No nos apartemos, dejando a un lado el proclamar nuestra salvación y el motivo de la misma.
En un momento determinado, en el futuro, los sacrificios del Templo continuarán de nuevo. ¿Por qué?
Muchos judíos no han aceptado a Yeshua como su Señ-r y Salvador.
A nosotros como creyentes, se nos alerta para que no depositemos nuestra confianza en que estos sacrificios pueden eliminar nuestros pecados, lo cual sería una bofetada en el rostro de Yeshua HaMashiach.
Hebreos 2:1-2 POR tanto, es menester que con más diligencia atendamos á las cosas que hemos oído, porque acaso no nos escurramos. Porque si la palabra dicha por los ángeles fué firme, y toda rebeliíon y desobediencia recibió justa paga de retribución,
Es preciso que prestemos mucha más atención a las cosas que hemos oído. (las buenas nuevas de salvación solo por medio de la sangre de Yeshua.)
Hebreos 2:3 ¿Cómo escaparemos nosotros, si tuviéremos en poco una salud tan grande? La cual, habiendo comenzado á ser publicada por el Señor, ha sido confirmada hasta nosotros por los que oyeron;
¿Cómo podremos escapar si descuidamos una salvación tan grande?
Hebreos 2:4-7 Testificando juntamente con ellos Dios, con señales y milagros, y diversas maravillas, y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad. Porque no sujetó á los ángeles el mundo venidero, del cual hablamos. Testificó empero uno en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, que te acuerdas de él? ¿O el hijo del hombre, que le visitas? Tú le hiciste un poco menor que los ángeles, Coronástele de gloria y de honra, Y pusístete sobre las obras de tus manos;
Salmos 8:4-9 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, que lo visites? Pues le has hecho poco menor que los ángeles, Y coronástelo de gloria y de lustre. Hicístelo enseñorear de las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: Ovejas, y bueyes, todo ello; Y asimismo las bestias del campo, Las aves de los cielos, y los peces de la mar; Todo cuanto pasa por los senderos de la mar. Oh Jehová, Señor nuestro, ¡Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!
No debemos de olvidar que Yeshua es digno de nuestra adoración.
Hebreos 2:8 Todas las cosas sujetaste debajo de sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto á él; mas aun no vemos que todas las cosas le sean sujetas.
Todo ha sido sometido bajo Sus pies, es decir los de Yeshua. Un día tendremos que rendir cuentas ante El por todo lo que decimos y hacemos. Si descuidamos el declararlo no escaparemos al correcto juicio por no haber reconocido estas grandes noticias. Algunos no le reconocen por temor a ser perseguidos por sus amigos o por sus vecinos mientras que otros no quieren sufrir por Su causa y hay quienes prefieren jactarse en la carne. (Véase Gál. 5:22 - 6:14)
Si sufrimos con El, también seremos glorificados con El.
Romanos 8:17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios, y coherederos de Cristo; si empero padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.
¿Por qué hemos de desear ocultar lo que nos ha hecho libres y lo que puede también hacer libres a otros?
Muchos fueron testigo de la obra del Ruach Hakodesh (el Espíritu Santo) en Su vida. Pero a pesar de que Lázaro fue resucitado algunos aún no creyeron.
El padre Abraham le dijo al hombre rico en:
Lucas 16:31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen á Moisés y á los profetas, tampoco se persuadirán, si alguno se levantare de los muertos.
Fue hecho inferior a los ángeles durante un tiempo, pero debido a que se humilló a sí mismo, también ha sido exaltado. El nombre de Yeshua es sobre todo nombre y ahora los ángeles están sujetos a él, incluyendo a Miguel. El fue nuestro precursor, que fue delante de nosotros y acerca del cual habló Moisés. (Deut. 18:15)
Juan 6:31-36 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dió á comer. Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dió Moisés pan del cielo; mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. Y dijéronle: Señor, danos siempre este pan. Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que á mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.
A Moshe, que representó la ley, no le fue permitida la entrada en la tierra de Canaan y lo que es más interesante todavía es que a Josué le fue permitido ir antes de nosotros y entrar en la tierra. Esto es interesante si tiene usted en cuenta que la ley no nos permite entrar en la verdadera Tierra Prometida. Yeshua (Josué) también fue delante de nosotros y fue nuestros primeros frutos.
Hebreos 2:9 Empero vemos coronado de gloria y de honra, por el padecimiento de muerte, á aquel Jesús que es hecho un poco menor que los ángeles, para que por gracia de Dios gustase la muerte por todos.
Nosotros debemos humillarnos y hacer Su voluntad y ser Sus siervos, permitiendo que se haga en nosotros la obra de santificación del Espíritu. Nosotros debemos de estar en sumisión de la misma manera que El se sometió a la autoridad. Nosotros nos sometemos a El para ser glorificados más adelante y nos convertimos en hijos de Di-s.
Romanos 8:16 Porque el mismo Espíritu da testimonio á nuestro espíritu que somos hijos de Dios.
Hebreos 2:10 Porque convenía que aquel por cuya causa son todas las cosas, y por el cual todas las cosas subsisten, habiendo de llevar á la gloria á muchos hijos, hiciese consumado por aflicciones al autor de la salud de ellos.
De la misma manera, si nos hacemos como niños, nos humillamos y confiamos en Su obra acabada seremos justificados, seremos también santificados y glorificados.
Romanos 8:30 Y á los que predestinó, á éstos también llamó; y á los que llamó, á éstos también justificó; y á los que justificó, á éstos también glorificó.
Nosotros también juzgaremos a los ángeles.
1 Corintios 6:3 ¿O no sabéis que hemos de juzgar á los angeles? ¿cuánto más las cosas de este siglo?
Hebreos 2:11-12 Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos: por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos, Diciendo: Anunciaré á mis hermanos tu nombre, En medio de la congregación te alabaré.
Salmos 22:22 Anunciaré tu nombre á mis hermanos: En medio de la congregación te alabaré.
Hebreos 2:13 Y otra vez: Yo confiaré en él. Y otra vez: He aquí, yo y los hijos que me dió Dios.
Isa 8:18 He aquí, yo y los hijos que me dió Jehová, por señales y prodigios en Israel, de parte de Jehová de los ejércitos que mora en el monte de Sión.
El Mesías fue escogido para que viniese de entre el pueblo judío.
Hebreos 2:14-17 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, es á saber, al diablo, Y librar á los que por el temor de la muerte estaban por toda la vida sujetos á servidumbre. Porque ciertamente no tomó á los ángeles, sino á la simiente de Abraham tomó. Por lo cual, debía ser en todo semejante á los hermanos, para venir á ser misericordioso y fiel Pontífice en lo que es para con Dios, para expiar los pecados del pueblo.
Yeshua satisfizo la ira de Di-s con Su sangre. Solo la justicia de Di-s podía ser lo suficientemente justa como para detener la ira de Di-s en contra de nosotros por el pecado de Adán, convirtiéndose en el segundo Adán.
Hebreos 2:18 Porque en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer á los que son tentados.
El entiende nuestra suerte porque hubo un tiempo en el que El se tuvo que enfrentar con las mismas tentaciones y sufrimientos con que nos enfrentamos nosotros, a pesar de lo cual El no tiene pecado y ha sufrido hasta el punto de literalmente sudar sangre. ¿Hemos llegado nosotros a ese punto?
La sangre del Mesías puede hacer expiación por sus pecados y puede usted ser perdonado y SABERLO. ¿De qué manera? El Tanaj nos lo dice:
Romanos 10:13 "Todo aquel que invoque el nombre del Señ-r será salvo.
¿Por qué no hacer esta oración con todo su corazón y de ese modo poder hallar esa dulce seguridad del perdón y de la misericordia que ha estado todo el tiempo a nuestra disposición si tan solo la reclamamos?
Ore usted diciendo:
Padre amado: te confieso que soy un pecador que necesita la limpieza y la sangre salvadora de tu Hijo. Me doy cuenta de que tu Hijo fue la perfecta expiación al derramar tu sangre y dar Tu vida libremente por mi. Creo que El era Di-s encarnado.
Entra en mi corazón y en mi vida, Señ-r Mesías, sálvame y guárdame.
Te doy gracias porque creo que Tu has hecho esto, tal y como DIJISTES que lo harías, en el nombre del Mesías, amen.
¿Ha sido usted perdonado ya? Di-s ha contestado con un enfático "¡Sí!" (Joel 3:5, Daniel 12:2 & Núm. 23:19).
¡Si ha hecho usted esta oración con un corazón sincero, ahora puede usted reclamar a Yeshua HaMashiach como su propio Salvador!