Juan 9:1-3 Y PASANDO Jesús, vió un hombre ciego desde su nacimiento. Y preguntáronle sus discípulos, diciendo: Rabbí, ¿quién pecó, éste ó sus padres, para que naciese ciego? Respondió Jesús: Ni éste pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él.
A veces el pecado causa enfermedad, pero sin embargo, en este caso el hombre había nacido ciego de modo que Yeshua le pudiese sanar y demostrar Su naturaleza divina.
Nuestra letra hebrea para este capítulo es "tet", el bien objetivo. Di-s iba a valerse de su ceguera para que se viese la obra de Di-s.
Juan 9:4 Conviéneme obrar las obrar del que me envió, entre tanto que el día dura: la noche viene, cuando nadie puede obrar.
¿Quién había enviado a Yeshua? Fue enviado por Di-s el Padre.
Juan 9:5 Entre tanto que estuviere en el mundo, luz soy del mundo.
Vemos de nuevo a Yeshua proclamando Su deidad.
Juan 9:6-14 Esto dicho, escupió en tierra, é hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo sobre los ojos del ciego, Y díjole: Ve, lávate en el estanque de Siloé (que significa, si lo interpretares, Enviado). Y fué entonces, y lavóse, y volvió viendo. Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿no es éste el que se sentaba y mendigaba? Unos decían: Este es; y otros: A él se parece. El decía: Yo soy. Y dijéronle: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos? Respondió él y dijo: El hombre que se llama Jesús, hizo lodo, y me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate: y fuí, y me lavé, y recibí la vista. Entonces le dijeron: ¿Dónde está aquél? El dijo: No sé. Llevaron á los Fariseos al que antes había sido ciego. Y era sábado cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos.
Una vez más Yeshua sanó en el Sábado.
Juan 9:15-16 Y volviéronle á preguntar también los Fariseos de qué manera había recibido la vista. Y él les dijo: Púsome lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo. Entonces unos de los Fariseos decían: Este hombre no es de Dios, que no guarda el sábado. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos.
Yeshua es acusado de ser un pecador, lo cual es una acusación falsa.
Juan 9:17 Vuelven á decir al ciego: ¿Tú, qué dices del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta.
El ciego afirma que El es un profeta.
Juan 9:18-22 Mas los Judíos no creían de él, que había sido ciego, y hubiese recibido la vista, hasta que llamaron á los padres del que había recibido la vista; Y preguntáronles, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora? Respondiéronles sus padres y dijeron: Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego: Mas cómo vea ahora, no sabemos; ó quién le haya abierto los ojos, nosotros no lo sabemos; él tiene edad, preguntadle á él; él hablará de sí. Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los Judíos: porque ya los Judíos habían resuelto que si alguno confesase ser él el Mesías, fuese fuera de la sinagoga.
Sus padres dijeron esto porque le temían a los judíos debido a que ellos habían acordado ya que si alguien le confesaba a El (a Yeshua) como Mesías (Cristo), deberían echarle de la sinagoga.
Llaman a los padres del ciego a que den testimonio de que su hijo era realmente ciego y de qué modo recibió la vista. Ellos dieron testimonio de que, efectivamente, había nacido ciego. Sin embargo, dijeron que no sabían cómo había recibido la vista y que tenía edad suficiente para contestar a la pregunta de ellos, lo cual significa que tenía mas de 13 años y podía contestar por sí mismo.
En ocasiones es preciso pagar el precio cuando nos mantenemos firmes en lo que hemos creído. Este es con frecuencia el caso cuando uno acepta a Yeshua como su Mashiach. Es mejor aceptar la persecución de este mundo que la ira de Di-s en el próximo.
Juan 9:23-25 Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle á él. Así que, volvieron á llamar al hombre que había sido ciego, y dijéronle: Da gloria á Dios: nosotros sabemos que este hombre es pecador. Entonces él respondió, y dijo: Si es pecador, no lo sé: una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.
Este ciego es una imagen de todos nosotros, que hemos nacido espiritualmente ciegos. Cuando Yeshua extiende Su mano y toca nuestras vidas, nuestros ojos espirituales son sanados, de modo que podemos ver y entender cosas que con anterioridad estaban ocultas para nosotros. Sin embargo, la fe no es ciega y no se basa tan solo en las emociones, se requiere también el conocimiento. Cuando venimos a Di-s no cerramos nuestras mentes.
Juan 9:26-27 Y volviéronle á decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? Respondióles: Ya os lo he dicho, y no habéis atendido: ¿por qué lo queréis otra vez oir? ¿queréis también vosotros haceros sus discípulos?
Son tantos los que en la actualidad quieren argumentar que Yeshua no es el Mesías. Lo que yo pienso es que están realmente intentando convencerse a sí mismos de modo que no tengan que responder ante El.
Juan 9:28-29 Y le ultrajaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros discípulos de Moisés somos. Nosotros sabemos que á Moisés habló Dios: mas éste no sabemos de dónde es.
Ellos afirmaron ser discípulos de Moshe y, sin embargo, no prestaron atención a sus palabras y también hicieron caso omiso a las palabras de Jeremías, de parte de Di-s.
Juan 9:30 Respondió aquel hombre, y díjoles: Por cierto, maravillosa cosa es ésta, que vosotros no sabéis de dónde sea, y á mí me abrió los ojos.
El hombre que había sido sanado tenía más discernimiento espiritual que estos hombres (con su dureza de corazón). No se anda con rodeos y les dice en Juan 9:33-34 "Si este no viniera de Di-s, nada podría hacer".
Juan 9:31-34 Y sabemos que Dios no oye á los pecadores: mas si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, á éste oye. Desde el siglo no fué oído, que abriese alguno los ojos de uno que nació ciego. 33 Si éste no fuera de Dios, no pudiera hacer nada. Respondieron, y dijéronle: En pecados eres nacido todo, ¿y tú nos enseñas? Y echáronle fuera.
Además estos hombres le acusaron falsamente y culparon al pecado de la enfermedad del ciego.
Juan 9:35-38 Oyó Jesús que le habían echado fuera; y hallándole, díjole: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? Respondió él, y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? 37 Y díjole Jesús: Y le has visto, y el que habla contigo, él es. Y él dice: Creo, Señor; y adoróle.
El ciego adoró a Yeshua, pues Di-s merece ser adorado. Nota: Fíjese usted en que Yeshua no dijo:"No me adoréis". Cualquier profeta hubiese reprendido a cualquiera que hubiese intentado adorarle.
Juan 9:39 Y dijo Jesús: Yo, para juicio he venido á este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, sean cegados.
Aquí Yeshua nos está diciendo que aquellos que se suponía que eran entendidos en las Escrituras se volverían espiritualmente ciegos. Lamentablemente este sigue siendo el caso en la actualidad.
Juan 9:40-41 Y ciertos de los Fariseos que estaban con él oyeron esto, y dijéronle: ¿Somos nosotros también ciegos? Díjoles Jesús: Si fuerais ciegos, no tuvierais pecado: mas ahora porque decís, Vemos, por tanto vuestro pecado permanece.
Estos hombres oyeron lo que El había dicho, a pesar de lo cual continuaron haciendo caso omiso de Sus palabras y su pecado permaneció en ellos. Solo Yeshua puede quitarle a usted su pecado.