Mateo 23:23-24 ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley, es á saber, el juicio y la misericordia y la fe: esto era menester hacer, y no dejar lo otro. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, mas tragáis el camello!
Algunos de los fariseos acostumbraban a colar sus bebidas usando un trapo a fin de asegurarse de que no se tragasen un mosquito, que era el menor de los insectos impuros. (Levítico 11:23). El camello era el más grande de los animales impuros. (Levítico 11:4)
Se andaban con sumo cuidado para observar hasta el más insignificante detalle, pero descuidaban aquellas cosas que HaShem consideraba de suma importancia.
Mateo 23:25-26 ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque limpiais lo que está de fuera del vaso y del plato; mas de dentro están llenos de robo y de injusticia. ¡Fariseo ciego, limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera se haga limpio!
¡Primero háblele a otros acerca de la Misericordia de HaShem por medio de Su Hijo y se producirá la circuncisión del corazón (Deut 10:16;Rom. 2:25-29) y luego esa persona nacerá de nuevo y también su exterior quedará limpio! El Espíritu de Di-s está a la disposición de todo aquel que cree.
Mateo 23:27-28 ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque sois semejantes á sepulcros blanqueados, que de fuera, á la verdad, se muestran hermosos, mas de dentro están llenos de huesos de muertos y de toda suciedad. Así también vosotros de fuera, á la verdad, os mostráis justos á los hombres; mas de dentro, llenos estáis de hipocresía é iniquidad.
¡Ojalá que la verdad le haga a usted libre, en el nombre de Yeshua HaMashiach!
La costumbre de aquella época era blanquear el exterior de las tumbas, que tenían un aspecto estupendo, pero que seguían conteniendo los cadáveres.
Mateo 23:29-32 ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, Y decís: Si fuéramos en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus compañeros en la sangre de los profetas. Así que, testimonio dais á vosotros mismos, que sois hijos de aquellos que mataron á los profetas. ¡Vosotros también henchid la medida de vuestros padres!
Si nosotros hubiésemos vivido en los días de nuestros antepasados, no hubiésemos participado con ellos en derramar la sangre de los profetas, pero este mismo grupo estaba planeando matar a Yeshua, el Mesías al que llevaban tanto tiempo esperando el principal de los profetas.
Mateo 23:33 ¡Serpientes, generación de víboras! ¿cómo evitaréis el juicio del infierno?
Si no conoce usted a Su Hijo no está usted invitado a la boda.
Mateo 23:34 Por tanto, he aquí, yo envío á vosotros profetas, y sabios, y escribas: y de ellos, á unos mataréis y crucificaréis, y á otros de ellos azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad:
Fíjese en que dice: "Yo" os envié profetas. ¿Quién los envió? Yeshua y el Padre son Uno. Yeshua es y siempre será Di-s en la carne, por lo que es bueno prestar atención a esta advertencia.
Mateo 23:35-36 Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacarías, hijo de Barachîas, al cual matasteis entre el templo y el altar. De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.
Zacarías era un levita, que había nacido en Babilonia y se había unido a su abuelo, Iddo, en el grupo de los exiliados que fue el primero en regresar a Jerusalén bajo el liderazgo de Zerubabel y Josué el Sumo sacerdote. El es el autor del libro de Zacarías. (Nehemías 12:12-16)
El cuenta las cosas tal y como son, sin importar si a usted no le gusta lo que dice porque viene de lo alto. La mayor parte de esta generación no era digna de recibir el Reino de lo alto o el Reino venidero en la tierra.
Mateo 23:37 ¡Jerusalem, Jerusalem, que matas á los profetas, y apedreas á los que son enviados á ti! ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste!
No escucharon a los profetas. Yeshua usó la misma clase de descripción que usó Moshe en la Toráh.
Deut 32:11-12 Como el águila que excita su nidada, revoloteando sobre los pollos, así extendió sus alas, lo tomó, y lo llevó sobre sus plumas. El SEÑ-R los guió, y con él no hubo dios extraño.
Muchos siguieron a HaShem por medio de Moshe, pero no siguieron a Yeshua acerca del cual Moshe los profetas dieron testimonio de Su venida.
Mateo 23:38-39 He aquí vuestra casa os es dejada desierta. Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.
Este fue el fin del ministerio público de Yeshua.
Es interesante darse cuenta de que cuando Yeshua se fue del Templo se fue al Monte de los Olivos, que es la misma dirección que tomó el Ruach HaKodesh cuando dejó el Templo en los tiempos de Ezequíel.
Ezequíel 11:23 La gloria del SEÑ-R se elevó de en medio de la ciudad y se puso sobre el monte que está al oriente de la ciudad.
Salmos 118:26 ¡Bendito el que viene en el nombre del SEÑ-R! Desde la casa del SEÑ-R os bendecimos.
Esto se refiere a la segunda venida de Yeshua.
El juicio de Adonai hizo que quedase destruido el Templo en Israel. Yeshua también había profetizado acerca de este suceso, como veremos en el próximo capítulo.