La Choza: El arte de la vida y la vida del arte |
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Fue en su hora testimonio de los nuevos tiempos democráticos y burgueses de la ciudad, reunió tras de sí toda una centuria de anhelos patrióticos y de cultura. Fue poderosa, rica, alegre, pero los años, implacables, acechaban: Languideció con rapidez, ciñó velos de viuda sobre sus glorias, cubrió, pudorosa, sus joyas de mármol y se refugió en los calmos placeres de la meditación, el estudio, la creación intelectual. Ahora, su belleza melancólica, cobra la extraña dulzura de un atardecer otoñal. Generaciones de palomas e insectos, irreverentes; eligieron sus molduras, artesonados y relieves como cobijo; las centurias, los vientos, y acaso, acaso los celos de dioses invisibles que yerran por los alrededores, han roído, inmisericorde el nimbado esplendor que otrora conociera... ...Pero ya se va yendo "La Choza" en la distancia, con su irreal irrealidad, con su persistente poesía que la defiende de los tiempos, resultando como un sueño perdido que por un instante hemos recuperado. |
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