LOS DESPERTARES DEL CRISTO DE LA PROVIDENCIA:
LOS TERREMOTOS DE 1748

TERREMOTOS HISTORICOS EN LA C.A.V
En memoria de la destrucción ocasionada por los terremotos en la zona, el músico Josep Portell que fue maestro de Capilla de la colegiata de Xàtiva durante el periodo 1728-1758 ,compuso el siguiente Motete que ha sido rescatado por:
Josep Manel Garcia Company,
director de la “Capella d’Art Músic de Xàtiva"
|
Localidad |
Año |
Fecha |
Longitud |
Latitud |
||
|
Tavernes |
1396 |
18 Diciembre |
IX |
0 - 15.0 W |
39 - 10.0 |
IGN |
|
Jativa |
1519 |
Noviembre |
VIII |
0 - 28.0 W |
38 - 59.0 |
IGN |
|
Concentaina |
1547 |
29 Agosto |
VIII |
0 - 48.0 W |
38 - 48.0 |
Bisbal |
|
Oliva |
1598 |
26 Diciembre |
VIII |
1 - 7.0 W |
38 - 55.0 |
Bisbal |
|
Gandia |
1599 |
Enero |
VII |
1 - 12.0 W |
39 - 0.0 |
IGN |
|
Alcoy |
1620 |
2 Diciembre |
VIII |
0 - 27.0 W |
38 - 42.0 |
IGN |
|
Alcoy |
1644 |
26 Junio |
VIII |
0 - 24.0 W |
38 - 42.0 |
Bisbal |
|
Gandia |
1724 |
13 Septiembre |
VII |
0 - 6.0 W |
39 - 0.0 |
Bisbal |
|
Enguera |
1748 |
23 Marzo |
IX |
0 - 39.0 W |
39 - 0.0 |
IGN |
|
Enguera |
1748 |
2 Abril |
VIII |
0 - 39.0 W |
39 - 0.0 |
IGN |
|
Benigamin |
1852 |
10 Noviembre |
VII |
0 - 24.0 W |
38 - 54.0 |
Bisbal |
|
Carlet |
1872 |
19 Mayo |
VII |
0 - 30.0 W |
39 - 12.0 |
IGN |
|
Onteniente |
1945 |
1 Julio |
VII |
0 - 35.0 W |
38 - 48.0 |
IGN |
Terremotos de la
zona de estudio de la época histórica en la Comunidad Autónoma Valenciana cuya
intensidad registrada en el catalogo es de grado igual o mayor de VIII (MSK)
“...El sábado 23 de marzo de 1748 a primeras horas de la mañana, se produjo un fuerte terremoto en la localidad que provocó el hundimiento de la bóveda de la iglesia durante la predica de la cuaresma; el resultado fue de dos fallecidos, ninguno de ellos como consecuencia directa de dicho hundimiento, quedando el Padre Francisco Serra religioso del convento de la Murta herido en una mano y en grave estado Francisco Marín y Francisca Navarro, mujer de Joseph Sarrió. Los fallecidos fueron Eduarda Perales, esposa de Joseph Navarro y su hija a los que alcanzó el derrumbe de su vivienda”
El relato pormenorizado del hecho se recoge en la crónica de los Padres Bernardos de Simat de la Vall Digna en la Pág. 147, al hacer el relato del seísmo ocurrido en Simat cita lo que probablemente recogió del religioso Francisco Serra, en este relato se hace mención de que además de la iglesia se hundió la torre campanario y varias casas del pueblo, quedando las restantes en unas condiciones de habitabilidad muy precarias. Esto y las continuas repeticiones del temblor que se sucedieron en los siguientes días hicieron que los habitantes se guarnecieran en los corrales de las Eras. Días después, el 7 de abril, se repitió el seísmo que produjo el hundimiento de las casas que habían sido dañadas en el anterior terremoto.
La reconstrucción fue relativamente rápida ya que dada la importancia del seísmo, aportaron ayudas para la reconstrucción Fernando VI rey de España a través de su intendente en Valencia así como el Arzobispo de Valencia Ilmo. Sr. D. Andrés Mayoral y el Señor Conde de Puñoenrostro, D. Francisco Diego Lucas, a la sazón Conde de Anna y Elda.
La crónica de los Padres Bernardos de Simat de la Valdigna. Recogida por D. Vicente Rausell Mompo[1].
“En el lugar de Anna que está cerca de Enguera y a dos horas de Montesa, en el día 23 de marzo, también se sintió en gran manera el terremoto. Tajó la Iglesia estando diciendo misa el padre Francisco Serra, religioso del convento de la Murta de la orden de San Jerónimo que estaba allí porque estaba predicando la cuaresma, al hundirse la bóveda de la iglesia, era muy natural el haber quedado sepultados entre los escombros como todos los que estaban dentro. No hubo más que dos defunciones y el religioso de aquel trance con la mano estropeada. Salían las gentes, casi todos ensangrentados y comenzaron a pedir misericordia ya poder respirar pues se ahogaban del polvo que había en la iglesia. Esto nos dicen los papeles viejos que ocurrió en el terremoto de 1748 en la iglesia de Anna y además se hundieron varias casas de la población y la torre de la iglesia. En el segundo terremoto que fue el siete de abril del mismo año se hundieron varias casas”.
En el Quinquae Libri de este archivo parroquial, al terminar el Libro de Bautismos en el año de 1762 se encuentra una memoria que dice así:
“Memoria y breve relación de los grandes estragos y ruinas que padeció esta Villa de Anna y su comarca en el año del Señor de 1748, causados por los terremotos que acaecieron en dicho año. Por Joseph Sarrió, maestro en artes y Dr. En la Sagrada Teología:
Sábado día veintitrés de marzo, a poco más de un cuarto que descubrió el Sol de nuestro horizonte, fue la hora en que los moradores de esta villa oyeron y percibieron los primeros movimientos y fueron vaivenes, ya en sus edificios, pensando que la suya sola padecía este daño, encontraba a su vecino que temeroso pensaba que venía sobre él este castigo. Y de esta suerte despavorida, se hallaron en las calles todos sus vivientes, digo, pues aun los irracionales que gozaban de libertad no seguros en las calles se fueron a los campos. Habiendo pues en breve tiempo salido de la villa, ya por portales ya por huertos y en fin cada uno por donde encontraba mas presto la salida, en tan gran aflicción lo que más hizo llorar a estos pobres fugitivos fueron las tristes voces y mal concertada gritería de los unos. – La iglesia se ha caído- decían, y en sus ruinas quedan muchos sepultados. Otros acudan a tal casa, que hay en ella algunos muertos, y aunque es verdad que en el templo no murió persona alguna, pero quedaron algunos muy mal heridos, uno de ellos fue Francisco Marín y Francisca Navarro, mujer de Joseph Sarrió y el padre Serra, religioso Jerónimo que predicaba la cuaresma, que empezaba la Misa a ese tiempo, pero salió a la plaza sin lesión alguna.
En las casas particulares, sólo en casa de Joseph Navarro murió su mujer. Eduardo Perales, al cabo de ocho días y una hija suya feneció entre las ruinas de su casa. A estas pues necesidades y aflicciones, acudieron con mucha piedad y celo los santos eclesiásticos de esta villa, el rector que era en este tiempo el Dr. Juan Pérez, el Dr. Palop, rector de Estubeny y Mn. Pedro Flor y Mn Juan Pardo, beneficiado de esta villa. Hecho esto y percibiéndose todavía algunos temblores en la tierra, no fiándose en sus casas, pues la que mejor quedó tenía muy grandes aberturas, quedando algunas , “Usque ad arcam”, destruidas y todas las bóvedas de la iglesia caídas y algunas de sus capillas, prosiguieron los eclesiásticos animando y exhortando a aquella afligida y desconsolada multitud, pues pensaron muchos que era ya llegado el fin al día; otros más piadosos lo atribuyeron en castigo de sus culpas y finalmente tal era la aflicción, que los padres olvidados de sus hijos y estos de sus padres, nadie cuidaba más que de poner en salvo su casi desconfiada vida. De esta suerte, en breve espacio se encontraron en los campos del rededor de la Villa todos sus moradores, y mal seguros de estos puestos, se retiraron al paraje que llaman las Eras y en los corrales de ganado que allí se encuentran se retiraron muchos.
Testigo soy de esta verdad, pues hallándome yo en la ciudad de valencia, estudiando la Teología y haberme llegado el domingo día 24 la fatal noticia y no haber sabido si en mi casa eran muertos o vivos, me fue preciso el partir al otro día y dormir, o por mejor decir les ayude a llorar aquella noche en el corral de ganado que tiene mi padre y nos salimos a las dos de la noche, pues en breve tiempo hubo dos terremotos bastante sensibles y aunque a la dicha hora estaba lloviendo, de más de cuarenta personas que allí había recogidas, nadie oso quedarse dentro.
Apenas amaneció, me baje a la villa y quede muy afligido de ver tan grandes estragos y oí misa enfrente el Palacio del Excmo. Señor Conde de Puñonrrostro en una mal formada tienda que de pronto se formo y este el puesto donde se puso y estrecho su Divina Majestad(…) .Mas como el tiempo era tempestuoso, fue preciso formar una barraca de tablas en el jardín del mismo Excmo. Señor donde se conservó hasta el año 1749 y habiendo estado un poco tiempo en el Palacio (…) en un oratorio que allí hay porque las tablas de la barraca, del calor del sol hicieron aberturas bastante capaces para que por ellas entrase mucho agua. La víspera de San Antonio Abad, se trasladó a la iglesia que ya estaba cubierta. Esto es en breve y al pie de la letra lo que sucedió en dicho fatal año y omito muchas cosas, que si hubiera de referirlas por extenso era necesario un grande volumen. Solo advierto que nuestro gran Monarca Fernando sexto, Dios guarde, envió su intendente a Valencia para reconocer los daños y prejuicios que causaron dichos terremotos y representados a su Majestad, concedió liberalísimo grande copia de dinero así para reedificar el Templo como para volver a su prístino estado las casas de los individuos todos. Como también el Ilustrísimo Señor Don Andrés Mayoral, Arzobispo de Valencia, con el Ilustre Cabildo, hicieron muy larga limosna y el Excmo. Señor conde de Puñonrrostro de quien es esta Villa, concurrió con franca mano a la misma Santa obra.
No refiero por menudo las miserias, calamidades y hambre que en este tiempo se pasaron, pues bien se deja entender en lo que llevo expresado, pues duró por más de un año este infortunio, durmiendo los habitadores en pobres barracas dicho tiempo. A pocas horas que sucedió en esta Villa tan fatal desgracia, se supo que en los lugares circunvecinos experimentaron lo mismo sus moradores. Y primeramente la Villa de Enguera a más de la destrucción de las casas, convento e iglesia, hay que notar que el cura que acababa de ofrecer el Santo Sacrificio de la misa, desnudándose de las vestiduras sagradas cayó sobre él un pedazo de la sacristía y quedó difunto. En la villa de Montesa, se arruinó casi todo su gran castillo, quedando difuntos entre sus ruinas dieciocho frailes, quedando la villa muy maltratada. En los lugares de Saliente, Torrente, Rotgla, Corberá Estubeny y la ciudad de San Felipe, aconteció casi el mismo infortunio. Y por ser así lo firmaron los testigos siguientes que vieron y experimentaron los dichos estragos:
El Dr. Juan Pérez, rector de Anna, Mn Juan Pardo, presbítero y Beneficiado, Mn Pedro Flor, presbítero, El Dr. Miguel Marín Pajaron, Medico y Manuel Cebriá, cirujano.
Esta es la copia verdadera y propia de su original trasladada por Mn, Francisco Sanchiz, Presbítero y beneficiado de esta parroquia Iglesia de la Villa de Anna en el año 1804. Se copió con permiso del actual Reverendo Cura Dr. D. Juan Ibáñez. El contenido de la copia que antecede es cierto según relación de personas que presenciaron y padecieron los trabajos referidos en la misma “
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[1] -Apuntes históricos de la Villa de Anna.