El Comercio Electrónico en la Venezuela de hoy

José Ovidio Salgueiro A.

 

Internet ha dejado ser un “Boom” o una moda y puede ser considerado como un nuevo medio. Un medio de comunicación entre particulares, un medio masivo de comunicación y últimamente, en un medio para hacer negocios. Esta versatilidad viene dada por la interacción que permite Internet al usuario.

Tal interacción es la que ha logrado que los internautas manifiesten válidamente a través de Internet su voluntad de hacer negocios y como consecuencia el nacimiento de derechos y obligaciones. Tales manifestaciones de voluntad son válidas ya sean emitidas en un mensaje de correo electrónico, en un “chat room”, por ICQ o a través de cualquier otro medio existente o por inventarse en el cual manifestaciones de voluntad puedan ser enviadas a través de la red.

Estos avances en la forma de manifestar voluntades válidamente han dado origen a lanueva forma de hacer negocios, el comercio electrónico. En Venezuela se están dando los primeros pasos para que las empresas venezolanas ingresen a este novedoso mundo que mueve cantidades inimaginables de dinero a nivel mundial y cuyo crecimiento se multiplica exponencialmente año tras año.

Al momento de su nacimiento, el comercio electrónico en Venezuela tiene tres grandes enemigos: 1.- Desconfianza del usuario; 2.- Deficiencia de los servicios de distribución; 3.- Desconfianza absoluta en el sistema judicial

Por circunstancias que no vale la pena mencionar el venezolano es desconfiado, especialmente de otros venezolanos. Lograr que un usuario local ponga su número de tarjeta de crédito para realizar una operación en línea va a ser una tarea difícil. La única forma de vencer este obstáculo es que las empresas que ofrezcan estos servicios cumplan su oferta tal y como fue pactada, que no haya abusos en los cargos efectuados o cargos ocultos, dobles cargos, respuesta oportuna en caso de fraudes, envíos incompletos, etc. La labor de crear confianza entre los usuarios es responsabilidad de los oferentes de servicios, y los resultados, buenos o malos, irán de boca en boca o de mensaje electrónico en mensaje electrónico para beneficio o detrimento de los proveedores del servicio.

La deficiencia en los servicios de distribución es un obstáculo tan grande como el anterior y tiene también que ver directamente con la confianza de que lo que se adquiera va efectivamente a llegar a manos del comprador. Las ventas en la red son generalmente al detal, lo más usual son discos, libros, ropa, computadoras, etc. El sentimiento generalizado en Venezuela es que si se compra algo por Internet y es enviado por correo no va a llegar nunca, y si llega es muy posible que llegue abierto, registrado y con faltantes. Si por la compra de tres discos o un de libro y se debe pagar un courrier para asegurarse que la mercancía llegue, entonces el precio deja de ser atractivo. Los venezolanos que actualmente compran a través de Internet en su mayoría tienen el servicio de casilleros internacionales, lo que por un lado demuestra su desconfianza en los servicios de distribución local y por el otro limita el universo de compradores a aquellos que disponen de este servicio que además tiene un costo.

El tercer problema es mas que evidente. Tenemos un sistema judicial ineficiente y constantemente cuestionado. Una gran parte de nuestros jueces no sabe ni siquiera prender una computadora. Más importante aún es ver quien va a ser el primer Juez que sea tan valiente como para atreverse a dar valor a un documento electrónico en juicio. Como elemento adicional, los montos de las ventas individuales realizadas a través de Internet son muy bajos como para que un particular se tome la molestia de gastar el tiempo y dinero más los malos ratos que implica un juicio. Igualmente, tener que esperar tres o cuatro años por una sentencia hace que sea impráctico el acceso a la justicia ordinaria para dirimir una controversia de esta naturaleza.

Es cierto que hay muchos otros temas que más adelante surgirán y se regularán como consecuencia del auge de esta nueva forma de hacer negocios tales como los cibernotarios, el uso de códigos para verificar identidades, las medidas de seguridad en las transacciones, la validación por parte del SENIAT de las facturas electrónicas, etc., pero si no empezamos por tomar acción en los aspectos señalados, Venezuela quedará fuera de la nueva forma de hacer negocios: el comercio electrónico. No creo que podamos darnos ese lujo.

 

jsalgueiro@cantv.net