Juan Rodríguez Mafra

Un piloto de Palos en el viaje de Magallanes.

  Por JULIO IZQUIERDO LABRADO  

Palos de la Frontera, 1993

Juan Rodríguez Mafra nació en Palos en 1470, según se desprende de su declaración en los Pleitos Colombinos el 16 de Febrero de 1515, cuando afirma tener más de 45 años. Era por tanto un joven marino de 22 años cuando las naves Santa María, Pinta y Niña se disponían a zarpar del Puerto de Palos. No obstante, pese a su juventud, debía ser bastante juicioso y práctico, pues se mostró reacio a participar en el proyecto colombino aún sabiendo que lo avalaba Pinzón, por el que muestra admiración y respeto cuando dice "...Que muchos no osaban venir (habla desde América) porque tenían por vana aquella empresa, e que si no viniera (Colón) con Martín Alonso Pinçón, que era hombre rico y emparentado, no viniera (Colón) con la gente que vino. Y que (ésto) lo sabe porque se halló en Palos cuando el dicho Almirante armó la dicha armada y no quise ir por lo tener por cosa vana", o quizás por estar en esa época recién casado con Catalina Ruiz.

Cuando el éxito de este viaje le demuestra que está en un error, cambia radicalmente su actitud, pasando a ser uno de los más activos descubridores palermos. Tomó parte en el segundo y tercer viaje de Colón (1493 y 1498). Seguidamente con su hermano Diego de Lepe viaja a Tierra Firme en 1499, tras la estela de la expedición de Vicente Yáñez que descubre el Brasil, al que sobrepasan cuando Pinzón se detiene en la exploración de la desembocadura del río Amazonas, por lo que fueron Rodríguez Mafra y Diego de Lepe los verdaderos descubridores de esta costa, desde el Amazonas hasta las tierras descubiertas por el Almirante. A continuación, embarcó en la expedición de Rodrigo de Bastidas al Darién (1500 1502). Y de regreso en Palos, cuando se dispone a realizar un nuevo viaje a las Indias, tuvo que hacer un breve paréntesis en su aventura americana, ya que en 1505 fue enviado, con cargo de maestre de la Carabela Santa Cruz, a la toma de Mazalquivir.

Los grandes méritos realizados y la inmensa experiencia acumulada, hacen que le nombren Piloto de Su Majestad, por Real Cédula a los Oficiales de la Casa de Contratación de 23 de Mayo de 1512. En 1513 le encontramos como piloto de la Santa Cruz, junto a Juan Bermúdez, piloto de la Santa María de la Antigua y propietario de ambas carabelas, que había comprado el año anterior en Portugal, dirigiéndose rumbo a Cuba y La Española a donde llevan "ropa de mercaderes" y pasajeros. En este viaje les acompaña Juan Martín Pinzón, el hijo de Martín Alonso.

A esta tarea de transportar hombres y mercancías para aprovisionar las islas debió dedicarse en esos años, ya que aparece nuevamente en Cuba (1515) y San Salvador (1516). En años posteriores (15171518) debió conocer en Sevilla a Magallanes, que preparaba su viaje con el objetivo de encontrar un paso que le permitiera salvar el continente americano para llegar a tierras asiáticas por Occidente, convenciéndole el portugués de que lo acompañara, para lo cual tuvo interesantes razones: una Real Cédula ofrecía conceder a los pilotos y maestres de naos que acompañaran a Magallanes privilegios de Caballería, y otra similar aumentaba en 6.000 maravedíes el sueldo anual de Juan Rodríguez Mafra, el tiempo que estuviera embarcado.

Pero antes de zarpar, encabeza la petición para que Su Majestad conceda Escudo de Armas a los Pinzón y otros marinos de Palos, exponiendo la lamentable situación en que se hallaban los descendientes de estos marinos, que tantos y tan valiosos servicios habían ofrecido a la Corona. Después de estos preparativos, se embarca en la expedición de Magallanes junto a su hijo Diego, que va como paje, y Ginés de Mafra, un pariente suyo natural de Jerez de la Frontera y vecino de Palos. Zarpó como piloto de la San Antonio, la mayor de las naos de la flotilla con sus 120 toneladas, y pusieron rumbo a Tenerife, donde arribaron el 26 de Septiembre, para proseguir el viaje el 3 de Octubre de 1519.

Llegaron a Río de Janeiro el 13 de Diciembre, en un viaje deliberadamente lento porque Magallanes desconfiaba de algunos de los Oficiales que llevaba y quería probar su lealtad antes de llegar al estrecho entre el A´tlántico y el Pacífico, su pretendido "secreto". En realidad, lo que Magallanes buscaba como Estrecho era la enorme desembocadura del Río de la Plata. Ante tal contrariedad, no pudiendo continuar hacia el Sur en aquella época, tuvieron que invernar. El desánimo cundió entre la tripulación, fomentado por los Oficiales de los que Magallanes sospechaba desde el inicio del viaje, circunstancia que le permitió abortar la rebelión desde el comienzo, ejecutando a estos cabecillas.

Deseosos de abandonar cuanto antes aquella exasperante inactividad, envían a la Santiago a explorar y naufraga, por lo que prosiguen anclados hasta el 18 de Octubre de 1520, ya en plena primavera austral, en que reanudan el viaje. Juan Rodríguez Mafra va entonces como piloto de la Concepción, pues en la San Antonio el ambiente de rebeldía no le resultaba nada tranquilizador. Y, en efecto, esta nao no siguió a las demás una vez hallado el Estrecho de Magallanes, sino que dio la vuelta y regresó a España, donde serían juzgados a su llegada.

Las tres naves restantes de la expedición, después de más de tres meses de navegación por el enorme Océano Pacífico, sin ver más tierra que la de algunos islotes, llegaron el 6 de Marzo de 1521 a la Isla de los Ladrones y comienzan a explorar el archipiélago de Filipinas, hasta que Magallanes muere a manos de los indígenas en una emboscada que les tendieron en Mactán (27 de Abril de 1521). A los pocos días es quemada la nao Concepción. Juan Rodríguez Mafra, probablemente ya enfermo, inicia, en la Trinidad o la Victoria, un largo periplo de más de seis meses hasta que al fin llegan a la meta: Tidore, las Molucas, las islas de las Especias, el objetivo de todos los descubridores de la época. Era el 8 de Noviembre de 1521. Mes en que moría, al parecer de fiebres, Juan Rodríguez Mafra.

Cuando la nao Victoria entra en Sevilla el 8 de Septiembre de 1522, después de dar la primera vuelta al Mundo, sólo 18 hombres cadavéricos, casi espectros, desembarcan encabezados por su capitán Juan Sebastián Elcano. De los Mafra, Ginés fue uno de los supervivientes, según se desprende de la documentación originada de su proceso de separación matrimonial, ya que la que fue su esposa, dándole por muerto, se había casado de nuevo. Ginés Mafra, hombre muy culto, nos legó una interesante historia del viaje más fantástico que la humanidad había realizado nunca.

 

 

 

 

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