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Debido al rol que cumple la esponsorización en el ámbito
empresarial, hecho que la doctrina es dominante al considerarla como tal,
abordemos el estudio de la esponsorización desde su incardinación en el mundo de
la empresa. Aquí analizaremos la dimensión empresarial de la esponsorización,
ocupándonos, entre otras cuestiones, de su encaje en las diversas formas de
promoción empresarial, de las peculiaridades que presentan los mensajes de
esponsorización en relación con los de la publicidad.
1.
MODALIDADES DE PROMOCIÓN EMPRESARIAL
La empresa, para colocar sus
productos en el mercado, debe poner en marcha un proceso de comunicación con el
fin de informar y persuadir a los clientes potenciales, toda vez que la mera
puesta de un buen producto o servicio a disposición del cliente a un precio
competitivo no es suficiente para garantizar su éxito. Como señala SANTESMASES ,
la promoción empresarial tiene por objeto comunicar la existencia del producto,
dar a conocer sus características, ventajas y las necesidades que satisface. Así
pues, con la expresión “promoción” se designa un conjunto de actividades de
comunicación con el mercado “objetivo”. Estas actividades –herramientas o
instrumentos de la “promoción”- son, básicamente, las siguientes: la fuerza de
venta (la venta personal); la publicidad; la promoción de ventas; y las
relaciones públicas.
a. Con el término “la fuerza de venta” se alude a la
acción del personal de venta de la empresa sobre los clientes potenciales de la
misma con la finalidad de conseguir la venta de sus productos o servicios. “La
venta personal” constituye una forma de promoción directa que presenta como
inconveniente, entre otros, el hecho que a veces es difícil acceder al comprador
potencial; además, requiere un adecuado entrenamiento del vendedor; su
utilización supone, por tanto, un alto coste. En contrapartida ofrece ciertas
ventajas, tales como su flexibilidad y la posibilidad de conocer de inmediato la
reacción del posible comprador.
b. En el campo de la promoción
empresarial, se define la publicidad como toda transmisión de información
impersonal efectuada a través de los medios de comunicación de masas (prensa,
radio, televisión, etc.), mediante anuncios o inserciones pagados por el
anunciante. La publicidad se concibe como un proceso de comunicación con una
finalidad comercial. Para la eficacia de este proceso de comunicación, la
empresa deberá planificar su actividad publicitaria; esto es, deberá identificar
el público al que quiere dirigirse, construir adecuadamente los mensajes que
quiere transmitir, elegir los medios más adecuados para lograrlos, etc. La
finalidad comercial diferencia esta figura de la propaganda. Así, mientras la
primera pretende persuadir, la segunda está orientada a fines sociales,
políticos, religiosos, etc., pero no comerciales. Este instrumento de promoción
se caracteriza, entre otras notas, por ser una forma de comunicación impersonal,
lo que resta, en ocasiones, eficacia a su utilización. Como ventajas, entre
otras, presenta la de que el emisor controla en todo momento el mensaje. Debe,
por último, señalar que no sólo el empresario-productor o comerciante precisan
de este mecanismo (la publicidad) para poner de manifiesto las bondades de sus
productos, pues también el consumidor reclama la publicidad para el conocimiento
de los bienes y servicios que el mercado ofrece.
c. Al igual que ocurre
con la publicidad, existen múltiples definiciones de la promoción de ventas. Una
de ellas es la que propugna KOTLER , que la define como un conjunto de
instrumentos de incentivos, generalmente a corto plazo, diseñados para estimular
rápidamente la compra de determinados productos o servicios por los consumidores
o los comerciantes. Las técnicas utilizadas para este fin son muy variadas,
pudiendo consistir en rebajas o descuentos en los precios, entrega de muestras
gratuitas, regalos, premios, demostraciones, etc.
Aunque la
promoción de ventas resulta un instrumento muy eficaz para estimular la compra a
corto plazo, puede, sin embargo, reducir las compras posteriores, si no existen
otros factores que contribuyan a mantener el nivel de demanda. Además, es
posible que el comprador se habitúe a comprar el producto exclusivamente en
época de promoción de ventas
d. Con el término “relaciones
públicas” se alude al conjunto de actividades llevadas a cabo por las
organizaciones, con el fin genérico de conseguir, mantener o recuperar la
aceptación, confianza y el apoyo de una diversidad de públicos, no siempre
relacionados con los productos o actividades que desarrolla la empresa o entidad
. A la vista de esta definición puede afirmarse que el fin de las relaciones
públicas es crear y desarrollar una imagen favorable de la organización, tanto
para los públicos internos a la misma (obreros, cuadros intermedios, vendedores,
etc.), como para los externos (poderes públicos, proveedores, distribuidores,
consumidores, etc.).
SANTESMASES ha sistematizado así las características
que presentan las relaciones públicas: 1ª, es una actividad habitual y
planificada. Las actuaciones irregulares e improvisadas no tienen cabida en las
relaciones públicas; 2ª, con esta técnica se trata de obtener la confianza de
los públicos a los que se dirige. No existe una proposición directa de venta,
pero sí la hay indirecta. Se espera que la confianza obtenida conduzca a una
opinión positiva y favorable que predisponga a adquirir los productos o a apoyar
las iniciativas de quien realiza la actividad promocional; 3ª, está dirigida a
una multitud de públicos heterogéneos; 4ª, la comunicación no es repetitiva. Así
como la repetición es una característica de la publicidad, en las relaciones
públicas actúa de forma negativa; 5ª, el mensaje es más sutil que el de la
publicidad o el de la venta personal; 6ª, el mensaje es más creíble que el de
las restantes herramientas utilizadas en las Estrategias de Comunicación
Comercial de la empresa.
2. LA ESPONSORIZACIÓN COMO FORMA DE PROMOCIÓN
EMPRESARIAL
En el tratamiento de este punto parece oportuno comenzar
aludiendo a los principales argumentos que suelen esgrimirse en contra de la
consideración de la esponsorización como forma de promoción empresarial;
argumentos que, según GILLIES , pueden sintetizarse en los siguientes:
a.
El temor que la fuerza de trabajo reaccione en contra. Los elevados presupuestos
que requieren estos mecanismos pueden no ser comprendidos por los trabajadores,
sobre todo en situaciones en las que la empresa se ve amenazada por la
posibilidad de cierre de alguna de sus factorías. Este argumento es rebatido por
la autora citada señalando lo irreal que resulta en la práctica la oposición de
la fuerza de trabajo a los gastos realizados por las empresas en campañas de
televisión.
b. La creencia que si se asume por la empresa la
esponsorización de alguna actividad quedará sometida a una avalancha de
peticiones, creencia que puede ser fundada pero que choca con los criterios de
planificación y gestión que rigen la moderna vida empresarial. La política
corporativa de la compañía en estos temas puede alejar, sin duda alguna, este
inconveniente.
c. La creencia de los directivos que estas técnicas no
tiene valor alguno. A ello objeta GILLIES preguntando si realmente está
explicado lo que es la esponsorización. Si el presidente de la compañía no
distingue la “esponsorización” de la donación, la dificultad es importante.
Fácilmente se ve que el remedio a la situación se encuentra en una información
bien dirigida.
d. A veces se invocan dificultades legales, tales como el
hecho que la ley no permite promover tal o cual producto (por ejemplo, el
alcohol). Pero es en estos casos donde, a veces, la esponsorización se revela de
gran utilidad empresarial. De hecho, como han puesto de relieve SAHNOUN y DOURY
, en sectores industriales cuya publicidad está reglamentada es frecuente la
utilización de operaciones de esponsorización en tanto que con ellas, en
ocasiones, la empresa puede esquivar la ley y anunciarse.
En fin, como se
ha visto, los argumentos utilizados en contra de la esponsorización como forma
de promoción empresarial no son convincentes. La práctica demuestra el
rendimiento que las empresas obtienen empleando esta técnica de
promoción.
Pues bien, frente a la posición adversa a la concepción de la
esponsorización como una forma de promoción empresarial se alza la fuerza de la
realidad, que revela la viveza y progresiva difusión del recurso a la
esponsorización como instrumento de promoción empresarial. ROCA se ha referido a
los factores que han incidido en su rápido desarrollo y, entre ellos, destaca el
cambio de las políticas gubernamentales, cuyas restricciones a la publicidad
sobre tabaco y alcohol han llevado a las empresas a la búsqueda de nuevos medios
de hacerse presentes; el aumento significativo de los costes de publicidad; el
creciente interés de los gobiernos en promocionar el deporte para aprovechar su
imagen con fines electorales o institucionales; el auge creciente de la llamada
“promoción de la imagen de la empresa” (“Corporate Image”); el imparable
desarrollo de la importancia del papel social que la empresa puede o debe jugar
en el país; el alcance que el patrocinio logra merced a los medios de
comunicación y, por último, el aumento del tiempo de ocio -en parecidos términos
se expresa SLEIGHT -. Por su parte, José Antonio GÓMEZ SEGADE ha puesto de
manifiesto la influencia que ha tenido el desarrollo de la esponsorización en el
cambio de actitud en relación con la comercialización de los derechos de la
personalidad, en concreto, del derecho al nombre y a la propia imagen; si en
épocas pasadas se consideraba deshonroso que alguien permitiese la utilización
de su nombre o imagen como reclamo para la adquisición de productos o servicios,
hoy, por el contrario, se admite con naturalidad la posibilidad de su cesión a
efectos publicitarios.
En fin, como ha destacado BELLO , los medios
clásicos de comunicación en algunos casos son insuficientes para transmitir
determinadas imágenes y, en otros, han quedado inoperantes debido a diversos
factores, tales como los elevados costes, el grado de saturación, las
restricciones de los espacios publicitarios televisivos, etc. En este marco
crece la esponsorización como nueva forma de comunicación que ha sido denominada
por CEGARRA “comunicación por la acción”. BELLO pone de relieve la atadura
recíproca que la inclusión en la empresa de esta nueva forma de comunicarse
produce entre mercado, producto y empresa, introduciéndose un nuevo elemento en
esta unión: el evento o acontecimiento. Este engarce trae como consecuencia una
interrelación con los elementos ya citados dando a la comunicación su propia
personalidad y sus propios valores.
Llegados a este punto, hay que
preguntarse si la esponsorización constituye una forma autónoma y diferenciada
de promoción empresarial, o si, por el contrario, hay que integrarla dentro de
alguna de las modalidades de promoción más arriba examinadas. Pues bien,
conforme a una corriente doctrinal predominante parece que la esponsorización no
representa por sí mismo una forma sustantiva e independiente de promoción, sino
que la misma se manifiesta como una forma subsumible dentro de las relaciones
públicas. En efecto, a través de la esponsorización, el espónsor busca crear y
afirmar una imagen favorable, ya de su empresa, ya de sus productos, en el
público al que se dirige, que lo predisponga a adquirir sus productos o a apoyar
su organización
Debido al rol que cumple la esponsorización en el ámbito empresarial, hecho que la doctrina es dominante al considerarla como tal, abordemos el estudio de la esponsorización desde su incardinación en el mundo de la empresa. Aquí analizaremos la dimensión empresarial de la esponsorización, ocupándonos, entre otras cuestiones, de su encaje en las diversas formas de promoción empresarial, de las peculiaridades que presentan los mensajes de esponsorización en relación con los de la publicidad.
3 LOS MOTIVOS DE ELECCIÓN DE LA ESPONSORIZACIÓN COMO MEDIO DE
PROMOCIÓN EMPRESARIAL
La selección de los medios de promoción empresarial
en función de las finalidades a conseguir es una tarea prioritaria de la
empresa. De ahí que un análisis de los medios a utilizar sea fundamental para
que las necesidades de comunicación de la empresa se reflejen en los resultados.
La esponsorización ofrece al anunciante, al igual que los demás medios de
comunicación empresarial, la posibilidad de llegar a un público determinado.
Pero esta posibilidad exige un análisis más detallado.
Se ha apuntado dos
tipos de criterios para seleccionar los medios de comunicación empresarial:
criterios cuantitativos y criterios cualitativos, éste es el criterio de
clasificación que sigue, entre otros, PIQUET . Veamos algunos de estos criterios
posibles, haciendo especial referencia a lo que la esponsorización puede
aportar.
3.1 La selección de los medios de comunicación y la
distribución
La animación de los puntos de venta y la mejora de las
relaciones de la empresa con sus socios comerciales es uno de los criterios
posibles que las empresas tienen en sus puntos de mira para definirse a favor de
la concreta técnica de promoción consistente en la esponsorización.
Evidentemente hay cierto tipo de eventos que se ajustan perfectamente a este
tipo de objetivo. Si pensamos en la esponsorización de una carrera
automovilística de Fórmula 1, es fácil ver cómo el evento es ideal para que los
anunciantes inviten a los proveedores a fin que éstos mejoren las relaciones con
sus clientes. Ahora bien, para que la esponsorización pueda ser un instrumento
eficaz de animación de la red de distribución deben tomarse en cuenta todos los
parámetros evaluándolos correctamente. De ahí la conveniencia que el
acontecimiento pueda tener lugar en varios puntos del territorio y que el
anunciante esté en posición de explotar el acontecimiento para atender las
demandas.
3.2 La selección de los medios de comunicación y la audiencia
“objetivo”
En términos de comunicación suele distinguirse entre audiencia
directa y audiencia indirecta. El primer término hace referencia al número de
personas presentes físicamente en el lugar del acontecimiento, mientras que el
segundo alude al número de individuos que han oído hablar del acontecimiento,
que lo han visto en la pantalla de televisión o leído en periódicos o revistas,
o escuchado en la radio. Ciertamente, no todos los eventos tienen la misma
audiencia y, por otra parte, la elección del tipo de acontecimiento influirá en
esta materia. Debe señalarse, de otra parte, la importancia que para las
empresas tiene el análisis de la audiencia y de la actividad que va a servir de
medio de comunicación, sin que se pueda desconocer que numerosos fracasos de la
esponsorización se deben a una inadecuación entre el público objetivo y el medio
de comunicación elegido para alcanzarlo.
3.3 La selección de los medios
de comunicación y la disponibilidad presupuestaria
SZYBOWICZ y MAGISTRALI
señalan que el patrocinio como técnica de comunicación requiere sumas cuyos
importes son casi siempre inferiores a los de la publicidad clásica. Esta
afirmación no significa, sin embargo, que no deba tenerse en cuenta de modo
minucioso esta materia pues es frecuente que las malas previsiones sobre el
coste deparen el fracaso del acontecimiento. La generalidad de los autores
distinguen en el presupuesto dos partes: el presupuesto de participación o
competición y el presupuesto de puesta en valor de la campaña, y recomiendan una
planificación cuidadosa
Debe destacarse que, sobre todo en el ámbito
deportivo, los costes anuales tienden a aumentar pues, muchas veces, para
asegurar el éxito, deben invertirse grandes sumas de dinero en tecnología
(piénsese, por ejemplo, en la Fórmula 1 o en los deportes náuticos). En relación
con esto, ROCA ha afirmado que, dada la naturaleza comercial de la operación, el
“patrocinio se carga al presupuesto de publicidad y no al de buenas
obras”
3.4 La selección de los medios de comunicación y el tipo de
producto comercializado
Como ya ha quedado expuesto, la selección de la
actividad deportiva o cultural tiene un vínculo directo con el producto o
servicio comercializado. Evidentemente no todos los eventos transmiten la misma
imagen y son adecuados para un determinado producto. Esto se ve claramente en el
campo del deporte, donde cada uno de ellos es elegido como objeto de
esponsorización en función de lo que se quiere vender.
Así, y a título de
ejemplo, el tenis es un medio de comunicación visual muy adecuado para los
fabricantes de ropa deportiva, y lo mismo cabe decir del deporte del motor
–piénsese en la Fórmula 1 con relación a la venta de coches-, ya que los grandes
constructores de coches (Renault, Ferrari, etc.) persiguen ganar los grandes
premios para mostrar al público la eficacia de su tecnología. El mecanismo es
aparentemente sencillo ya que al ganar, o simplemente quedar bien clasificado en
la competición, la imagen tecnológica de la alta competición se extiende a los
restantes productos de los constructores; este tipo de esponsorización, cuya
presencia en mostrar los productos "en plena acción", lo denomina SAHNOUN y
DOURY "patrocinio de credibilidad", en tanto que persigue generar confianza en
el posible destinatario del producto.
3.5 La selección de los medios de
comunicación y la naturaleza del mensaje
No todos los medios presentan
las mismas características a la hora de la transmisión de los mensajes. Esta
afirmación, válida para los medios clásicos (la radio, por ejemplo, se elige en
razón de su carácter puntual, pudiendo la empresa anunciarse rápidamente),
también es aplicable a la esponsorización en sus variadas formas. Del mismo modo
que el cine, por poner otro ejemplo, es el medio adecuado para transmitir a lo
destinatarios potenciales de las marcas un mensaje de ensueño o imaginario
asociado con determinados productos (cosméticos, perfumes, etc.), los medios de
comunicación que se sirven del deporte o la cultura presentan características
cualitativas que le son propias; en este sentido, se ha afirmado que las
actividades culturales como objeto de esponsorización se prestan mejor para
llegar a niveles más altos de "target" a medio o largo plazo, mientras que las
esponsorizaciones deportivas consiguen una rápida difusión gracias a la
instantaneidad y a las grandes audiencias de la televisión. De conformidad con
este planteamiento, JUAN DE ANDRÉS sitúa los patrocinios culturales muy cerca de
las relaciones públicas y de la publicidad corporativa, y los patrocinios
deportivos muy cerca de la promoción de venta. Es claro que no todos los
deportes transmiten la misma imagen agresiva o con imagen estética, y lo mismo
cabe decir de las artes. Así, mientras la música clásica tiene una dimensión
internacional que trasciende lenguas y culturas y tiene un amplio espectro, otro
tipo de música puede incidir en un público determinado. Por otro lado, algunas
artes, como la fotografía, pueden expresar sus mensajes a través de una doble
faceta: la faceta artística y la científica. En todo caso, debe imponerse un
análisis en la selección.
4 LA ESPONSORIZACIÓN Y LOS MENSAJES DE LA COMUNICACIÓN
EMPRESARIAL.
En el campo de la comunicación empresarial, se distingue
entre mensajes de índole comercial, mensajes de carácter neutro y mensajes de
tipo interpersonal.
En cuanto a los mensajes de índole comercial, es de
señalar que el gran número de mensajes a que los consumidores se ven expuestos
produce un efecto de saturación, con la consecuencia inevitable que la
credibilidad de los mismos es muy limitada. El consumidor, frente a este tipo de
comunicación, se muestra desconfiado por creer que es objeto de manipulación.
Según estudios recientes, el comprador de un supermercado se ve bombardeado con
6,000 anuncios aproximadamente . Los creadores publicitarios, conscientes de
esta situación, tratan de construir sus mensajes a partir del sentimiento de
confianza, utilizando para ello, bien la imagen de consumidores medios
(frecuentemente mujeres) o de estrellas del espectáculo. Sin embargo, con
frecuencia, el mensaje no llega al público porque la imagen que se ofrece
resulta ser un estereotipo. Así, cuando se utiliza la imagen de la mujer sucede
que los profesionales de la publicidad la relacionan con papeles tradicionales
(esposa, madre); y, cuando se trata de estrellas del espectáculo, el mensaje no
es asimilado porque los destinatarios del anuncio no tienen los mismos valores o
no se sienten identificados con las estrellas que recomiendan los productos de
la empresa.
Frente a ello, la esponsorización se revela como algo
auténtico y fiable. Se enmarca en un acontecimiento real con personajes reales y
el mensaje se torna entonces creíble. Si se esponsoriza, por ejemplo, el intento
de batir un récord del mundo, el público lo vive como algo real, entre otras
cosas porque nadie sabe a ciencia cierta si el récord va a ser
batido.
Con los mensajes de tipo neutro se alude a aquellas
informaciones que proceden de organizaciones que no tienen interés directo en
las ventas de productos. Piénsese en revistas de consumidores, publicaciones
informativas del Estado, etc. Este tipo de comunicaciones permite al
destinatario confrontar y comparar informes, más o menos imparciales, sobre los
productos que pretende comprar. El carácter de esta información normalmente de
índole técnica y dirigida a un consumidor conocedor y preparado, no presenta
puntos en común con la esponsorización, ya que, en ésta, el mensaje se dirige a
todo el mundo, a todos los que se interesan en el acontecimiento.
Por
último, son de tipo interpersonal aquellos mensajes que provienen de individuos.
Este tipo de fuente de información, de carácter personal, es más eficaz debido a
su carácter inmediato y directo. Su carácter específico, apuntando a un público
determinado, conduce mucho más al acto de comprar que los mensajes de los
grandes medios de comunicación. Estos últimos, al apuntar a un número más amplio
de personas, pierden eficacia.
Pues bien, no cabe duda que la
esponsorización de empresa se enmarca, en gran medida, dentro de los mensajes de
carácter interpersonal. Hay una conexión individual en el mensaje. Las personas
que participan en el espectáculo se identifican con el artista o con el
deportista que hace la proeza. Puede decirse que la esponsorización dirige a su
audiencia hacia intereses y actividades con un estilo de vida concreto, se
acerca a su audiencia a través de actividades en las que están personalmente
interesados. No cabe duda que la publicidad clásica hace también esto en el
sentido que los compradores de los medios reservan espacios dentro de los
programas de televisión y de revistas que predisponen a la audiencia en un
programa puntero hacia un producto determinado. A propósito de la diferencia
existente, SLEIGHT sostiene que la esponsorización no intenta, generalmente, dar
un mensaje de ventas directo sino que trata de difundir un haz de mensajes y lo
quiere hacer de una manera sutil.
Una de las grandes ventajas de la
esponsorización, que le asegura un lugar dentro del arsenal de mercado, es su
capacidad para actuar como tema incorporado tanto a la publicidad, a las
relaciones públicas y a las promociones de ventas. De esta manera se produce un
efecto combinado más poderoso que el que se pudiera alcanzar con una campaña
individual.
La esponsorización consigue sus objetivos porque satisface
uno de los fines perseguidos por los medios de comunicación: consigue que una
audiencia particular sea objeto de un conjunto particular de mensajes. Así,
determinados por una empresa los perfiles de las audiencias que desea alcanzar,
estas audiencias pueden ser investigadas para descubrir qué actividades de
recreo pueden tener en común. Logrado esto, la esponsorización se utiliza para
contactar con audiencias específicas de manera poco comercial, esto es, en un
entorno social y relajado.
5 PECULIARIDADES DE LOS MENSAJES DE LA
ESPONSORIZACIÓN RESPECTO DE LOS DE LA PUBLICIDAD.
VERDE ha sintetizado
las diferencias entre la publicidad y los mensajes derivados de la
esponsorización. En efecto, la publicidad supone un mensaje directo y de
duración breve, mientras que en la esponsorización el mensaje se articula de un
modo indirecto, con una duración mayor en el tiempo. Esta particularidad del
mensaje esponsorizado fue puesta de relieve también por GATTI , quien señala que
el control por parte de la empresa es superior en la publicidad que en los
mensajes esponsorizados. Bien se ve que en la primera, la empresa o su agencia
de publicidad puede preparar los anuncios televisivos, existiendo pocas
probabilidades de error. PORRAS ha destacado el control que la empresa ejerce
sobre su publicidad afirmando, de modo muy gráfico, que en ella la empresa
decide "cuándo", "cómo", "por qué" y "para qué" se emite. Por el contrario, en
la esponsorización existen elementos extraños a la empresa y a la agencia
encargada del evento que pueden suponer el fracaso total del mensaje que quiere
transmitir (por ejemplo: la empresa depende de la habilidad del camarógrafo que
puede estar empeñado en no filmar la valla publicitaria correcta; el
protagonista del evento puede caer enfermo, etc.). Ciertamente, como dice GATTI
, esta limitación se ve compensada por la posibilidad que el público, en el
patrocinio publicitario, participe más emotivamente, con más espontaneidad,
contribuyendo a la eficacia de la recepción del mensaje. Además, no se puede
desconocer el hecho que en la publicidad el público puede voluntariamente
eliminar el mensaje (por ejemplo, pasando rápidamente la página de publicidad)
mientras que en la esponsorización este riesgo no existe, pues si el
destinatario del mensaje actúa así, él mismo se priva del deporte o
acontecimiento que le interesa. Por otra parte, debe resaltarse el amplio nivel
de dispersión del mensaje en la primera de las categorías citadas, ya que en
ella se apunta a un amplio espectro de destinatarios. Por el contrario, en la
esponsorización estamos ante un medio selectivo. Es suficiente elegir con
cuidado la actividad o evento que se quiere esponsorizar para reducir
drásticamente la cuota de dispersión. Por último con relación a este punto sobre
las diferencias entre ambas figuras destacamos cómo en la esponsorización el
mensaje se introduce o se pretende introducir, de una forma neutra, sutil,
mientras que en la otra categoría la influencia negativa del mensaje en los
espectadores es mucho más acusada (piénsese, por ejemplo, en la reacción de
cierto sector del público a la introducción de cortes para anuncios en las
películas).
Puede decirse, en fin, que la esponsorización es un mecanismo
de comunicación global que puede usarse con las demás técnicas de una manera
interrelacionada. Debe destacarse, en este punto, como lo señala SLEIGHT , el
carácter flexible de la figura, que puede ser utilizada para una amplia gama de
fines tales como conocimiento del nombre, refuerzo de imagen, exposición de
medios, desarrollo de nuevos mercados, acceso a los que toman las decisiones,
motivación y comunicación con la mano de obra, muestreo, relaciones
comunitarias, etc. Esta amplitud de miras no significa que la esponsorización
tenga que operar aislado de los otros medios de comunicación sino que las
actividades de esponsorización pueden ser más fructíferas cuando se usa la
publicidad, la promoción de ventas y las técnicas de relaciones públicas para
articular una comunicación total alrededor del tema de la esponsorización
.
6 OBJETIVOS DE LA ESPONSORIZACIÓN
6.1 Del Espónsor
ROCA
clasifica los objetivos del patrocinador (o espónsor) en objetivos generales,
objetivos relacionados con el producto, objetivos de venta y objetivos de
cobertura por los medios.
He aquí el cuadro clasificatorio de los
objetivos de la esponsorización según este autor:
CLASIFICACIÓN DE LOS OBJETIVOS DEL PATROCINIO PUBLICITARIO
|
Objetivos
Generales |
Objetivos relacionados con
el producto |
Objetivos de
venta |
Objetivos de
cobertura por
los medios |
|
a)
Mejorar la notoriedad de la empresa. |
a)
Mejorar la notoriedad . |
a)
Sponsorship = posibili-dad para tabacos y bebidas alcohólicas (¿). |
Presencia
o no en los me-dios. -
Nacionales -
Regionales -
Locales |
|
b)
Mejorar la imagen de la empresa o modificar la per-cepción actual de la
em-presa que tiene público. |
b)
Mejorar la imagen. |
b) Sponsorship =
promoción de ventas en los casos de los productos directamente
relacionados con el deporte esponsorizado. -
Adidas y las prendas de-portivas -
Honda y las motos -
Ferrari y la Formula 1 -
Michelín y las competicio-nes deportivas. |
Qué
tipo de medios: -
Televisión -
Radio -
Prensa -
Revistas generales o espe-cializadas |
|
c)
Crear una actitud positiva en los líderes de opinión. |
c)
Modificar la opinión que tiene el público del producto/marca |
c)
Sponsorship y relaciones públicas. |
Qué
tipo de mensaje se puede lograr: notoriedad o imagen, qué contenido. |
|
d)
Ayudar a atraer personal calificado, buenos vende-dores, directivos de
alto nivel. |
|
|
Cuánto tiempo: antes,
du-rante y después del evento. ¿Cuánto
tiempo está la mar-ca en talla? |
|
e)
Contrarrestar una publi-cidad contraria o negativa |
|
|
|
|
f)
Ayudar a mejorar las rela-ciones internas: el proyecto común, el orgullo
de perte-necer a la empresa. |
|
|
|
|
g)
Mejorar la implantación local de la empresa. |
|
|
|
Este cuadro está tomado de la obra de ROCA. Sponsorship: La publicidad espectáculo.
JUAN DE ANDRÉS , por su parte, distingue entre objetivos
importantes de la campaña y objetivos generales. Dentro de los primeros se
encuentran el conocimiento del producto, la notoriedad, la imagen de marca y
posicionamiento; sobre la imagen de marca, debe recordarse aquí la importante
función publicitaria que la marca cumple en el marketing moderno como ha
destacado AREÁN , cuando señala que aquélla ha dejado de desempeñar el papel de
simple indicadora de la procedencia empresarial, para ser también signo
acreditativo de la calidad de los productos y servicios y un recurso
publicitario de gran efectividad. PORRAS , de modo similar, distingue entre
objetivos de marketing y objetivos de comunicación corporativa; dentro de los
primeros incluye los objetivos ligados a la imagen de marca de los productos y
servicios, y dentro de los objetivos de comunicación corporativa sitúa los
dirigidos a la obtención de notoriedad y los orientados a lograr una imagen
corporativa definida y eficaz.
De todos estos objetivos interesa ver aquí
los relativos a la consecución de notoriedad y a los de mejora de imagen, ya sea
del producto o de la empresa.
a. La notoriedad alude a la facilidad con
que viene a la memoria del público la idea o juicio sobre la marca o nombre del
espónsor; al referirse a ella es conveniente tener en cuenta, a decir de ROCA ,
la distinción entre notoriedad espontánea y notoriedad asistida. La primera se
refiere al dato del recuerdo del producto por los consumidores entrevistados sin
haber sido ayudados a recordarlo, mientras que en la segunda se ayuda a los
consumidores a recordar el nombre formulando la pregunta citando al espónsor. La
esponsorización de notoriedad tiene por objetivo, fundamentalmente, dar a
conocer el nombre de un producto o una empresa a un público dado, de modo que el
mayor número de clientes potenciales lo tengan en su pensamiento. Para ello es
imprescindible una fuerte presencia publicitaria del espónsor y una atención por
parte de los medios de comunicación que multiplique la audiencia del
acontecimiento. Muchas veces, las empresas que esponsorizan buscan
exclusivamente conseguir notoriedad; tal sucede sobre todo con los fabricantes
de productos cuya publicidad está restringida (ejemplo, tabaco, alcoholes) y que
deben acudir a fórmulas de esponsorización simplemente para que su presencia en
el mercado no se olvide.
b. La imagen se conecta, según ROCA , con la
idea que los consumidores tienen de la empresa: cómo la ven, qué opinan, cómo la
definen, etc. GILLIES , sintetiza las funciones que debe desempeñar la imagen en
las siguientes: definir y transmitir la cultura y la estrategia corporativas;
integrar las comunicaciones y mensajes de la empresa buscando la participación
del equipo humano; buscar la mejora de actividades y rendimiento del cuadro
directivo; transmitir notoriedad y prestigio; optimizar las posibilidades y el
potencial comercial; preparar el mercado para lanzar nuevos productos o
servicios, facilitando el relanzamiento de las ventas; conseguir una actitud
favorable en el mercado de capitales, y repasar el rendimiento de la
publicidad.
En este orden de cosas, la imagen de la empresa se manifiesta
no como un concepto abstracto, sino que representa una parte importante de la
vida y la eficiencia de una organización. Viene a ser la materialización de la
estrategia y cultura de empresa, simbolizando así la razón de ser, el
posicionamiento de la misma con respecto a su competencia en el mercado y sus
valores diferenciadores . Estos tres parámetros están interrelacionados . Así,
para lograr un incremento de la notoriedad, se exige previamente un
conocimiento; si se ha conseguido éste, ya sea a través de la publicidad
convencional, o bien porque la audiencia y el acontecimiento son locales y por
ello conocidos, entonces será posible aumentar la duración del recuerdo. El
espónsor puede recurrir, para fijar este recuerdo, a incrementar el volumen de
anuncios, haciéndolos más frecuentes y numerosos. ROCA agrega, la publicidad
estática, señalando que es un buen recurso para lograr esta fijación pero no el
único, pues la esponsorización de acciones creativas orientadas a la
espectacularidad presenta también muy buenos resultados. En este tipo de
acciones se da más fuerza a la comunicación para que quede retenida en el
subconsciente del espectador.
6.2 Del Esponsorizado
El objetivo
fundamental perseguido por el esponsorizado es el desarrollo de la actividad
esponsorizada; para que pueda realizarla con expectativas de continuación en el
futuro, deberá esforzarse en mantener una relación de armonía con el espónsor.
En este sentido, siguiendo a BAGEHOT y NUTALL , pueden sistematizarse los
objetivos del esponsorizado en vistas a la consecución de una buenas relaciones
con aquél del siguiente modo:
a. Trata de conseguir que el espónsor
tenga una buena imagen y categoría para proyectar adecuadamente el
acontecimiento;
b. Busca la comprobación de la capacidad financiera
del espónsor; este debe ser consciente de todo el coste potencial del
acontecimiento para evitar que una mala previsión en cuanto a coste arruine el
evento;
c. El esponsorizado procura verificar la compatibilidad del
espónsor respecto al contexto del acontecimiento; este aspecto debe cuidarse en
extremo, pues de lo contrario pueden producirse efectos indeseados; en efecto,
si no hay adecuación del espónsor con el proyecto, la publicidad podría parecer
cínica y producir, en consecuencia, efectos negativos; tal podría ocurrir, por
ejemplo, si una empresa productora de tabaco financiase investigaciones
relacionadas con las enfermedades del pulmón; y,
d. Debe también
comprobar la seriedad del acuerdo financiero firmado por las partes,
especialmente en aquellos casos en los que se pretende una esponsorización a
largo plazo; el cambio frecuente de espónsor debido a dificultades financieras
no es favorable para la imagen del acontecimiento, pues se transmitiría
indudablemente la idea de desorganización directiva. En aquellos casos en que el
nombre del acontecimiento va asociado al nombre del producto esponsorizado se
favorecerían además enormes confusiones en el consumidor.
7
EVALUACIÓN Y MEDICIÓN DE LA EFICIENCIA DE LA ESPONSORIZACIÓN
El
tratamiento de las cuestiones de evaluación y medición es una de las partes más
importantes en el establecimiento de una política de esponsorización. La
evaluación, a decir de SLEIGHT , cubre dos aspectos. El primero de ellos supone
la observación de las expectativas de la esponsorización, dedicando una especial
atención a la parte de la esponsorización que se quiere llevar a la estrategia
global de comunicación, qué audiencia se espera influir y con qué tipo de
mensajes. El segundo aspecto hace referencia a la evaluación crítica de todas y
cada una de las oportunidades de esponsorización.
La medición se refiere a la
investigación que se usa para suministrar información acerca del éxito o fracaso
de los proyectos elegidos. Esta forma en que se mide el éxito dependerá de los
criterios que se establezcan durante la evaluación.
La doctrina italiana,
encabezada por VERDE , ha puesto de relieve las diferencias que presenta la
publicidad clásica y la esponsorización en cuanto a la valoración y medición.
Así se ha señalado cómo en el segundo, a diferencia de la publicidad, los costes
no son ciertos, pues normalmente este tipo de operaciones de esponsorización se
presentan acompañados de una serie de acciones paralelas, tales como publicidad
de apoyo, contratación de técnicos, que hacen muy difícil una previsión en
cuando a costes.
VERDE, por su parte, señala que la eficiencia de la
publicidad clásica es medible a través de ciertos métodos de investigación,
mientras que en la esponsorización no se pueden llegar a conocer los resultados
de la misma manera. Por el contrario, BELLO opina que esta nueva forma de
comunicación es medible de la misma forma y con los mismos criterios que la
comunicación clásica, esto es, a través de índices de cobertura, evaluando la
audiencia útil, etc., apuntando seguidamente algunas dificultades en la
evaluación derivadas de la cuantificación de la propia audiencia y del modo de
valorar los beneficios positivos o negativos que la asociación de la imagen de
empresa o marca con el evento pueda provocar.
Otra importante diferencia
de la esponsorización con la publicidad es la que atañe al abandono de la
campaña cuando ésta se ha planificado mal o es equivocada. En la publicidad, si
la campaña resulta equivocada (supuesto posible a la vista del “alea” que
interviene en estas operaciones), el abandono de la misma es rápido y no produce
secuelas importantes. Por el contrario, VERDE señala que en las operaciones de
esponsorización, la larga duración de la asociación evento-esponsorización
determina que una esponsorización equivocada puede distorsionar la imagen de la
empresa de tal modo que luego no puede ser corregida fácilmente. Es claro,
además, que en toda esta materia se implica la distinción
esponsorización-mecenazgo pues, como ha señalado MOUSSERON la empresa que
recurre a la esponsorización trata de establecer una relación más o menos
directa con el producto, mientras que cuando se recurre al mecenazgo se la
quiere dotar de una cierta personalidad o imagen o bien se quiere modificar una
ya existente.
En su momento se utilizaron determinados indicadores para
medir la eficacia de la esponsorización, tales como: la asociación del espónsor
con el tipo de actividad (carreras, vela, fútbol, etc.); cambios de notoriedad,
tanto a nivel de empresa como de producto; memorización del nombre de los
esponsores; asociación del espónsor con el evento, y cambios de imagen,
atendiendo a productos específicos.
Algunos autores han puesto de
manifiesto cómo se ha tratado de establecer una diferencia entre ciertos tipos
de esponsorización (como el “endorsement” americano) (patrocinio americano) y lo
que la doctrina anglosajona ha llamado “sponsorship”, afirmando que los
objetivos del “endorsement” son esencialmente de carácter cuantitativo pues se
centran en la notoriedad de la marca, mientras que los objetivos del segundo, al
que se ha llamado patrocinio creativo, presentan una diferencia cualitativa que
apunta a la imagen institucional de la empresa, lo que conduce, en este caso, a
una cierta dificultad en la evaluación y medición de los resultados
.
Debe destacarse que la valoración de estas formas de comunicación
depende en gran medida de la estrategia de la empresa que las utiliza. Esto
puede verse claramente si nos referimos a la clasificación de las posibles
maneras de espónsor, atendiendo a la existencia o no del evento. En efecto, una
primera forma alude a un acontecimiento ya existente que se impone al espónsor.
La segunda alude a la creación de un acontecimiento, lo que requiere en el
espónsor la unión de todos los elementos que se necesitan para crearlo. Estas
dos formas de comunicación tienen características diferentes y llevan al
espónsor a obligaciones diferentes y a expectativas diferentes.
En el
primer modo, el espónsor está limitado en su libertad de organización, pues el
acontecimiento ya existe, quedando sometido a obligaciones relativas a
calendario, público, etc. Si, por el contrario, él crea el acontecimiento,
gozará de mayor libertad y flexibilidad teniendo un mayor dominio y control de
las repercusiones. Frente a estas ventajas, también existen inconvenientes como
la posible ausencia de credibilidad. El espónsor que elabore a su medida el
acontecimiento tiene, al principio, el gran riesgo de encontrar sólo duda y
escepticismo por parte del público y periodistas. Efectivamente, en los primeros
tiempos, las nuevas manifestaciones no suelen tener una cobertura amplia en
términos de publicidad. En estos casos en los que el evento ya existe, los
plazos para alcanzar la notoriedad deseada se acortan, mientras que cuando el
acontecimiento se organiza ad hoc se necesitan en promedio varios años para
obtener resultados comerciales apreciables. En el primer caso, a veces bastan
seis meses para ello. A juicio de PIQUET, la creación del evento se revelará a
largo plazo como mucho más eficaz, pues permitirá lograr los mismos objetivos
conservando la empresa el control de la operación, su gestión, su organización,
su explotación y sus repercusiones.
Según BELLO , para la medición de la
eficiencia de la esponsorización se tendrán en cuenta los siguientes parámetros:
1º. El volumen de la comunicación que se transmite a cambio de nuestra inversión
(verificando como es natural, que se comunica en el sentido previamente
definido), y 2º. La evaluación mediante sondeo de conocimiento, notoriedad, del
número de espectadores, imagen de la compañía, marca, etc.
Puede decirse
que la evaluación de los resultados por parte del espónsor no puede contemplarse
bajo el prisma de un modelo único. Tiene que ser la empresa misma la que deberá
elaborar un modo de análisis propio con arreglo a su propia fisonomía e
identidad, sin que se puedan dejar de lado factores tales como el estilo y los
procedimientos de gestión, la cultura de la empresa, etc.
José Luis Silva Cueva
Abogado. Cursando el Tercer Ciclo de la Maestría en Derecho Civil Empresarial en la Universidad Particular Antenor Orrego de Trujillo. Articulista desde en la Sección Opinión de los Diarios La Industria de Trujillo, Diario Nuevo Norte. Colaborador de El Diario El País de Madrid, España.
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