Sabado 11 de Enero del 2003
5:50AM. Me despierto una vez mas, con la idea de levantarme,
la verdad es
que me ha sucedido ya varias veces durante la noche. Me duermo de nuevo,
y pongo el despertador para las 6;45.
Ya, al fin, ahora si ha empezado el gran dia, la gran aventura...
Debo estar en el aeropuerto a las 10:00 para tomar el avion a las 12;30.
Ultima revisada a mi habitación, nada se me olvida, todo en orden. Mi hijo
me llama para decirme que me esperan...Una última mirada a este mundo tan mio
que me ha acompañado siempre...este mundo que se encierra en las 4 paredes
de mi habitación. Al fin salgo , los mios ya me estan esperando en el auto
Amanda rie, y me llama la atención para que mire la nieve, total, que mas da!
Miro la nieve, esta vez sin rencor, y rio con Amanda.
- Mami, trajiste los cablecitos para queee conectes la cámara digital?
Es mi hijo quien pregunta, a varios km. de distancia de casa...ejem...
Reviso mi cartera...deja ver...si, claro, aqui esta el adaptador, y el cablecito
negro...
-Menos mal, dice mi hijo...yo ...no digooo nada...
Giorgio, dame la cámara, que la guardo en mi cartera...
- Yo no la tengo mami, la tenias tu...
Silencio total...mas silencio...mami! te la compre para tu viaje! No me digas
que la dejaste en casa!
Ejem....asi no mas fue pues...en casa.
Es 11, fecha fátidica para viajar, supongo que a eso se debió
la poca gente
que había en el aeropuerto...
Espera, café, conversaciones emocionadas, una lejanía que dolía...una
ausencia de todos...de todo...risas mezcladas con lágrimas...abrazos..
un puerta que se cierra tras de mi...de mi mundo, del que en ese momento
sentí que me quitaban...
Después de las despedidas de mis hijos y nietos, la famosa
máquina, detectó monedas en mis bolsillos, las oficinas de la policia de USA, es
como una antesala de cosas terribles...Al fin, parece que no tengo cara de
sospechosa, pues no me hicieron quitar los zapatos...me alejo por
el pasillo que me lleva al avión. No hay mucha gente, quizas se debe a que por
temor la gente no viaja mucho los dias 11. Los motores ya están encendidos, los
cinturones abrochados listos para el despegue, antes me daba una sensación en
el estómago al tiempo en que el avión levantaba el vuelo, ahora no me pasó
nada, quizás si porque no habia a mi lado un brazo en el que apoyarme o la
seguridad de mi mano en otra, esta vez, y por primera vez, el viaje lo haré
totalmente sola, comentando conmigo misma lo que vaya viendo y sintiendo.
Volar sobre Canada en invierno, no tiene mucho de bonito, sólo se ve blanco y de
blanco ya no quiero saber nada...A pesar de todo, me despedí amablemente de la
nieve a medida que nos adentrábamos en la nubes. Alli encontré el sol, sobre
esa capa densa y gris, había un cielo muy azul, y el sol que brillaba en todo su
esplendor..
Dejamos atrás Canada, y muy pronto estábamos volando sobre las montañas
rocosas, entre ellas, angostas cintas plateadas, nacian para convertirse en rios.
Pequeños pueblos entre los cerros, nos decían que había alli un vestigio de
civilización. Mirando estos pueblos tan escondidos, y lejos de todo lo que
significa comercio, televisión o computadoras, hace pensar que talvez es una
forma de vida mas sana aunque limitada, una especie de aislamiento de lo que los
hombre llaman civilización...aunque a decir verdad, me gusta mas no ser tan
"sana" y disfrutar de todo lo que se pueda...
De nuevo las nubes, esta vez mas densas aun, lo que indica que estamos sobre el
océano. Siento un nudo en la garganta de ver tanta belleza, hasta dan ganas de
caminar por esas nubes...de vez en cuando se abrian huecos por los que se podia
divisar el mar. Es un privilegio enorme, mirar la tierra y el mar desde arriba,
es como tocar a un tiempo, cielo y tierra, montañas y mar...
De poco van desapareciendo las nubes, mientras sobrevolamos la Capital del
Sol. Miami desde lo alto, se ve precioso, muy colorido, sus casas únicas, son de
colores en los que predominan los pasteles, rosa, durazno y azul celeste. El mar es de color turquesa donde las velas de pequeñas embarcaciones se mecen
con la brisa suave en esas aguas tranquilas y tibias.
Hora de aterrizar, y pasar por la oficina de Policia Internacional. Despóticos,
y desagradables. Los seres supremos de USA, mirándonos desde su altura...
Antes de viajar, les recomiendo, si es que pasan por USA, ensayar una sonrisa
mientras mas estúpida sea mejor, aunque por dentro nos estemos riendo a
mandibula batiente...No olviden ensayar la mirada, ésta debe ser, de una inocencia
absoluta, algunos se la creen, otros no, pero es mejor llevarla bien ensayada...
Bueno, nada pasó, parece que no tengo cara de culpable...pasé sin problemas...
Aun me quedaban 3 horas, para estar en Miami, hasta tomar mi avión a Chile
Serán largas horas de espera, hasta las 8;30 pm,
para que salga mi vuelo.
Miami es significado de calor y mucha humedad...y
muchas horas de espera. Hay mucha gente viajando a todas partes del mundo.
Para llegar a las oficinas de Lan Chile, tengo que cruzar el aeropuerto entero...Al
fin! El mesón al que debia ir, ya esta frente a mi...pero no es tan fácil,
antes de entregar las valijas ya pesadas, tengo que pasar de nuevo por policia
internacional. Abren todo, miran, husmean, preguntan...lleva tijeras? Lleva
lima de uñas? Algún cuchillo u otra arma cortante? No se si me están
preguntando para estar seguros de que no atacaré a nadie, o para saber si
llevo todo lo que necesito...porque, ¿para qué podría llevar cuchillos
en un viaje...? Vaya usted a saber!
Los aeropuertos me gustan, pero son muchas horas que llenar.
Compro algunas revistas, me voy a un café y espero. Me da sueño, veo pasar
la gente, converso con algunas personas, muchos con el mismo destino mio.
Menos mal que pude
registrar el equipaje temprano, aunque no llevo mucho, siempre es molesto
acarrear valijas. Llega el llamado de abordar el avión.
Pasaporte en mano, y después pasillo, pasillo, pasillo...hasta llegar a la
manga de entrada...de nuevo. Con el mismo esfuerzo de antes y la ayuda
de un compatriota esta vez, logro poner la valija en el
compartimiento sobre mi asiento. Es la hora de volar muy alto, para llegar al
fin al sur del paraiso...
Miami de
noche se ve muy bonito desde arriba, lleno de luces de colores. El cielo esta
despejado. Larga es la noche
cuando se viaja, también estoy junto a la ventana, no creo que pueda ver
mucho, como no sea alguna estrella y la luna, con la ventaja que las podré
ver mas cerca. Siempre que viajo, no se que espero ver en esas inmensidades
absolutamente negras, ante las cuales se siente la sensación de estar totalmente a solas
con esa naturaleza que también pareciera dormir. En el respaldo del asiento
delantero, hay una pequeña pantalla en la que se puede ver alguna pelicula,
jugar videos, o escuchar música, opto por la pelicula mientras ceno (está
buena la cena). Luego que retiraron las bandejas, reclino el asiento, y
escucho música. Miro hacia afuera, nada que ver, me cubro con una frazada, y
me dispongo a dormir. Imposible. Hace frío, las paredes del avión están
heladas. Un amigo mio me preguntó en que linea habia viajado que no tenia
calefacción, claro, como él es artista, me imagino que viaja en primera clase...
Seguramente los pasajeros de la primera clase, no tienen frío, como
los que viajamos en segunda. Despierto a cada momento y miro hacia
afuera, luna y estrellas, estrellas y luna, de vez en cuando se divisan luces,
otras solo vacío, vamos volando sobre el océano, aunque mas me gusta llamarlo
mar. Me duele el cuello y estoy entumida. Son las 5;30 de la mañana cuando sirven desayuno. Falta poco para llegar.
Ya se puede divisar algo a través de las nubes. Montañas, poblados, mar...Empieza
el desfile hacia el baño, menos yo porque me aterrorizan los baños de avión,
todos se preparan para la llegada. Ya amanece, y el
cielo empieza a tomar colores y mi corazón late pleno de alegría.
Al fin ya ha pasado todo, bueno...eso creia.
Me piden el pasaporte, me dicen, tiene que ir a la otra oficina para pagar no
se que cosa...vuelvo a la fila, pensando en que aun debo recojer las valijas,
las que ya deben estar mareadas de tanto dar vueltas en la pasarela en que uno
se juega la vida para tomarlas, felizmente tuve la idea luminosa de ponerles
unas cintas de colores brillantes, para poder reconocerlas...ya, me reuno con
ellas, y salgo de la camara de torturas en que se han convertido los
aeropuertos...Ya puedo respirar aliviada...estoy en Chile, mi tierra.

Santiago de Chile

Morir un poco [Midi]