La noche en que llegó el amor
Caprichosas sombras nocturnas
sembrando la tierra de sueños
nombrarlas no puedo a ninguna
arriesgando castigos eternos.
Se cubren los cerros de escarchas,
brillantes y cristalinos reflejos
alejan las sombras en marchas
de almas en fúnebre cortejo..
Se abren ventanas silenciosas
se quitan de puertas pestillos,
entran mariposas bulliciosas
y el aroma de girasoles amarillos.
Despiertan entonces los sentidos
dibujando en los labios la sonrisa,
los ojos que estaban dormidos
se abren brillantes y sin prisa.
El amor golpéa las puertas
en mágicos destellos de alegría,
el beso que revoloteaba alerta
se detiene en la boca sin altanería.
Se aman como los adolescentes
entregando sin reparo lo que sentian,
mas parecen luciérnagas fosforescentes
en una danza de conciertos y sinfonías.
Llega el sueño poblado de ternuras
en un mundo ajeno a la tristeza
la cabeza de ella en el pecho que reposa
y el la mira tranquilo y sin pereza.
No mas sombras que desfilan silenciosas
no mas lágrimas ni tristezas que llorar,
llegó el amor como un vuelo de gaviotas
y la furia de las olas del mar...