Mujer nada me has dado

Nada me has dado y para ti mi vida 
deshoja su rosal de desconsuelo, 
porque ves estas cosas que yo miro, 
las mismas tierras y los mismos cielos, 

porque la red de nervios y de venas 
que sostiene tu ser y tu belleza 
se debe estremecer al beso puro 
del sol, del mismo sol que a mi me besa. 

Mujer, nada me has dado y sin embargo 
a través de tu ser siento las cosas: 
estoy alegre de mirar la tierra 
en que tu corazón tiembla y reposa. 

Me limitan en vano mis sentidos 
-dulces flores que se abren en el vientoo- 
porque adivino el pájaro que pasa 
y que mojó de azul tu sentimiento. 

Y sin embargo no me has dado nada, 
no se florecen para mi tus años, 
la cascada de cobre de tu risa 
no apagará la sed de mis rebaños. 
Hostia que no probó tu boca fina, 
amador del amado que te llame, 
saldré al camino con mi amor al brazo 
como un vaso de miel para el que ames. 

Ya ves, noche estrellada, canto y copa 
en que bebes el agua que yo bebo, 
vivo en tu vida, vives en mi vida, 
nada me has dado y todo te lo debo.