Para que no me olvides
Vulcano
12-02-2002
 
Ya que fuiste la mejor de las mujeres,
a quien adoré entre tantos otros seres,
hoy deseo, amor, que tú jamás me olvides,
pues si me olvidas, mi vida será triste.
 
Porque el olvido es vacío sin materia,
de lo humano la peor de las miserias;
porque no quiero que nunca, amor, me omitas
convertiré tus amnesias en ermitas.
 
Nunca me olvides, ¡morir es preferible!
No me olvides: ¡quemo el cielo si es posible!
Te recuerdo cual si fuera el primer día,
estás conmigo cual trébol fantasía.
 
Preñaré tu aire frío de mis olores,
pintaré tu cielo azul de mil colores,
buscaré que incluso escuches mis silencios;
que te quemen todos todos mis incendios.
 
Cambiaré a azul las estrellas cristalinas,
volaré audaz allá atrás de las colinas,
cruzaré el inmenso mar que nos divide,
viviré así, sí... ¡para que no me olvides!
 
Para que no me olvides, te cuidaré...
por donde estés, amor, juro que estaré,
en tu recuerdo, prendado de tu piel,
sin escapatoria, y siéndote fiel.
 
Y si esto fuera poco y me olvidaras,
haría hasta lo imposible te quedaras
pensando en mí por toda la eternidad:
pondría en tu desierto un mar de humedad.
 
Pero sé que el adiós presagia el olvido,
sé que invento las cosas que ahora digo,
y si pudiera hacer lo que ahora he dicho,
estoy seguro, sería mi capricho.
 
Yo que no soy ese mago fabuloso,
me conformaría, claro, con tu gozo,
este fue sólo un reclamo que te dice:
amor, créeme, ¡para que no me olvides!