MADRE MIRA EL OCASO

Madre, mira la lluvia 
como resbala en las flores de Mayo,
puliendo los pétalos, abriendo su aroma, 
mira como se escucha crecer la hierba, 
el ocaso ya llega, madre, y yo aqui, sola,
mirando la tarde...

No madre, no son lágrimas, ¿sabes?
es el rocío de la tarde, 
el plañido de las campanas,
la primera estrella que asoma,
el color verdoso del cielo, 
lo que hace que mis ojos se empañen.

Yo te diré madre, te diré de los ocasos,
llegan cuando no se les espera, de pronto, 
cuando pensamos que aún es primavera
llenan el corazon de flores, 
tienen olor a tierra,hacen brotar las rosas 
y alimentan el alma de quimeras.

¿Escuchas madre, 
como canta en la fuente 
el agua cristalina? 
¿Llega hasta a tí el rumor del mar?
¿Sientes como golpean las olas 
en su encuentro con las rocas?

Yo las escucho madre, 
en este ocaso de cielo verdoso,
caminando en sueños por la arena 
que no está...

Entonces, ¿ Por qué he de llorar, madre?
No hay razón para ello, 
muy bien lo sabes.¿ No me crees? 
¿Dices que no hay plañido de campanas ?
¿Que no escuchas crecer la hierba ?
Que es siempre el mismo color del cielo 
cada tarde?¿Y que no es el ocaso, 
sinó la madrugada?

Si lo sé madre, pero es Mayo 
y el rocío se desgrana en las rosas.
No siempre es ocaso en todas las tardes, 
hay ocasos que llegan a otras almas, 
cielos verdosos a otras vidas...
...y a aquellas que no llegan, a veces, sólo a veces,
dejan sabor amargo, 
sabor a quimeras desvanecidas...