Alexander Graham Bell
Alexander Graham Bell nació e Edinburgh, Escocia, el 3 de
marzo de 1847. Murió a los 75 años, el 2 de agosto de 1922, en
Baddeck, Nova Scotia; dos días después, en su homenaje, se
silenciaron por un minuto todos los teléfonos de los Estados Unidos
y Canadá. Era profesor de sordomudos y en 1973 fue nombrado profesor
de la Universidad de Boston por sus conocimientos de la fisiología
de los órganos vocales y auditivos; fue también presidente de la
National Geographic Society. Se casó en 1877 con Mabel
Hubbard, una discípula suya; el padre de ella, Gardiner Greene
Hubbard participó con Bell en la creación de la Bell Telephone Co.
Su vocación inventora se revela en estas palabras: Leave the
beaten path and dive into the woods; you are certain to find
something interesting (Abandonen el camino trillado y
entren en lo profundo del bosque; seguramente han de encontrar algo
interesante).
La historia de los inicios de la telefonía - como la de
muchas innovaciones - es extensa y controvertida. Incluyó
experiencias de numerosos investigadores, entre ellos, J. Philipp
Reis (1834-1874), Charles Bourseul, Antonio Meucci (1808-1889) y
Elisha Gray (1838-1901) que disputó a Bell en los Estados Unidos la
paternidad de la invención, hasta que la Corte Suprema falló en su
contra en 1893. Bourseul publicó el 26 de agosto de 1854, en L
Illustration de París, una nota en la que decía: Imaginad que
se hable cerca de una placa móvil bastante flexible para que no se
pierda ninguna de las vibraciones producidas por la voz; imaginad
que esta placa establezca e interrumpa sucesivamente la comunicación
con una pila; se podrá tener a distancia otra placa que ejecutará
exactamente las mismas vibraciones. Meucci, por su parte, presentó
el 23 de diciembre de 1871 una patente similar a la pedida
posteriormente por Bell. Thomas A. Edison (1947-1931), inventor del
fonógrafo en 1877, contribuyó también significativamente adelanto
del telégrafo, el teléfono y las comunicaciones en
general.
El 10 de marzo de 1876, el año de la segunda exposición de
los artistas impresionistas y un año antes de la Exposición
Internacional de París, Bell pronunció en Boston las primeras
palabras reconocibles a través de una línea eléctrica, dirigiéndose
a Thomas A. Watson, hábil constructor de instrumentos: Mr.
Watson, come here; I want you. (Sr. Watson, venga aquí. Lo
necesito). Watson, que se hallaba en una habitación cercana, acudió
pronto diciendo. I heard you, Mr Bell, I heard you
(Lo oí, Sr. Bell, Lo oí). Ese mismo día Alexander Graham Bell
exhibió el primer modelo funcional de un teléfono. Un mes antes, el
14 de febrero de 1876, había presentado una primera solicitud de
patente que fue aceptada el 7 de marzo de 1876. En apenas diez años
se cuentan más de cien mil teléfonos solamente en los Estados
Unidos; en veinticinco años, un millón; y cuando Bell fallece, la
cifra asciende a treinta millones (a comienzos de 1995, la cifra es
del orden de los 700 millones(. En 1915, Bell, desde New York, y
Watson, ubicado en San Francisco, inauguraron la línea telefónica de
larga distancia entre ambas ciudades con las mismas palabras que
habían pronunciado en 1876.
En 1878, Bell viajó a Inglaterra y mostró su invento a la
Reina Victoria quien se interesó vivamente; las autoridades del
British Post Office, en cambio, no les prestaron la atención debida,
ya que dijeron: los norteamericanos lo necesitarán, pero nosotros
no; tenemos muchísimos jóvenes mensajeros.
James Clerk Maxwelldijo de Bell: Prof. Graham Bell, the
inventor of the telephone, is not an electrician who has found out
how to make a tin plate speak, but a speaker who, to gain his
private ends, has become an electrician (El Prof. Graham Bell, el
inventor del teléfono, no es un electricista que halló la manera de
hacer hablar a un disco de latón, sino alguien que, deseando hablar
a distancia con propósitos personales, se ha convertido en
electricista).
Expansión de la telefonía.
En los EEEUU, en 1878, se formaron dos compañías, la New
England Telephone Company y la Bell Telephone Company. Un año más
tarde, se fusionaron ambas empresas y se formó la American Bell
Telephone Company. En 1899, esta firma se fusionó con la American
Telephone and Telegraph Company - AT&T, que se había constituido
en 1885 para prestar servicio de larga distancia. AT&T y su
denominado Bell Cystem fue un monopolio integrado
verticalmente. Theodore Newton Vail (1845-1920), gerente general de
Bell Telephone Co. En 1878, y luego presidente de AT&T entre
1885-1887 y 1907-1919, resumía su estrategia empresaria afirmando en
1910, el año de la fusión de AT&T con Western Union: one policy,
one system, universal service (una sola política, un solo sistema,
un servicio universal).
Los Bell Laboratories fueron los centros de investigación y
desarrollo; la Western Electric, la fábrica. En 1983, después de un
discutido juicio antitrust promovido por el Departamento de Justicia
estadounidense ( Juez Harold H. Greene), la AT&T se dividió.
Algunas divisiones de los Bell Laboratories se agruparon en lo que
pasó a conocerse como el Bell Communicaction Research (Bellcore), a
fin de llevar a cabo tareas de investigación para las denominadas
siete compañías regionales (RBOC, Regional Bell Operating Companies,
también llamadas Baby Bells). A partir del 1 de enero de 1984, las
siete RBOC, denominadas Ameritech (que aglutinó a Illinois Bell,
Indiana Bell, Michigan Beell, Ohio Bell y Wiscosin Bell), Bell
Atlantic (Bell of Pensylvania, Chesapeake and Potomac Companies,
Diamond State y New Jersey Bell), Bellsouth (South Central Bell y
Southern Bell), Nynex (New England Telephone y New York Telephone),
Pacific Telesis (Pacific Telephone y Nevada Bell), Southwestern Bell
(Soutwestern Bell) y US West (Mountain Bell, Northwestern Bell y
Pacific Northwest Bell) se convirtieron en compañías totalmente
independientes. AT&T continuó prestando servicios de larga
distancia a las RBOC, en régimen de competencia con otras compañías,
y retuvo a la Western Electric y a lo que quedó de los AT&T Bell
Laboratories; contó además con la autorización de ingreso de la
industria de la computación, circunstancia que le había sido antes
vedada. Además, al producirse el desmembramiento de AT&T, el
Juez Harold Greene, prohibió a las RBOC proveer servicios de
información y entretenimiento. Estas circunstancias se han venido
modificando significativamente desde 1994, pro diversas resoluciones
de la agencia gubernamental que regula las telecomunicaciones en los
Estados Unidos, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, Federal
Communications Commission) que, bajo al dirección de Reed E. Hundt,
ha adoptado una política más libre y abierta para el ordenamiento de
las telecomunicaciones que la que prevaleció en el pasado.
En
septiembre de 1995, AT&T anunció una nueva reconfiguración
consistente en su escisión en tres compañías: la primera orientada a
servicios e telecomunicaciones (AT&T, en una versión moderna del
sistema de telefonía unificado al combinar telefonía local, larga
distancia y celular); una segunda dedicada a equipamientos de
telecomunicaciones (Lucent Technologies, antes Global Business
Communications Systems), y una tercera centrada específicamente en
las computadoras (NCR, adquirida por AT&T en 1991 y rebautizada
GIS, Global Information Systems, en 1994).
En los EEUU, el teléfono nunca estuvo en manos del Estado; en
otros países, a menudo, el Gobierno trató de monopolizarlo. En 1878,
se formó en Gran Bretaña la Telephone Company Ltd. Utilizando
equipos importados de los Estados Unidos; esta empresa tuvo un
crecimiento lento por las restricciones impuestas por el British
Post Office, que consideraba al teléfono como serio competidor del
telégrafo. El British Post Office poseía el privilegio exclusivo de
transmitir telegramas en el Reino Unido e Irlanda desde 1869; la
telefonía fue nacionalizada en 1912, convirtiéndose en un monopolio
estatal hasta la década del 80.
Centrales telefónicas
En sus inicios, los teléfonos fueron instalados como líneas
privadas que conectaban dos aparatos solamente. Pero pronto fue
necesario vincular a muchas personas mediante el nuevo invento. Esto
se logró con las centrales telefónicas.
La primera central telefónica - del las 24.000 que existen
hoy en los EEUU - se habilitó en 1878, en New Haven, Connecticut,
con un sistema de conmutación operado manualmente. Un año más tarde
se instaló la primera central en Inglaterra. En las numerosas
centrales que se instalaron rápidamente por todo el mundo, todas las
llamadas eran manejadas manualmente por operadores que conectaban la
línea del que llamada con la del destinatario. La conexión la
efectuaba una operadora por medio de un par de cordones con
terminales que se insertaban en los lugares correspondientes. En
1892, Almon B. Strowger, de Kansas City, inventó la central
automática llamada paso a paso. Strowger fundó con
sus socios la Automatic Electric Company e instaló la primera
central automática en La Porte, Indiana. La Bell Telephone System no
adoptó de inmediato el invento de Strowger; sólo al cabo de algunos
años comenzó a adquirir masivamente las centrales de la Automatic
Electric Company, hasta que en 1916 su filial de manufacturación de
material telefónico, Western Electric, compró la licencia para
fabricar centrales Strowger e inició su producción propia en 1926.
La siguiente generación de centrales, llamadas de barras, fue
desarrollada en la década de 1940. En 1948, la invención del
transistor, por Walter H. Brattain, John Bardeen y William Shockley
en los Bell Telephone Laboratories, produjo una revolución en la
electrónica que condujo a la creación de centrales telefónicas de
mucho mayor velocidad , eficacia y seguridad.
Las primeras centrales automáticas respondían al pedido de
comunicación de un abonado con otro, gracias al
discado del número telefónico. Ello se hacía en
1919 -y se sigue haciendo en modelos antiguos de aparatos
telefónicos- mediante giros impuestos a un disco rotario. Un resorte
hace girar al disco en sentido inverso, produciendo una sucesión de
aperturas y cierres del circuito eléctrico telefónico, de acuerdo
con el número marcado. Esas señales así generadas inducen en la
central el proceso de conmutación.
En 1963 se introdujeron en los Estados Unidos los teléfonos
de tono en los que el marcado se realiza, mucho más
rápidamente, pulsando teclas o botones, que producen una combinación
de dos tonos. Los números se disponen en 4 filas de 3 columnas,
incluyendo los símbolos * (asterisco) y # (numeral) que se
utilizan para servicios especiales.
Cada fila lleva asociada frecuencias distintas: 697, 770, 852
y 941 Hz. Análogamente cada columna: 1209, 1336, y 1447 Hz. Cuando
un abonado marca un dígito dado, se generan los dos tonos
correspondientes a las frecuencias de la fila y de la columna que
ese dígito ocupa. Por ejemplo, si se pulsa el 5, se producen dos
tonos simultáneos de 770 Hz y de 1336 Hz que son enviados a través
de la línea telefónica y que son detectados por la central de
conmutación como al señal representativa del número 5.
Las primeras líneas usadas para la telefonía fueron de
alambres aéreos sin aislación. Muy pronto las redes se construyeron
mediante cables subterráneos. Oliver Heaviside (1850-1925, físico y
matemático inglés que hiciera grandes contribuciones en
electromagnetismo y telecomunicaciones (la capa reflectora de la
ionósfera lleva su nombre) había sugerido el agregado de inductancia
en los cables telegráficos submarinos para mejorar las condiciones
de la transmisión. Esta idea fue proseguida e implementada en 1899
para las líneas telefónicas de larga distancia mediante las bobinas
Pupin, ideadas por Michael Idvorsky y Pupin
(1858-1933), profesor de Electromecánica de Colombia University, New
York, y alumno en Alemania de Hermann Lugwig Ferdinand von Helmholtz
(1821-1894) y Gustav Robert Kirchhoff (1824-1887).
La comunicación entre centrales de conmutación locales o
principales puede ser vía cables de pares múltiples, cables
coaxiales (década del 40), microondas (década del 50) o fibra óptica
(década del 80). A lo largo de los cables, y a intervalos iguales de
distancia, se disponen amplificadores llamados repetidores
intermedios.
Las viejas centrales mecánicas y electromecánicas están
desapareciendo. Desde la década del 70 están siendo reemplazadas por
sistemas construidos con componentes electrónicos. Las últimas
centrales, de tipo digital, se están generalizando rápidamente en
todo el mundo. Vale la pena destacar que las centrales modernas
calculan directamente la duración de las comunicaciones en minutos o
segundos, mientras que las antiguas lo hacían mediante pulsos:
debido a esa circunstancia del pasado, las llamadas telefónicas
siguen evaluándose en pulsos deducidos numéricamente por las nuevas
centrales según los tiempos medidos.
Los teléfonos, en las primeras épocas, requerían baterías de
suministro de energía eléctrica que se encontraban en cada domicilio
de los abonados. El aparato del abonado era alimentado a pila y
disponía de un generador magneto a manivela para llamar a la
central. Una importante transformación ocurrió cuando las compañías
telefónicas suministraron la energía requerida por las líneas
directamente desde las centrales. Este sistema implementado en 1898
eliminó las pilas y el generador en la residencia del abonado,
siendo el aparato local alimientado a través de la línea por la
corriente de una batería de bajo voltaje localizada en la central y
común a todos los abonados a ella. Desde entonces, el servicio
telefónico se independizó del suministro eléctrico externo y los
cortes de energía no afectan al servicio. Ello no ocurre con los
usuarios que poseen aparatos telefónicos inalámbricos, o aparatos de
fax, que requieren una conexión permanente a la red eléctrica. Una
situación similar se plantea para los que poseen contestadores
automáticos comunes, que dejan de funcionar cuando se corta la
corriente. Desde principios de 1996, Telecom y Telefónica han
habilitado en la Argentina los servicios. C.A.LL. y memobox,
respectivamente, que funcionan como contestadores automáticos desde
las centrales telefónicas y no se enmudecen cuando hay fallas
eléctricas en los domicilios de los clientes. Estos servicios, sin
el agregado de un aparato adicional, graban los mensajes entrantes
que no pueden ser atendidos, ya sea porque el teléfono no contesta o
porque da ocupado. El usuario puede en cualquier momento escuchar
sus mensajes desde cualquier teléfono utilizando un código de
seguridad.
La telefonía Digital
Claude Elwood Shannon, investigador de los Laboratorios Bell
en el período 1941-1957 y profesor en el MIT, Instituto Tecnológico
de Massachusetts entre 1958-1980, escribió en 1948 un libro
trascendente que delineó las grandes líneas de las teorías de la
comunicación y de la información. Gracias a sus estudios y
experiencias, así como las de otros investigadores, entre ellos,
Harry Nyquist (1889-1976) y Alec Harley Reeves (1902-1971), las
telecomunicaciones avanzaron con inusidata rapidez, convirtiendo al
sistema telefónico global en la máquina más compleja y automática
del mundo.
El ancho de banda de una señal es el rango de frecuencias
necesario para representarla, y es la medida de la cantidad de
información que un medio puede transmitir por segundo. La voz es una
onda continua que varía en frecuencia (altura) y amplitud (volumen),
y puede ser inteligiblemente transportada por un canal de ancho de
banda igual a 4 KHz o sea 4000 Hz. Teóricamente, este ancho de banda
debería ser la diferencia entre la frecuencia más alta de la voz a
transmitir (del orden de los 20.000 Hz para los sonidos más agudos
audibles) y la más baja (del orden de los 20 Hz., para los más
graves), pero prácticamente está demostrado que un canal de 4000 Hz.
Basta para la transmisión. Aunque el efecto obtenido no es de alta
fidelidad, son discernibles las variaciones de entonación e
inflexión de la voz y las personas pueden ser reconocidas fácilmente
cuando hablan por teléfono.
Actualmente todos los sistemas de telecomunicaciones están
adoptando la tecnología digital implementada mediante procedimientos
tipo PCM, iniciales de pulse code modulation (MIC, modulación por
pulsos codificados). Cuando la voz se digitaliza, la forma de la
onda es evaluada a intervalos de tiempo igualmente distanciados de
1/8000 seg. O sea 125 microseg., lo que equivale a 8000 mediciones
/seg., o sea 125 microseg., lo que equivale a 8000 mediciones/seg.
Este valor responde a un conocido teorema de la teoría de las
comunicaciones que afirma que para lograr una representación
conveniente de una señal, la cantidad de mediciones o muestras por
segundo debe ser el doble del ancho de banda requerido para
transmitirla. El intervalo 1/8000 seg. llamado intervalo de Nyquist
puede parecer muy pequeño en la escala de tiempo de los segundos,
pero resulta de magnitud considerable, 125.000 nanoseg., si se lo
describe en términos de milésimos de millonésimo de segundo o sea en
nanosegundos. Medir tiempos dignos de Liliput era impensable hace
algunas décadas; hoy en día, las operaciones de los procesadores de
los componentes de las telecomunicaciones se miden en
nanosegundos.
Cada resultado de la medición es cuantificado en 128 o 256
niveles mediante un número binario de 67 u 8 bits. Es así como se
transmiten, para el segundo caso, 64.000 bits/seg. Representativos
de series sucesivas de unos y ceros, cada serie definiendo cada uno
de los resultados de las medidas realizadas. Cabe señalar que el
valor 64.000 bits/seg. Es coincidente con el adoptado para el canal
B de la norma Red Digital de Servicios integrados, ISDN (Integrated
Services Digital Network) de gran difusión en los últimos
años.
En rigor, para las conversaciones normales, el número
necesario de bits por segundo se reduce significativamente, por el
empleo de diversas técnicas de compresión que toman
en cuenta, por ejemplo, las similitudes de los valores sucesivos
medidos. Ya que las diferencias entre esos valores son
corrientemente mucho menores que sus valores absolutos, una
secuencia de mediciones puede ser codificada a partir de una
medición de base seguida de las diferencias, que por ser pequeñas
requieren menos bits para su representación.
El valor del teléfono
Tradicionalmente, las compañías telefónicas han mantenido
tarifas locales bajas, que han sido compensadas por tarifas de larga
distancia altas. La denominada reestructuración tarifaria, tiende a
cambiar ese régimen y hacerlo en general más abierto a la
competencia. Es por ello que los precios de las comunicaciones
locales y las de larga distancia nacionales e internacionales,
pueden sufrir en el futuro modificaciones de importancia, incluso,
por ejemplo, una tarifa simple independiente de la distancia. Esta
posible abolición de los cargos por llamadas a larga distancia, no
diferenciándolas de las locales, sería algo similar a la tasa
uniforme que para el correo inglés propició, en 1837, Sir Rowland
Hill, autor del libro Post Office Reform: Its Importance and
Practicability (La reforma del Correo: su importancia y
factibilidad). La reforma que Hill propuso fue adoptada en 1840:
consistía en el pago previo, mediante una estampilla pegada a la
carta, de una tarifa uniforme y económica (inicialmente un penique)
para toda correspondencia de hasta media libra de peso dirigida a
cualquier parte de Inglaterra. Antes de esta reforma conocida como
penny post, las tarifas se basaban en la distancia. Las
comunicaciones a través de la red Internet actual, en que las
distancias no cuentan, representan un paso en la misma
dirección.
En los primeros tiempos del teléfono, no todos estaban
convencidos de su valor y utilidad. La poderosa Western Union
Telegraph Co. No intervino en el negocio gigantesco en ciernes, por
lo cual se perdió en los Estados Unidos la oportunidad de una
integración más racional y económica de los servicios de telegrafía
y telefonía. En 1880, el famoso humorista Mark Twain (1835-1910)
criticó al teléfono, diciendo que era casi imposible escuchar bien.
Algunos decían que su presencia amenazaba los derechos de privacidad
; otros, que su utilización perjudicaría la valiosa y civilizadora
costumbre de escribir cartas. Con el tiempo, el teléfono varió
rutinas comunes de la vida, e incluso jugó un papel decisivo en el
orden mundial. En ese sentido, es oportuno recordar la denominada
línea de emergencia (hot line) que vinculaba teléfonos
rojos situados en Washington y Moscú durante la Guerra
Fría, de singular importancia en 1962 durante el enfrentamiento
Kennedy-Krushchev a raíz de la crisis de misiles de Cuba.
El teléfono, como toda tecnología, puede ser usado para fines
diversos; para el amor o el odio, para la paz o la guerra. Adolf
Hitler, que tanto provecho sacó de los medios masivos de
comunicación, detuvo el desarrollo telefónico de Alemania al
imponerle altos impuestos. Josef Stalin decía que no podía
imaginarse un mayor instrumento para la contrarrevolución y la
conspiración.
Telex, Fax y Videotelefonía.
Durante muchos años, fue el télex el medio más utilizado en
las transacciones internacionales. El término télex surge de la
unión de las palabras teleprinter y exchange, y caracterizó a redes
telegráficas con conmutación automática aún existentes y operativas.
Su utilización ha declinado sensiblemente debido a la
aparición del fax, una tecnología más simple y al alcance de todos
los que utilizan la red telefónica conjuntada común. En el sistema
télex, en lugar de transmitir la palabra hablada se transmite la
palabra escrita mediante un código de 5 bits más 2 bits adicionales
de control. En Europa, comenzó en Londres en 1932; en 1934 en Berlín
y Hamburgo, así como en Zurich y Berna.
Para la transmisión de imágenes, los diarios y revistas
usaron, durante muchos años el denominado sistema facsímil o
facsímile, término que surge de la unión de las palabras latinas
fac, imperativo de hacer y simile, semejante. El sistema, apodado
fax, se popularizó alcanzando un crecimiento vertiginoso a partir de
fines de la década del 70. La razón de su éxito estriba en la
simplicidad de su uso y la familiaridad que ya tenía el público con
las máquinas de hacer copias de documentos. Al principio, no todos
los modelos de fax podían trabajar con otros de marcas diferentes.
Estos inconvenientes de incompatibilidad fueron resueltos por la
aceptación generalizada de las normas preparadas por el CCITT,
International Telegraph and Telephone Consultative Committee.
Un sistema fax consiste en un scanner que lee el documento a
transmitir y un receptor adecuado que convierte las señales
recibidas en una reproducción del original. Ambos componentes se
hallan en la misma máquina que funciona así como transceptor. Los
aparatos más modernos incluyen un modem y transmiten velozmente la
información digital a través de la red telefónica.
Una de las grandes atracciones de la Feria Mundial de New
York (New York Worlds Fair) de 1964, fue el llamado Picturephone o
Videophone, teléfono de imágenes o videoteléfono,
presentado por AT&T en su pabellón. Con él, las personas podían
verse mientras conversaban telefónicamente. En la Feria, las
encuestas indicaron que el 60% de la gente opinaba que era
importanet ver a la otra persona con la que hablaba, y
consecuentemente AT&T invirtió centenares de millones de dólares
en su comercialización. Introdujo un novedoso servicio en Pittsburgh
en 1970, y en Chicago en 1971. El Picturephone fue finalmente un
fracaso; las imágenes no se veían nítidamente y el servicio era
costoso. Pero además, y quizás esa fue la circunstancia principal
que llevó a la no aceptación del invento, la mayoría de las personas
no tenían real interés en ver a las personas con las que hablaban.
Tal vez no deseaban prestar la atención debida al interlocutor en el
otro extremo de la línea y tampoco querían que ello se notara.
Además, pareció comprobarse que el video no agregaba mucha
información valiosa y útil a la comunicación como para compensar sus
desventajas y costo.
La disponibilidad creciente de enlaces con mayor ancho de
banda así como la introducción de eficientes modalidades de
conmutación digital en los circuitos de telecomunicaciones, tal como
la denominada ATM, Asynchronous Transfer Mode, tornan ahora más
factible tecnológica y económicamente el empleo de videotelefonía.
Habrá que ver en la época actual cuáles son las reacciones,
apetencias y conclusiones del público al agregado de la alternativa
cara a cara a la intimidad particular y a las
características propias de las habituales conversaciones
telefónicas.