Logo CNCLogo PSILogo Redetel 21 de Junio de 2003   
Nace el teléfono
Alexander Graham Bell, Expansión de la telefonía, Centrales telefónicas, La telefonía digital, El valor del teléfono, Télex, fax y videotelefonía

Alexander Graham Bell

Alexander Graham Bell nació e Edinburgh, Escocia, el 3 de marzo de 1847. Murió a los 75 años, el 2 de agosto de 1922, en Baddeck, Nova Scotia; dos días después, en su homenaje, se silenciaron por un minuto todos los teléfonos de los Estados Unidos y Canadá. Era profesor de sordomudos y en 1973 fue nombrado profesor de la Universidad de Boston por sus conocimientos de la fisiología de los órganos vocales y auditivos; fue también presidente de la National Geographic Society. Se casó en  1877 con Mabel Hubbard, una discípula suya; el padre de ella, Gardiner Greene Hubbard participó con Bell en la creación de la Bell Telephone Co. Su vocación inventora se revela en estas palabras: Leave the beaten path and dive into the woods; you are certain to find something interesting (Abandonen el camino trillado y entren en lo profundo del bosque; seguramente han de encontrar algo interesante).

La historia de los inicios de la telefonía - como la de muchas innovaciones - es extensa y controvertida. Incluyó experiencias de numerosos investigadores, entre ellos, J. Philipp Reis (1834-1874), Charles Bourseul, Antonio Meucci (1808-1889) y Elisha Gray (1838-1901) que disputó a Bell en los Estados Unidos la paternidad de la invención, hasta que la Corte Suprema falló en su contra en 1893. Bourseul publicó el 26 de agosto de 1854, en L Illustration  de París, una nota en la que decía: Imaginad que se hable cerca de una placa móvil bastante flexible para que no se pierda ninguna de las vibraciones producidas por la voz; imaginad que esta placa establezca e interrumpa sucesivamente la comunicación con una pila; se podrá tener a distancia otra placa que ejecutará exactamente las mismas vibraciones. Meucci, por su parte, presentó el 23 de diciembre de 1871 una patente similar a la pedida posteriormente por Bell. Thomas A. Edison (1947-1931), inventor del fonógrafo en 1877, contribuyó también significativamente adelanto del telégrafo, el teléfono y las comunicaciones en general.

El 10 de marzo de 1876, el año de la segunda exposición de los artistas impresionistas y un año antes de la Exposición Internacional de París, Bell pronunció en Boston las primeras palabras reconocibles a través de una línea eléctrica, dirigiéndose a Thomas A. Watson, hábil constructor de instrumentos: Mr. Watson, come here; I want you. (Sr. Watson, venga aquí. Lo necesito). Watson, que se hallaba en una habitación cercana, acudió pronto diciendo. I heard you, Mr Bell, I heard you (Lo oí, Sr. Bell, Lo oí). Ese mismo día Alexander Graham Bell exhibió el primer modelo funcional de un teléfono. Un mes antes, el 14 de febrero de 1876, había presentado una primera solicitud de patente que fue aceptada el 7 de marzo de 1876. En apenas diez años se cuentan más de cien mil teléfonos solamente en los Estados Unidos; en veinticinco años, un millón; y cuando Bell fallece, la cifra asciende a treinta millones (a comienzos de 1995, la cifra es del orden de los 700 millones(. En 1915, Bell, desde New York, y Watson, ubicado en San Francisco, inauguraron la línea telefónica de larga distancia entre ambas ciudades con las mismas palabras que habían pronunciado en 1876.

En 1878, Bell viajó a Inglaterra y mostró su invento a la Reina Victoria quien se interesó vivamente; las autoridades del British Post Office, en cambio, no les prestaron la atención debida, ya que dijeron: los norteamericanos lo necesitarán, pero nosotros no; tenemos muchísimos jóvenes mensajeros.

James Clerk Maxwelldijo de Bell: Prof. Graham Bell, the inventor of the telephone, is not an electrician who has found out how to make a tin plate speak, but a speaker who, to gain his private ends, has become an electrician (El Prof. Graham Bell, el inventor del teléfono, no es un electricista que halló la manera de hacer hablar a un disco de latón, sino alguien que, deseando hablar a distancia con propósitos personales, se ha convertido en electricista).

Expansión de la telefonía.

En los EEEUU, en 1878, se formaron dos compañías, la New England Telephone Company y la Bell Telephone Company. Un año más tarde, se fusionaron ambas empresas y se formó la American Bell Telephone Company. En 1899, esta firma se fusionó con la American Telephone and Telegraph Company - AT&T, que se había constituido en 1885 para prestar servicio de larga distancia. AT&T y su denominado Bell Cystem fue un monopolio  integrado verticalmente. Theodore Newton Vail (1845-1920), gerente general de Bell Telephone Co. En 1878, y luego presidente de AT&T entre 1885-1887 y 1907-1919, resumía su estrategia empresaria afirmando en 1910, el año de la fusión de AT&T con Western Union: one policy, one system, universal service (una sola política, un solo sistema, un servicio universal).

Los Bell Laboratories fueron los centros de investigación y desarrollo; la Western Electric, la fábrica. En 1983, después de un discutido juicio antitrust promovido por el Departamento de Justicia estadounidense ( Juez Harold H. Greene), la AT&T se dividió. Algunas divisiones de los Bell Laboratories se agruparon en lo que pasó a conocerse como el Bell Communicaction Research (Bellcore), a fin de llevar a cabo tareas de investigación para las denominadas siete compañías regionales (RBOC, Regional Bell Operating Companies, también llamadas Baby Bells). A partir del 1 de enero de 1984, las siete RBOC, denominadas Ameritech (que aglutinó a Illinois Bell, Indiana Bell, Michigan Beell, Ohio Bell y Wiscosin Bell), Bell Atlantic (Bell of Pensylvania, Chesapeake and Potomac Companies, Diamond State y New Jersey Bell), Bellsouth (South Central Bell y Southern Bell), Nynex (New England Telephone y New York Telephone), Pacific Telesis (Pacific Telephone y Nevada Bell), Southwestern Bell (Soutwestern Bell) y US West (Mountain Bell, Northwestern Bell y Pacific Northwest Bell) se convirtieron en compañías totalmente independientes. AT&T continuó prestando servicios de larga distancia a las RBOC, en régimen de competencia con otras compañías, y retuvo a la Western Electric y a lo que quedó de los AT&T Bell Laboratories; contó además con la autorización de ingreso de la industria de la computación, circunstancia que le había sido antes vedada. Además, al producirse el desmembramiento de AT&T, el Juez Harold Greene, prohibió a las RBOC proveer servicios de información y entretenimiento. Estas circunstancias se han venido modificando significativamente desde 1994, pro diversas resoluciones de la agencia gubernamental que regula las telecomunicaciones en los Estados Unidos, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, Federal Communications Commission) que, bajo al dirección de Reed E. Hundt, ha adoptado una política más libre y abierta para el ordenamiento de las telecomunicaciones que la que prevaleció en el pasado.
En septiembre de 1995, AT&T anunció una nueva reconfiguración consistente en su escisión en tres compañías: la primera orientada a servicios e telecomunicaciones (AT&T, en una versión moderna del sistema de telefonía unificado al combinar telefonía local, larga distancia y celular); una segunda dedicada a equipamientos de telecomunicaciones (Lucent Technologies, antes Global Business Communications Systems), y una tercera centrada específicamente en las computadoras (NCR, adquirida por AT&T en 1991 y rebautizada GIS, Global Information Systems, en 1994).

En los EEUU, el teléfono nunca estuvo en manos del Estado; en otros países, a menudo, el Gobierno trató de monopolizarlo. En 1878, se formó en Gran Bretaña la Telephone Company Ltd. Utilizando equipos importados de los Estados Unidos; esta empresa tuvo un crecimiento lento por las restricciones impuestas por el British Post Office, que consideraba al teléfono como serio competidor del telégrafo. El British Post Office poseía el privilegio exclusivo de transmitir telegramas en el Reino Unido e Irlanda desde 1869; la telefonía fue nacionalizada en 1912, convirtiéndose en un monopolio estatal hasta la década del 80.

Centrales telefónicas

En sus inicios, los teléfonos fueron instalados como líneas privadas que conectaban dos aparatos solamente. Pero pronto fue necesario vincular a muchas personas mediante el nuevo invento. Esto se logró con las centrales telefónicas.

La primera central telefónica - del las 24.000 que existen hoy en los EEUU - se habilitó en 1878, en New Haven, Connecticut, con un sistema de conmutación operado manualmente. Un año más tarde se instaló la primera central en Inglaterra. En las numerosas centrales que se instalaron rápidamente por todo el mundo, todas las llamadas eran manejadas manualmente por operadores que conectaban la línea del que llamada con la del destinatario. La conexión la efectuaba una operadora por medio de un par de cordones con terminales que se insertaban en los lugares correspondientes. En 1892, Almon B. Strowger, de Kansas City, inventó la central automática llamada paso a paso. Strowger fundó con sus socios la Automatic Electric Company e instaló la primera central automática en La Porte, Indiana. La Bell Telephone System no adoptó de inmediato el invento de Strowger; sólo al cabo de algunos años comenzó a adquirir masivamente las centrales de la Automatic Electric Company, hasta que en 1916 su filial de manufacturación de material telefónico, Western Electric, compró la licencia para fabricar centrales Strowger e inició su producción propia en 1926. La siguiente generación de centrales, llamadas de barras, fue desarrollada en la década de 1940. En 1948, la invención del transistor, por Walter H. Brattain, John Bardeen y William Shockley en los Bell Telephone Laboratories, produjo una revolución en la electrónica que condujo a la creación de centrales telefónicas de mucho mayor velocidad , eficacia y seguridad.

Las primeras centrales automáticas respondían al pedido de comunicación de un abonado con otro, gracias al discado del número telefónico. Ello se hacía en 1919 -y se sigue haciendo en  modelos antiguos de aparatos telefónicos- mediante giros impuestos a un disco rotario. Un resorte hace girar al disco en sentido inverso, produciendo una sucesión de aperturas y cierres del circuito eléctrico telefónico, de acuerdo con el número marcado. Esas señales así generadas inducen en la central el proceso de conmutación.

En 1963 se introdujeron en los Estados Unidos los teléfonos de tono en los que el marcado se realiza, mucho más rápidamente, pulsando teclas o botones, que producen una combinación de dos tonos. Los números se disponen en 4 filas de 3 columnas, incluyendo los símbolos * (asterisco) y # (numeral) que se utilizan para servicios especiales.

Cada fila lleva asociada frecuencias distintas: 697, 770, 852 y 941 Hz. Análogamente cada columna: 1209, 1336, y 1447 Hz. Cuando un abonado marca un dígito dado, se generan los dos tonos correspondientes a las frecuencias de la fila y de la columna que ese dígito ocupa. Por ejemplo, si se pulsa el 5, se producen dos tonos simultáneos de 770 Hz y de 1336 Hz que son enviados a través de la línea telefónica y que son detectados por la central de conmutación como al señal representativa del número 5.

Las primeras líneas usadas para la telefonía fueron de alambres aéreos sin aislación. Muy pronto las redes se construyeron mediante cables subterráneos. Oliver Heaviside (1850-1925, físico y matemático inglés que hiciera grandes contribuciones en electromagnetismo y telecomunicaciones (la capa reflectora de la ionósfera lleva su nombre) había sugerido el agregado de inductancia en los cables telegráficos submarinos para mejorar las condiciones de la transmisión. Esta idea fue proseguida e implementada en 1899 para las líneas telefónicas de larga distancia mediante las bobinas Pupin, ideadas por Michael Idvorsky y Pupin (1858-1933), profesor de Electromecánica de Colombia University, New York, y alumno en Alemania de Hermann Lugwig Ferdinand von Helmholtz (1821-1894) y Gustav Robert Kirchhoff (1824-1887).

La comunicación entre centrales de conmutación locales o principales puede ser vía cables de pares múltiples, cables coaxiales (década del 40), microondas (década del 50) o fibra óptica (década del 80). A lo largo de los cables, y a intervalos iguales de distancia, se disponen amplificadores llamados repetidores intermedios.

Las viejas centrales mecánicas y electromecánicas están desapareciendo. Desde la década del 70 están siendo reemplazadas por sistemas construidos con componentes electrónicos. Las últimas centrales, de tipo digital, se están generalizando rápidamente en todo el mundo. Vale la pena destacar que las centrales modernas calculan directamente la duración de las comunicaciones en minutos o segundos, mientras que las antiguas lo hacían mediante pulsos: debido a esa circunstancia del pasado, las llamadas telefónicas siguen evaluándose en pulsos deducidos numéricamente por las nuevas centrales según los tiempos medidos.

Los teléfonos, en las primeras épocas, requerían baterías de suministro de energía eléctrica que se encontraban en cada domicilio de los abonados. El aparato del abonado era alimentado a pila y disponía de un generador magneto a manivela para llamar a la central. Una importante transformación ocurrió cuando las compañías telefónicas suministraron la energía requerida por las líneas directamente desde las centrales. Este sistema implementado en 1898 eliminó las pilas y el generador en la residencia del abonado, siendo el aparato local alimientado a través de la línea por la corriente de una batería de bajo voltaje localizada en la central y común a todos los abonados a ella. Desde entonces, el servicio telefónico se independizó del suministro eléctrico externo y los cortes de energía no afectan al servicio. Ello no ocurre con los usuarios que poseen aparatos telefónicos inalámbricos, o aparatos de fax, que requieren una conexión permanente a la red eléctrica. Una situación similar se plantea para los que poseen contestadores automáticos comunes, que dejan de funcionar cuando se corta la corriente. Desde principios de 1996, Telecom y Telefónica han habilitado en la Argentina los servicios. C.A.LL. y memobox, respectivamente, que funcionan como contestadores automáticos desde las centrales telefónicas y no se enmudecen cuando hay fallas eléctricas en los domicilios de los clientes. Estos servicios, sin el agregado de un aparato adicional, graban los mensajes entrantes que no pueden ser atendidos, ya sea porque el teléfono no contesta o porque da ocupado. El usuario puede en cualquier momento escuchar sus mensajes desde cualquier teléfono utilizando un código de seguridad.

La telefonía Digital

Claude Elwood Shannon, investigador de los Laboratorios Bell en el período 1941-1957 y profesor en el MIT, Instituto Tecnológico de Massachusetts entre 1958-1980, escribió en 1948 un libro trascendente que delineó las grandes líneas de las teorías de la comunicación y de la información. Gracias a sus estudios y experiencias, así como las de otros investigadores, entre ellos, Harry Nyquist (1889-1976) y Alec Harley Reeves (1902-1971), las telecomunicaciones avanzaron con inusidata rapidez, convirtiendo al sistema telefónico global en la máquina más compleja y automática del mundo.

El ancho de banda de una señal es el rango de frecuencias necesario para representarla, y es la medida de la cantidad de información que un medio puede transmitir por segundo. La voz es una onda continua que varía en frecuencia (altura) y amplitud (volumen), y puede ser inteligiblemente transportada por un canal de ancho de banda igual a 4 KHz o sea 4000 Hz. Teóricamente, este ancho de banda debería ser la diferencia entre la frecuencia más alta de la voz a transmitir (del orden de los 20.000 Hz para los sonidos más agudos audibles) y la más baja (del orden de los 20 Hz., para los más graves), pero prácticamente está demostrado que un canal de 4000 Hz. Basta para la transmisión. Aunque el efecto obtenido no es de alta fidelidad, son discernibles las variaciones de entonación e inflexión de la voz y las personas pueden ser reconocidas fácilmente cuando hablan por teléfono.

Actualmente todos los sistemas de telecomunicaciones están adoptando la tecnología digital implementada mediante procedimientos tipo PCM, iniciales de pulse code modulation (MIC, modulación por pulsos codificados). Cuando la voz se digitaliza, la forma de la onda es evaluada a intervalos de tiempo igualmente distanciados de 1/8000 seg. O sea 125 microseg., lo que equivale a 8000 mediciones /seg., o sea 125 microseg., lo que equivale a 8000 mediciones/seg. Este valor responde a un conocido teorema de la teoría de las comunicaciones que afirma que para lograr una representación conveniente de una señal, la cantidad de mediciones o muestras por segundo debe ser el doble del ancho de banda requerido para transmitirla. El intervalo 1/8000 seg. llamado intervalo de Nyquist puede parecer muy pequeño en la escala de tiempo de los segundos, pero resulta de magnitud considerable, 125.000 nanoseg., si se lo describe en términos de milésimos de millonésimo de segundo o sea en nanosegundos. Medir tiempos dignos de Liliput era impensable hace algunas décadas; hoy en día, las operaciones de los procesadores de los componentes de las telecomunicaciones se miden en nanosegundos.

Cada resultado de la medición es cuantificado en 128 o 256 niveles mediante un número binario de 67 u 8 bits. Es así como se transmiten, para el segundo caso, 64.000 bits/seg. Representativos de series sucesivas de unos y ceros, cada serie definiendo cada uno de los resultados de las medidas realizadas. Cabe señalar que el valor 64.000 bits/seg. Es coincidente con el adoptado para el canal B de la norma Red Digital de Servicios integrados, ISDN (Integrated Services Digital Network) de gran difusión en los últimos años.

En rigor, para las conversaciones normales, el número necesario de bits por segundo se reduce significativamente, por el empleo de diversas técnicas de compresión que toman en cuenta, por ejemplo, las similitudes de los valores sucesivos medidos. Ya que las diferencias entre esos valores son corrientemente mucho menores que sus valores absolutos, una secuencia de mediciones puede ser codificada a partir de una medición de base seguida de las diferencias, que por ser pequeñas requieren menos bits para su representación.

El valor del teléfono

Tradicionalmente, las compañías telefónicas han mantenido tarifas locales bajas, que han sido compensadas por tarifas de larga distancia altas. La denominada reestructuración tarifaria, tiende a cambiar ese régimen y hacerlo en general más abierto a la competencia. Es por ello que los precios de las comunicaciones locales y las de larga distancia nacionales e internacionales, pueden sufrir en el futuro modificaciones de importancia, incluso, por ejemplo, una tarifa simple independiente de la distancia. Esta posible abolición de los cargos por llamadas a larga distancia, no diferenciándolas de las locales, sería algo similar a la tasa uniforme que para el correo inglés propició, en 1837, Sir Rowland Hill, autor del libro Post Office Reform: Its Importance and Practicability (La reforma del Correo: su importancia  y factibilidad). La reforma que Hill propuso fue adoptada en 1840: consistía en el pago previo, mediante una estampilla pegada a la carta, de una tarifa uniforme y económica (inicialmente un penique) para toda correspondencia de hasta media libra de peso dirigida a cualquier parte de Inglaterra. Antes de esta reforma conocida como penny post, las tarifas se basaban en la distancia. Las comunicaciones a través de la red Internet actual, en que las distancias no cuentan, representan un paso en la misma dirección.

En los primeros tiempos del teléfono, no todos estaban convencidos de su valor y utilidad. La poderosa Western Union Telegraph Co. No intervino en el negocio gigantesco en ciernes, por lo cual se perdió en los Estados Unidos la oportunidad de una integración más racional y económica de los servicios de telegrafía y telefonía. En 1880, el famoso humorista Mark Twain (1835-1910) criticó al teléfono, diciendo que era casi imposible escuchar bien. Algunos decían que su presencia amenazaba los derechos de privacidad ; otros, que su utilización perjudicaría la valiosa y civilizadora costumbre de escribir cartas. Con el tiempo, el teléfono varió rutinas comunes de la vida, e incluso jugó un papel decisivo en el orden mundial. En ese sentido, es oportuno recordar la denominada línea de emergencia (hot line) que vinculaba teléfonos rojos situados en Washington y Moscú durante la Guerra Fría, de singular importancia en 1962 durante el enfrentamiento Kennedy-Krushchev a raíz de la crisis de misiles de Cuba.

El teléfono, como toda tecnología, puede ser usado para fines diversos; para el amor o el odio, para la paz o la guerra. Adolf Hitler, que tanto provecho sacó de los medios masivos de comunicación, detuvo el desarrollo telefónico de Alemania al imponerle altos impuestos. Josef Stalin decía que no podía imaginarse un mayor instrumento para la contrarrevolución y la conspiración.

Telex, Fax y Videotelefonía.

Durante muchos años, fue el télex el medio más utilizado en las transacciones internacionales. El término télex surge de la unión de las palabras teleprinter y exchange, y caracterizó a redes telegráficas con conmutación automática aún existentes y operativas. Su utilización ha declinado sensiblemente  debido a la aparición del fax, una tecnología más simple y al alcance de todos los que utilizan la red telefónica conjuntada común. En el sistema télex, en lugar de transmitir la palabra hablada se transmite la palabra escrita mediante un código de 5 bits más 2 bits adicionales de control. En Europa, comenzó en Londres en 1932; en 1934 en Berlín y Hamburgo, así como en Zurich y Berna.

Para la transmisión de imágenes, los diarios y revistas usaron, durante muchos años el denominado sistema facsímil o facsímile, término que surge de la unión de las palabras latinas fac, imperativo de hacer y simile, semejante. El sistema, apodado fax, se popularizó alcanzando un crecimiento vertiginoso a partir de fines de la década del 70. La razón de su éxito estriba en la simplicidad de su uso y la familiaridad que ya tenía el público con las máquinas de hacer copias de documentos. Al principio, no todos los modelos de fax podían trabajar con otros de marcas diferentes. Estos inconvenientes de incompatibilidad fueron resueltos por la aceptación generalizada de las normas preparadas por el CCITT, International Telegraph and Telephone Consultative Committee.

Un sistema fax consiste en un scanner que lee el documento a transmitir y un receptor adecuado que convierte las señales recibidas en una reproducción del original. Ambos componentes se hallan en la misma máquina que funciona así como transceptor. Los aparatos más modernos incluyen un modem y transmiten velozmente la información digital a través de la red telefónica.

Una de las grandes atracciones de la Feria Mundial de New York (New York Worlds Fair) de 1964, fue el llamado Picturephone o Videophone, teléfono de imágenes o videoteléfono, presentado por AT&T en su pabellón. Con él, las personas podían verse mientras conversaban telefónicamente. En la Feria, las encuestas indicaron que el 60% de la gente opinaba que era importanet ver a la otra persona con la que hablaba, y consecuentemente AT&T invirtió centenares de millones de dólares en su comercialización. Introdujo un novedoso servicio en Pittsburgh en 1970, y en Chicago en 1971. El Picturephone fue finalmente un fracaso; las imágenes no se veían nítidamente y el servicio era costoso. Pero además, y quizás esa fue la circunstancia principal que llevó a la no aceptación del invento, la mayoría de las personas no tenían real interés en ver a las personas con las que hablaban. Tal vez no deseaban prestar la atención debida al interlocutor en el otro extremo de la línea y tampoco querían que ello se notara. Además, pareció comprobarse que el video no agregaba mucha información valiosa y útil a la comunicación como para compensar sus desventajas y costo.

La disponibilidad creciente de enlaces con mayor ancho de banda así como la introducción de eficientes modalidades de conmutación digital en los circuitos de telecomunicaciones, tal como la denominada ATM, Asynchronous Transfer Mode, tornan ahora más factible tecnológica y económicamente el empleo de videotelefonía. Habrá que ver en la época actual cuáles son las reacciones, apetencias y conclusiones del público al agregado de la alternativa cara a cara a la intimidad particular y a las características propias de las habituales conversaciones telefónicas.

 

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