ALCANZAR LA VISIÓN

Benjamin Tripier (*)

   Una de las formas de establecer la visión de una empresa u organización (o país), es cerrar los ojos y verlos como uno quisiera que sean en el futuro. Luego necesariamente hay que abrirlos y enfrentar una realidad la cual solo en muy pocos casos es desechable.

   La mayoría de las veces lo que se ve al abrir los ojos, es el punto de partida del camino (a veces largo, a veces corto) para alcanzar la visión.

   Cuando se alcance, seguramente, la nueva realidad conservará un porcentaje muy alto de los componentes de hoy; por eso, el secreto no está ni en reemplazar, ni en desechar (cambio radical) sino en evolucionar en un proceso de transformación de realidades sucesivas.

   La visión es el driver de la transformación y del cambio. Es el Norte (estratégico) hacia el cual dirigirse. 

   Y en general, ese Norte, por estar en el futuro, está claro sólo en las mentes de aquellos pocos que participaron en su identificación; y aún entre ellos seguramente habrá discrepancias de interpretación. 

   Teniendo en cuenta que el tránsito hacia el futuro, hacia ese Norte, lo tendrá que hacer la organización en su conjunto, y no solo los ideólogos del cambio, resulta evidente que hay que tomar alguna acción específica y especializada para que la gente (interna/externa/involucrados) se entere y así poder sumar esfuerzos y alinear conceptos. 

   La visión es la manifestación estratégica de un estado que se quiere alcanzar; y si se elige el camino correcto y en el tiempo adecuado, es posible que ese estado se alcance con pocas variaciones con respecto a lo planificado. 

   Transformar reconoce que es el mismo sujeto (procesos, tecnología y gente) el cual, mediante estímulos focalizados y palancas aplicadas en puntos precisos, se comportará en el futuro de una manera diferente. La empresa transformada (válido para un país) contará con la mayoría de los elementos que tenía antes de la transformación, pero ahora trabajados y orientados de una manera diferente. 

   En Latinoamérica puede afirmarse que la mejora y la renovación le han ganado la partida al cambio radical. Y esto es, entre otros factores, porque los sujetos del cambio, la gente, no pueden modificar su comportamiento tan rápido como los procesos y la tecnología. La gente tiene su tiempo y su ritmo; los cuales varían de país a país, y en un mismo país, de región a región. 

   En los párrafos anteriores me he referido a la luz al final del camino. Ahora me quiero referir al camino en sí mismo. 

   A través de la visión se ha identificado adónde se quiere llegar; y a través de la estrategia, se han establecido los límites del camino que hay que seguir para alcanzarla; si se va directo, si se hacen paradas, si se zigzaguea o se va pegado a un borde, queda a criterio de la gerencia responsable del negocio; lo importante es que hay que respetar los bordes establecidos en la estrategia y el rumbo planteado en la visión. 

   Un esfuerzo de transformación para alcanzar una nueva visión, debe ser tratado como un proyecto, con principio, fin y con recursos asignados y responsabilidades en el tiempo claramente establecidas, así como con seguimiento y una evaluación periódica de resultados, y ajustes en caso de ser necesario.

   Mover toda una organización hacia algo nuevo, involucra revisar y mejorar todos los procesos internos, hasta el nivel de procedimientos; implica cuestionarse los sistemas de información y promover su renovación hacia algo que contemple la máxima integración posible. También significa hacerse cargo del perfil actual de recursos humanos, y planificar acciones tendientes a dotarlo con las habilidades y conocimientos acorde con la nueva visión. 

   En definitiva, se trata de un proyecto integral que requiere especialización en su manejo y liderazgo fuerte y profesional, en su conducción. Pero mucho mas que eso, requiere un análisis de riesgo que identifique con claridad el impacto que cada paso del proyecto tiene sobre el negocio en marcha; porque tampoco hay que olvidar que mientras todo esto ocurre, la empresa debe seguir operando, y evaluando el costo de oportunidad de cada paso que se de.

   Para conformar el equipo de proyecto, hay que colocar los mejores recursos humanos, los cuales al estar en el proyecto, no estarán en la operación; la negociación entre la parte operativa, tratando de retener los recursos, y el proyecto tratando de utilizarlos, será continua a lo largo del proyecto; y esto ocurrirá así aunque haya habido un mandato directo de la mas alta gerencia. 

   Es aconsejable que la totalidad de la gente de la empresa o institución, participe activamente desde el principio, vía talleres u otros métodos de participación activa (no reactiva). Deben manejarse cuidadosamente sus expectativas sobre cuándo se producirá el desenganche de lo anterior y se comenzará con lo nuevo; pues este tema (¿cómo quedo yo ahí?) es tal vez el mas crítico de todo el proceso, y es la base del compromiso con el proyecto. 
 
   El mensaje consiste en no olvidar que cuando se arranca un proyecto de transformación, se sabe con precisión dónde se comienza; pero la llegada a destino no será tan fácil, ni será en línea recta. 

   El éxito dependerá de la flexibilidad del liderazgo, y de la capacidad de reconocer e interpretar los diferentes mensajes que la organización (la gente) irá dando a medida que se redescubra a si misma como parte natural del proceso. La organización es un ente vivo, y como tal hay que tratarla.

   En el caso de organizaciones gubernamentales, la visión es un ejercicio previo a la etapa legislativa; tiene que ver con la visión de país que tenga la mezcla Gobierno/Asamblea que esté en ejercicio de los poderes. Luego, al convertirse en ley o decreto de formación o constitución de la entidad, servirá como Norte Estratégico para la construcción o transformación de los procesos de negocio. 

   De allí en adelante, los proyectos son similares tanto para el sector público, como para el privado.

   Porque hay que estar claros, hoy en día en Venezuela, cualquier cambio debe ser del tamaño de una transformación; menos que eso, es no haber tomado conciencia de las nuevas realidades locales, regionales y globales.

(*) Economista, Socio Ejecutivo de la Firma de Consultores Gerenciales
Nueva Tecnología de Negocios – NTN
Btripier@ntn-consultores.com 
http://www.ntn-consultores.com/ 





Definiciones
· Se entiende por visión la imagen inspiradora, profética y orientada al éxito, compartida por toda la organización, sobre lo que será la empresa en el futuro.
· El ejercicio de visión no solo consiste en identificarla, sino también en mantenerla acorde con los estímulos estratégicos que provee la misma organización.
· Cuanto mas detallada sea la visión, mas difícil será conseguir la alineación de la gente, por aquello de perderse en los detalles y por considerar elementos de bajo nivel, los cuales a la larga se convertirán en inhibientes del cambio. 
· Por el contrario, cuanto mas amplia y breve (aunque precisa) sea, mas fácil será que la compartan; y que se alcance con cambios menores.
· El nivel de detalle (alto/bajo) es importante pues debe permitir a quienes tienen la misión de alcanzar los objetivos, contar con la mayor flexibilidad y la mayor capacidad de maniobra posibles. 
· La visión debe lograr en los involucrados, la máxima sensación de pertenencia y de sentido de dirección compartido.

ALERTA
 
La manera de alcanzar la visión es tan importante como la definición de la visión en si misma. 

  Aun cuando la visión sea inspiradora y compartida por gran parte de la población, si los métodos que se utilizan para alcanzarla no se enmarcan en las referencias y patrones culturales generalmente aceptados, automáticamente se genera rechazo. De unos pocos al principio, y de toda la población después.

  La gerencia, por definición, debería ser flexible en cuanto a balancear los objetivos, con los métodos para lograrlos. Pero la negociación es posible solo al principio; luego, cuando el rechazo es muy grande, se vuelve difícil transigir, pues parte del liderazgo (condición necesaria de éxito) ya habrá sido fuertemente erosionado.