Kerry lleva a su hija al cirujano plástico Charles Smith y de su consulta ve salir a dos mujeres casi iguales en diferentes días.
El rostro le recuerda a una joven asesinada diez años atrás, e investiga tanto que empieza a pensar que el supuesto asesino, Skip Reardon,
encerrado todo ese tiempo en la cárcel, no es el culpable. Un amante mafioso, un padre extraño y posesivo y un ladrón de objetos de arte estuvieron con la víctima el día de su muerte.
La investigación es muy complicada y está a punto de abandonar cuando amenazan a su propia hija. En ese momento decide llegar hasta el final.