Último acto de Navidad que hice y presenté. Inspirada en la canción Noche de paz o más bien en la leyenda que leí no sé dónde sobre cómo fue compuesta esta canción. Fue realizado para la navidad del año 2001, estaban recientes los sucesos del 11-09 y en Venezuela ya comenzaba todo el mundo a temblar con tanto caos político. Me pareció oportuno un acto sencillo que nos recordara que hay esperanza.

 

Introducción

En estos tiempos en que la Paz parece un sueño o una quimera. En que miramos hacia atrás y nos damos cuenta de lo difícil que es descubrir una época sin conflicto; en que vemos el presente y tenemos que cubrirnos el rostro con dolor ante tanta muerte inútil y tanto caos socio-político... ¿Acaso terminaremos sin esperanzas de paz en el futuro?.

Realmente en esta Navidad del 2001 el terrorismo y la supuesta guerra de los buenos contra este flagelo; los enfrentamientos entre los que tienen ideas políticas opuestas; la miseria, la injusticia, la exclusión y la corrupción nos asfixian las ganas de creer que podemos construir algo distinto.

Por eso este acto de navidad quiere poner una nota distinta a esta sinfonía trágica, una nota suave, dulce, frágil quizá... una nota que nos dice que no estamos solos, que el Príncipe de la Paz lucha con nosotros, que se puede hacer renacer esta tierra...

Él vino como un niño frágil para decirnos a la fuerza que cambia la historia, sino por el amor, el amor al estilo del evangelio de Jesús. El reto está en creerlo y ponerlo en práctica.