Introducción
En
estos tiempos en que la Paz parece un sueño o una quimera. En que
miramos hacia atrás y nos damos cuenta de lo difícil que es descubrir
una época sin conflicto; en que vemos el presente y tenemos que cubrirnos
el rostro con dolor ante tanta muerte inútil y tanto caos socio-político...
¿Acaso terminaremos sin esperanzas de paz en el futuro?.
Realmente en esta Navidad del 2001 el terrorismo y la supuesta guerra
de los buenos contra este flagelo; los enfrentamientos entre los que
tienen ideas políticas opuestas; la miseria, la injusticia, la exclusión
y la corrupción nos asfixian las ganas de creer que podemos construir
algo distinto.
Por eso este acto de navidad quiere poner una nota distinta a esta
sinfonía trágica, una nota suave, dulce, frágil quizá... una nota
que nos dice que no estamos solos, que el Príncipe de la Paz lucha
con nosotros, que se puede hacer renacer esta tierra...
Él
vino como un niño frágil para decirnos a la fuerza que cambia la historia,
sino por el amor, el amor al estilo del evangelio de Jesús. El reto
está en creerlo y ponerlo en práctica.