 Yo soy la sencilla mujer paraguaya
De trenzas floridas
Del templo del arte y vergel de natura
Yo traigo el amor
Y en música pura la voz de una raza
Que vuelve a la vida
Con ritmos que marcan el ave canora
La estrella y la flor.
Soy alma vibrante que va repartiendo
Sonoras caricias
En el corazón de la América tengo
Mi agreste jardín
Me dio desde el cielo el trópico hermoso
El sol de las Indias
El fuego en que nace mi canto de ardiente Pasión guaraní.
Florece en mis labios melódico verbo
De selva olorosa
De azul arroyuelo de verde campiña
Y ciudad colonial
Y vibran conmigo las cuerdas del arpa
Riente y llorosa
En dulce y alada canción de la tierra
Que aroma el yerbal.
Yo pulso la lira que nunca enmudece
Y tiene una historia
En lengua armoniosa de virgen artista,
Heroica y gentil
Y ritmo cantares que endulzan el santo
Dolor de mi gloria
Con miel de la patria de los azahares
Y del ñandutí
Inmortalizan la memoria del poeta pilarense
Carlos Miguel Giménez

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