LA NUEVA ETAPA DE LAS MISIONES


El concilio Vaticano II, aportó a la iglesia una nueva fuerza de renovación, que tendía a interpretar y adaptarse a nuevos tiempos, a una nueva mentalidad.


Los oblatos, se abocaron a llevar a la práctica la reflexión que los obispos de América Latina, hicieron del Vaticano II; se abría para la provincia a mediados de los años 70, una nueva manera de enfocar las misiones.


Ya se venían viendo algunos síntomas, que requerían una adaptación a nuevas realidades.


El desinterés y/o la incomprensión de los obispos por las misiones populares.


La necesidad de una mayor adaptación al momento histórico, a las condiciones socio-económicas, culturales, y sobre todo a las necesidades de la gente.
La insuficiente conexión entre nuestra pastoral misionera, y los planes diocesanos y parroquiales.
La no continuidad de la post-misión.
Las dificultades económicas.

Dentro de este panorama, os oblatos implementaron un nuevo estilo de misión, encarado también por los religiosos, y que tendía a brindar una respuesta más efectiva a las necesidades del hombre.
A-Se comenzó por replantear los lugares de misión, la OPCION POR LOS POBRES hacia que sea la prioridad, ir a donde están los más abandonados, y alejados de la iglesia, los mas pobres entre los pobres.
B-Con una nueva manera de evangelizar, LA INSERCIÓN en el lugar, así se comenzaron con misiones en barrios marginados, y populares, villas miserias y pueblos abandonados.

C-Con una permanencia de no menos de 5 años, que luego en casi todos los lugares se prolongaron a pedido de los obispos.
D-La meta o el desafío, era EVANGELIZAR AL HOMBRE EN SU TOTALIDAD,
ya no era solamente atender las necesidades espirituales, sino de dar repuestas a las necesidades materiales; no se puede, decía un misionero, hablarle de Dios a alguien que tiene el estómago vacío.
Promover al hombre, espiritual y materialmente, hacerlo sentir hijo de Dios, era el objetivo.
Comenzaron esta nueva etapa de misión, la mitad de los oblatos, el resto continuo con la misión de atender a las parroquias, llevando a la práctica también una importante labor misionera y social.
Lo importante era la inserción, ser pobre entre los pobres,,y desde allí con una presencia, se fue haciendo camino.
1- Se busco trabajar en comunidades pequeñas, en torno a las capillas de los barrios, para tratar de llegar a todos y hacerlos protagonistas del lugar, desde la fe, con un acercamiento de vecindad, de dialogo y amistad, que se fue transformando, en una poderosa fuerza evangelizadora, y así se trató de ir respondiendo, a las necesidades de la gente.
2- La catequesis, las celebraciones de la eucaristía, la administración de los sacramentos,,visita a lo hogares, llevar la comunión a los enfermos, cursos de formación, cursos de Biblia, son trabajos que se fueron haciendo desde las bases, y respectando los momentos de la gente, así se llegó a evangelizar a adultos, animándolos a que se vayan transformando en motores de la comunidad cristiana y barrial.
3- LA PROMOCION DEL LAICO fue otro elemento nuevo y necesario, con su incorporación se fue asegurando la continuidad de la misión y el compromiso con la comunidad cristiana.
4- Este caminar con la gente, llevó a los oblatos a tener que enfocar la tarea social, y de promoción humana, para responder a las necesidades de la gente.
Desde las capillas de los barrios, se trató de abordar, el aspecto de LA SOLIDARIDAD, formándose en torno a Cáritas, un trabajo de microempren-dimientos, hornos de pan, costureros, talleres de oficios, guarderías, clases de apoyo escolar, campañas de salud. También se abrieron centros para la rehabilitaciones de alcohólicos y drogadictos, con la ayuda de especialistas.
En toda esta tarea, muchas veces se requería ser la voz de los que no tienen voces.
5- También se formaron grupos de misioneros de manzanas o sectores, para llegar a todas las familias con la visita de la imagen de la virgen, durante todo el año y así descubrir también las necesidades de las familias,.Este trabajo hecho en comunión con el oblato, fue muy fructífero, y le permitía al misionero brindarle la atención que la familia necesitaba.
6- En todo este trabajo evangelizador, se respeto y potencio la religiosidad popular, siendo momentos especiales y de fuerte evangelización, las novenas, procesiones, celebraciones religiosas, vividas todas en un clima de fe, y en familia, con muchos festejos, y alegrías, donde era muy frecuente los almuerzos comunitarios.
7- También se busca formar y motivar misioneramente desde la niñez, pasando
Por la adolescencia y continuando con la juventud, a través de la animación promovida por las misiones pontificias, que es una manera de ir creando la conciencia y formación misionera.
Dentro de esta línea, se trabaja en la pastoral juvenil y vocacional, con encuentros, convivencias, retiros, campamentos, proyectos de vida, para ir despertando las inquietudes vocacionales.
Con los grupos misioneros de jóvenes, en algunas partes se trabaja durante el año, en la formación humana y cristiana, animándolos a prestar sus servicios misioneros a la parroquia y a la diócesis, con vista a tener una experiencia fuerte al ser enviados a otras diócesis, en las misiones juveniles del verano.
Durante 15 días, y con una continuidad de tres años, con el siguiente esquema.-
--VISITA A LAS FAMILIAS, ocupa el principal lugar, compartiendo con las familias, sus luchas, historias, experiencias de Dios, compartiendo un texto del evangelio,
--ENCUENTROS CON NIÑOS Y JÓVENES, donde se trabaja con una catequesis, con dinámicas, juegos, recreación, compartir, la experiencia de Dios que tienen, y sus luchas, y sueños, como su relación con la comunidad.
-- ENCUENTROS CON ADULTOS, líderes de comunidad, o de movimientos, con ellos se comparte sus vidas y su compromiso con la comunidad.
Todos los días, el punto central es la eucaristía, donde se trata de poner en común lo reflexionado en la tarde, y así ayudarlos a celebrar lo pensado y sobre todo buscando, que los lleve a un compromiso con Dios, consigo mismo, y con el hermano. Por ello los temas de la misión, son sencillos, y apropiados a las realidades que viven.
También la misión es la oportunidad, para que el grupo misionero tenga la experiencia de comunidad, para fortalecerlos, y ayudarlos a crecer como misioneros.
Los momentos de oración, el compartir de la fe, el servicio, la amistad, son momentos muy fuertes, como el de las evaluaciones y revisión de vida diaria que los ayuda a conocerse y potenciar sus virtudes y trabajar en sus partes débiles.
Por el momento en la provincia, no hay equipos de predicadores de misiones, solamente se cubren algunos pedidos de novenas o misiones especiales de alguna diócesis o parroquia.
Sin embargo no hemos renunciado a la idea de retomar y actualizar el trabajo que ha sido el camino inicial de los oblatos en Argentina y que los ha caracterizados por ser los misioneros incansables y arriesgados que con su palabra y ejemplo han recorrido la Argentina, dejando la marca de su sello misionero.
Como conclusión, puedo decir que esta nueva manera de enfocar las misiones, fue aceptándose de a poco, por toda la provincia y mediante discernimientos se fueron entregando parroquias o zonas de misión a las diócesis, pues la tarea se había cumplido, y así encarar nuevos desafíos.
En los últimos tres años, se tomaron dos nuevas misiones en el norte de Argentina, una en zona de campo y la otra en la ciudad.
Hoy junto a las parroquias tradicionales. tenemos cuatro centros de misión e inserción en zonas populares, con 11 padres involucrados, de los 18 que están en la pastoral.
A pesar de la escasez de personal, y la precariedad del mismo, por la edad avanzada de muchos oblatos, se sigue tratando de mantener y afianzar el espíritu misionero en la provincia.

Apreciaciones misioneras

La Mision Popular entendida despues de la reforma del Vaticacano II