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Tres
meses de cárcel por una cacerolada
Hugo Chávez afianza al máximo su control en Venezuela con
leyes hechas a su medida
Bajo
la apariencia democrática, el presidente Hugo Chávez afianza
su control sobre la sociedad, con nuevas leyes hechas a la medida y que
suponen la revisión de la Constitución y la renovación
de las instituciones venezolanas. Un ejemplo: el nuevo Código Penal
llevará a la cárcel a quien participe en una cacerolada.
Por Joaquim Ibarz
La Vanguardia, España
13/12/04
El
Gobierno de Hugo Chávez, en Venezuela, pisa el acelerador parlamentario
para imponer a toda velocidad "leyes revolucionarias" que afianzan
su control político y social y con las que pretende acallar cualquier
disidencia. El presidente venezolano aprovecha la "legalidad emergente"
para promover su dominio en todos los campos. Las leyes aprobadas -o a
punto de sancionarse- redoblan los controles del Estado sobre la sociedad
y las actividades públicas y privadas.
Gracias
a la mayoría parlamentaria, en pocos días se han aprobado,
o se está en vías de hacerlo, la ley mordaza para la prensa,
la reforma del Código Penal, la reforma del Tribunal Supremo, la
ley contra el Terrorismo, la ley de Policía Nacional, la ley de
Participación Ciudadana y la de Delitos Cambiarios. Legislación
a la medida con la que se busca perpetuar el llamado "régimen
bolivariano".
Según
el abogado Fernando Egaña, con la reforma del Código Penal
y las nuevas leyes que se van a aprobar a gran velocidad "avanza
el proyecto de dominio a través del Congreso" para castigar
con normas ambiguas y amplia discrecionalidad cualquier disidencia. Con
la reforma, los venezolanos que participen en protestas con "gritos
o instrumentos sonoros", conocidas como caceroladas, pueden pasar
hasta tres meses en la cárcel.
Los
diputados oficialistas, que controlan el 53% de la Asamblea Nacional,
aprobaron modificar el Código Penal, que ya fue revisado por Chávez
hace cuatro años. Entre las modificaciones más relevantes
está la de elevar la pena de cárcel de uno a cuatro años
por delito de difamación. Por injuria, se puede ser condenado de
6 meses a un año; en el código anterior se preveía
un arresto de 8 días. El temor de los opositores es que los jueces,
cada vez más sometidos al Gobierno, apliquen las penas con discrecionalidad,
atendiendo a las presiones del Ejecutivo.
Mientras
se aumentan las sanciones para delitos de opinión, se prevén
sanciones más benevolentes para los delincuentes que demuestren
que robaron alimentos o medicamentos por razones de "extrema necesidad".
Al
justificar las sanciones por caceroladas, el diputado oficialista Ricardo
Sanguino dijo que se intenta detener las protestas que sufren algunos
dirigentes gubernamentales cuando van a un centro comercial, restaurante
o en vuelo comercial. El profesor de Derecho de la UniversidadC entral,
Alberto Arteaga, subraya que los cambios en el Código Penal buscan
"silenciar con la amenaza de penas la disidencia política".
Además,
la reforma se da en medio de la polémica por la ley que regula
la programación en radio y televisión, criticada por opositores
y organismos internacionales por imponer la autocensura por temor a ser
víctimas de represalias que podrían concluir con la suspensión
temporal o definitiva del permiso de transmisión. El resultado
será una presión extrema contra la libertad de expresión.
Con
la reforma del Código Penal se cierra más el estrangulamiento
por la vía judicial que comenzó a dibujarse con la ley mordaza,que
se completará cuando se aprueben las nuevas leyes de corte autocrático
y punitivo. Entre promulgaciones y revisiones de leyes y sentencias, la
Fiscalía General, el Tribunal Supremo y la Asamblea Nacional se
han convertido en instrumentos de control al servicio del Gobierno. Por
ejemplo, el fiscal general ha pedido a una sala del Supremo anular la
sentencia en firme que dio la Sala Plena del mismo tribunal y que exoneró
de responsabilidad a militares que intervinieron en el golpe contra el
presidente Chávez del pasado 11 de abril del 2002.
Enlaces
> Hugo Chávez afianza al máximo su control en Venezuela
con leyes hechas a su medida
http://www.lavanguardia.es/
"Los
problemas con España son página pasada"
Hugo Chávez: "El discurso de Zapatero es revolucionario"
El
presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de 50 años, considera
que el discurso social de su homólogo español, José
Luis Rodríguez Zapatero, está tan comprometido con la igualdad
y la justicia sociales que coincide plenamente con los postulados de su
Gobierno, los cuales, según su propia confesión, se ubican
en el punto más radical y estructural del espectro de América
Latina.
Por
Clodovaldo Hernández
El País, España
22/11/04
La entrevista con el presidente de Venezuela fue celebrada 24 horas antes
del atentado contra Danilo Anderson -el pasado jueves por la noche-, el
fiscal que investigaba el golpe de Estado de 2002. Durante la misma, Chávez
expresó sus dudas sobre una ley de amnistía para sus adversarios
políticos, alegando que "mucha gente sigue conspirando contra
las instituciones".
Pregunta.
¿Están canceladas las diferencias surgidas con España
por la posición del Gobierno de José María Aznar
ante el golpe de Estado de abril de 2002?
Respuesta.
Sí. Y debo decir que esa actitud la hemos lamentado siempre, pues
al principio tuvimos una relación muy cordial y fluida. Yo visité
Madrid, conversé con Aznar y con el Rey, firmamos convenios que
se cumplieron regularmente y Aznar nos visitó a nosotros en pleno
proceso constituyente [1999*>. Pero luego se produjo el alineamiento
de Aznar con la política exterior de Estados Unidos y en ese contexto
se llevó a cabo aquella agresión contra nuestro Gobierno.
Pero ahora esa es una página pasada, pues vamos con una gran expectativa
y una gran esperanza de reimpulsar las relaciones entre dos pueblos y
dos Gobiernos que, además, colocan por delante lo social.
P.
¿El objetivo de su viaje es entonces lograr mayor compresión
política? ¿En qué lugar queda la economía,
los negocios?
R.
En este viaje, lo menos importante son los negocios. Colocamos en primer
lugar lo político, en segundo lugar lo social, la comunicación
con los distintos sectores de la comunidad española, y en tercer
lugar lo económico. Creo que este es el orden natural de las cosas
P.
¿Lo recibirá el Rey?
R.
Por razones de agenda, el rey Juan Carlos va a estar fuera de Madrid los
dos días de mi visita, pero me han pedido que cuando venga de regreso
del resto de mi gira (Libia, Irán, Rusia y Qatar), haga una escala
de nuevo en Madrid para una cena con el Rey.
P.
¿Confía usted en que en el presidente José Luis Rodríguez
Zapatero encontrará un aliado en el escenario internacional?
R.
Antes que en lo político, diría que en lo humano. Yo tuve
un encuentro con el presidente Rodríguez Zapatero en Guadalajara
[México] y a la primera vista hubo una química muy, muy
buena. Se hizo evidente en las mesas de trabajo las coincidencias entre
su discurso social y el nuestro. Lo mismo me ha ocurrido después
con otros líderes del Gobierno, como el ministro de la Defensa,
Pepe Bono, que estuvo de visita el otro día. Por cierto que coincidió
con el cumpleaños de Rosinés [la hija menor del presidente,
de siete años de edad] y don Pepe me acompañó a Barquisimeto
[ciudad donde la niña vive con su madre, María Isabel Rodríguez,
divorciada de Chávez desde 2003] y estuvo en la fiesta, comiendo
torta y viendo la piñata y los payasos...
P.
¿Aprovechará el encuentro con el Rey para presentar algún
desagravio por el derribo de la estatua de Cristóbal Colón
en Caracas, ejecutado por seguidores suyos, instigados, según creen
algunos, por su discurso condenatorio de la conquista española?
R.
No creo que eso sea necesario ni que esté planteado en agenda.
Pero puedo decir que el mismo día que cometieron ese atropello
contra un patrimonio de Caracas, yo llamé al embajador Raúl
Morodo, le manifesté mi preocupación y le ofrecí
disculpas en nombre del pueblo. Ahora, el hecho de que yo tenga un discurso
radical, en el sentido no de extremismo sino de ir a las raíces
de los acontecimientos históricos, no significa que debamos salir
a tumbar estatuas. Si así fuera, habría que tumbar unas
cuantas más.
P.
¿Cuál puede ser la coincidencia en lo social entre un Gobierno
como el suyo, que se proclama revolucionario, y un socialismo español,
sintonizado con la globalización y la economía de mercado?
R.
Yo creo que en la historia de todo movimiento o partido hay etapas y pienso
que en este momento hay un PSOE retomando banderas con mucha fuerza, hay
un nuevo liderazgo en el PSOE y una de sus expresiones más resaltantes
es el presidente Rodríguez Zapatero. En esta nueva etapa, las posiciones
sociales del PSOE se acercan muchísimo a las nuestras, en el planteamiento
de la igualdad y la justicia social. El discurso del presidente Zapatero
en Guadalajara yo lo suscribo casi totalmente, es uno de los más
incisivos y claros en la necesidad de una revisión social, es un
discurso que yo calificaría de revolucionario. Claro que lo económico
es otra cosa, porque además abarca no sólo a España
sino a su contexto de la Unión Europea, pero sin duda que el Gobierno
de Rodríguez Zapatero coloca por delante el interés social
del pueblo español y en eso tenemos plena coincidencia.
P.
¿No es un grave riesgo para el carácter democrático
de su Gobierno el carecer casi por completo de oposición?
R.
Hay una oposición en el país, claro que sí. Yo creo
que la crisis de la oposición está sobre todo en la dirigencia.
Viejos capitanes desgastados pretenden montarse sobre una situación
nueva. Cuatro millones de votos por el sí en el referéndum
[la opción para que el presidente fuera revocado] son respetables.
Nosotros reconocemos a esa gente y esperamos que surja de esa masa opositora
honesta, buena, venezolanista, un nuevo liderazgo.
P.
¿Hasta dónde está dispuesto a llegar usted en el
perdón? ¿Impulsaría una amnistía política?
R.
Yo siempre los he perdonado, a pesar de que siguen diciendo que los persigo,
pero como yo no soy la ley y aquí hay una Constitución y
unas instituciones, si tienen unos juicios abiertos, tampoco puedo inmiscuirme
en las atribuciones de la Fiscalía y los tribunales. Ojalá
los sectores de la oposición que han estado impulsando golpes de
Estado, intentos de desestabilización, que han estado al servicio
de potencias extranjeras y de intereses bastardos, rectifiquen y se hagan
merecedores de esa ley de amnistía, que en todo caso debe ser discutida
y aprobada por la Asamblea Nacional, no por mí.
P.
¿Usted aceptaría esa amnistía?
R.
Yo lo vería con cuidado porque me parece que las cosas hay que
ganárselas. Todavía hay algunos sectores llamando al desconocimiento
de las instituciones e incluso a que maten al presidente, como hizo en
Miami este actor [Orlando Urdaneta], quien dijo que el problema de Chávez
se resuelve con un fusil que tenga mira telescópica Así,
cómo se puede hablar de amnistía. En todo caso habría
que hacerlo de manera selectiva.
P.
Con quienes, al parecer, sí hay avances en materia de reconciliación
es con los empresarios.
R.
Nos da mucho gusto que sea así. Esperamos que más nunca
sean utilizados para atentar contra su propio país, como ocurrió
en diciembre de 2002 y enero de 2003, con aquella huelga golpista y criminal
que, además, se revirtió contra ellos mismos porque muchas
empresas terminaron en la bancarrota. En la nueva etapa que vamos a llevar
adelante en la revolución tiene un alto interés el impulso
definitivo de una nueva economía que desarrolle la industria nacional,
la petroquímica, la agroindustria, el petróleo, el turismo.
Necesitamos la intervención del sector privado para invertir en
infraestructuras, autopistas, viviendas, ganadería, pesca. Estamos
dispuestos a dar incentivos y facilidades tributarias.
P.
La crítica permanente a la globalización y la creación
de grandes empresas estatales cuando más bien se recomienda privatizar
las existentes ¿no son señales negativas?
R.
Espero que no porque nuestra intención no es desplazar al sector
privado, sino compartir el espacio y estamos lanzando una poderosa señal
de que estamos dispuestos a impulsar el desarrollo integral del país.
Por ejemplo, con el ingreso petrolero excedentario vamos a fundar de nuevo
nuestra línea aérea bandera, Conviasa [la anterior, Viasa,
fue privatizada; la compró Iberia tras lo cual fue a la quiebra
y desapareció] y vamos a competir con el sector privado, pero a
la vez potenciar el desarrollo de nuestro sector aeronáutico. Yo
espero que los agentes económicos no se dejen confundir por lo
que pudiera lucir a primera vista y que entiendan que este es un Gobierno
que impulsa un modelo mixto de desarrollo.
P.
¿La reunión que usted sostuvo con el empresario Gustavo
Cisneros marcó el paso de la reconciliación?
R.
Si lo vemos en perspectiva, pudiera ser que no. Yo me reuní con
Cisneros mucho antes del referéndum. Y después del referéndum,
los portavoces más destacados el sector empresarial continuaron
señalando que hubo un fraude. Por eso no creo que la entrevista
con Cisneros haya marcado un punto de inflexión. Más bien
ese punto está en que la victoria del no en el referéndum
y luego de casi todos los candidatos revolucionarios en las elecciones
de gobernadores y alcaldes. A pesar del inmenso intento de manipulación
de un sector de la oposición y de los medios de comunicación
para hacer creer que nuestro triunfo fue producto de un fraude, poco a
poco todos los sectores del país van tomando conciencia de la realidad
de que existe un mapa político que debe ser reconocido por todos.
P.
Ya no está Aznar en España, pero sigue estando Bush en Estados
Unidos y ahora con el ala conservadora reforzada en materia de política
exterior ¿Cómo se prepara?
R.
Siempre estamos preparados para actuar o, mejor dicho, para responder
[sonríe], porque ellos son los que marcan la línea, son
los fuertes, manejan medios de comunicación mundial, tienen capacidad
para bloquear países o invadirlos, son el imperio ¿no? Por
el bien no sólo de Venezuela sino también de América
Latina y del mundo, ojalá que este nuevo Gobierno del señor
Bush sea en realidad un nuevo Gobierno.
P.
¿Está usted más cerca de Castro o de los liderazgos
más recientes como el del brasileño Lula da Silva, del argentino
Néstor Kirchner o del uruguayo Tabaré Vázquez?
R.
Más que los líderes, en América Latina se levanta
una nueva oleada de pueblos. Pudiéramos decir que con una carga
ideológica que le imprimimos los líderes y movimientos políticos
que orientamos la oleada. Nosotros nos ubicamos en la perspectiva revolucionaria
de esa oleada, en los cambios revolucionarios, estructurales. |