Política
y aceite: País mediocre = Periodismo mediocre: El debate
Néstor Kirchner decidió culpar al periodismo "aceitado"
por Ricardo López Murphy y Domingo Cavallo por las obvias sospechas
acerca del anuncio de repatriación del dinero de la Provincia
de Santa Cruz, que nunca fue auditado públicamente por sus propietarios.
Kirchner no se hace cargo que, gran parte del creciente desprestigio
del periodismo proviene de los muy desprestigiados funcionarios. En
fin, la reacción presidencial actualiza un debate sobre periodismo
y polítical.
POR
GABRIELA POUSA
Siempre
se consideró al periodismo como el cuarto poder, sin embargo
en esta Argentina con instituciones diezmadas y un poder político
que va centralizando las funciones legislativas y entrometiéndose
sin pausa en lo judicial, el periodismo parece ocupar un rol distinto.
Pero de las apariencias a la realidad, a veces, hay largos trechos...
Confiar
en los grandes medios de comunicación cuando la libertad de prensa
se ha transformado meramente en libertad de empresa no resulta demasiado
sensato, menos aún, si tenemos en cuenta que la principal crítica
que se hace a los diarios, noticieros y revistas apunta a descalificarlos.
Basta contemplar, con nimias excepciones, la baja calidad del contenido
y el magro valor de sus mensajes.
Hoy
la prensa en general no muestra síntomas de mejoría, cabalga
al ritmo de la sociedad y la misma decadencia que hay en ésta
se hace eco en lo que leemos y escuchamos para estar supuestamente bien
informados.
Pasamos
de la hiper-información, cosa de saturarnos y no poder depurar
un solo dato concreto, al nada sutil entretenimiento de noticias. Pero
de allí a saber realmente qué pasa en el escenario nacional
hay una distancia trascendental.
Posiblemente,
ni el mismísimo Presidente de la Nación abocado nada más
que a la tarea proselitista y al anuncio de obras públicas no
sepa realmente qué pasa, qué nos pasa a los argentinos.
A
pesar de lo dicho, es sabido que desde el Poder Ejecutivo bregan por
un cuarto poder adicto y al parecer lo van logrando.
Cualquiera
podría decir atendiendo las leyes de oferta y demanda que el
pueblo demanda un periodismo mediocre aunque, en rigor de verdad, lo
que sucede es que la política se ha metido tan profundamente
en ellos que lo que se escucha, oye, o ve no hace más que reflejar
la mediocracia nacional.
Los
medios son la política nacional, ni más ni menos.
Es
inútil pretender medios de comunicación de excelencia
cuando estos pasaron a ser una especie de órganos políticos
o politizados en el peor de los casos.
La
política en los medios impide que los contenidos superen las
superficies. Todo se reduce al instante, al chimento, al dato barato
escuchado en los pasillos de Balcarce 50 o cautivado en un merodeo por
los entretelones del Parlamento.
La
información es la otra cara de lo mismo, lo que hay es viejo
por dónde se lo mire y los medios no ofrecen novedades visibles.
Aún cuando el mecanismo de prebendas parezca estar a la orden
del día, bastante aceitado, por cierto, es factible escuchar
que los medios de comunicación son los agoreros del mal y los
detractores del gobierno.
A
pesar de las “adicciones” poco sutiles a las que nos somete
la prensa gráfica como la audiovisual es muy común oír
decir que éstas son las causantes de todo mal. Por qué
y cómo no parece ser un acertijo fácil de maniobrar ni
para el pueblo ni para quienes están trabajando en los grandes
medios.
¿Cómo
superar esto? A simple vista la solución no es sencilla, tampoco
es simple el rol de los periodistas insertos en este aparato siniestro.
¿Cómo saber dónde reside la independencia?
Sin
lugar a dudas, cada uno debe tener una idea, al menos básica,
de qué medios necesita la gente y en el mejor de los casos de
qué manera lograr que los medios de comunicación masivos
escapen a la mediocracia que impera.
Fuente:
www.urgente24.com