PRENSA
/ Le reforma de Chávez aumentará las penas por las críticas
a funcionarios
La
fragilidad de la prensa en América Latina
Por Sergio Cuenca
Periodista
Digital, España
Jueves,
4 de agosto 2005
Buen
editorial el que encontramos esta mañana en el diario argentino
La Nación; el periódico expresa su preocupación
por la fragilidad que la libertad de prensa atraviesa en estos momentos
dada la facilidad de los gobiernos, especialmente en América
Latina, de entender las informaciones contrarias a sus intereses como
ataques personales.
Hace
unos días, el presidente argentino Kirchner atacaba a la prensa
durante la celebración de un acto público, acusando a
los medios de corrupción y de seguir intereses partidistas. Que
exista corrupción en la prensa o no es un hecho que está
por demostrar, salvo en contados casos, la honestidad de los periodistas
queda demostrada ya que son los que al final “pagan el pato”.
Castro
y sus serviles son noticia cada día por sus excesos contra los
periodistas contrarios a su gobierno; además estos lacayos utilizan
a Cuba y a su pueblo como escudo ante las críticas ya que carecen
de valor para responsabilizarse de sus actos.
La
Nación responde perfectamente a este perfil alegando que “quizá
convendría recordarles a los dirigentes que cuando la prensa
hace críticas u observaciones sobre su desempeño que les
molestan, no lo hace por gusto o por intereses políticos o particulares,
sino en el cumplimiento de un deber ineludible hacia sus ciudadanos”.
Este
diario argentino también recuerda lo sucedido en Venezuela la
semana pasada, donde la Fiscalía General abrió una investigación
al periódico El Universal para saber si “hubo hecho o no
punible en el editorial del 25 de julio en el cual se ofende, se expone
al desprecio público y presuntamente se vilipendia al Ministerio
Público y al Poder Judicial”.
La
nueva reforma del Código Penal venezolano permitirá a
Chávez aumentar las penas por criticar a los funcionarios y,
lo que resulta más importante, creará un precedente en
América Latina que con seguridad se propagará por América
Latina por un “efecto dominó”. Deben entender que
la disparidad de opiniones que la democracia implica, conlleva una transigencia
mayor, por parte de los cargos públicos, que cualquier otro sector.
Por
ello, advierte La Nación, aunque “es necesario que cada
sector actúe con prudencia y responsabilidad”, “los
funcionarios no deben sentirse molestos y reaccionar de manera intolerante
por las observaciones puedan despertar”.