Murió
Julio Nudler, censurado por Página/12
Julio 2005
de
Urgente24
Murió
Julio Nudler. Sí, era previsible, asfixiado hace tiempo por su
enfermedad de difícil auxilio, y por ciertas lógicas depresiones
que lo acompañaban. Y murió casi coincidiendo con el ascenso
que el Gobierno nacional le otorgó a Martín Granovsky,
desde 'Página/12' a la agencia estatal Télam.
Uno
de los méritos de Granovsky en Télam fue aplicar un régimen
de censura interna que cargó contra Nudler cuando éste,
harto del stalinismo, decidió desafiar a Alberto Fernández,
recordando sus días más oscuros, como superintendente
de Seguros de Carlos Menem, a las órdenes de Carlos Sánchez
y Horacio Liendo.
Por
supuesto que Nudler era un hombre de personalidad 'compleja' para cualquier
editor porque los intelectuales de formación meticulosamente
cartesiana y de creatividad desbordante, siempre son un problema en
esta profesión devenida en mercantilista.
Y
ese mercantilismo está escondido detrás de cortinas muy
gruesas y ostentosas. Pero el periodismo corre serio peligro en la Argentina,
no por culpa de Kirchner porque, en definitiva, Kirchner se aprovecha
de una situación de la que también se aprovecharon otros.
El
periodismo está en zona de riesgo porque quienes lo hacen, día
a día, parecen haber dejado de comprender de qué trata
el periodismo. Unos creen que un periodista es un trabajador de prensa
cuando debe ser un individuo de formación compleja, multidisciplinaria
y rigurosa, no un patán que tome un bombo y salga a la calle
a pedir por la indemnización doble.
Otros
creen que un periodista solamente es un instrumento para negociar con
el poder. ¿Qué se negocia con el poder? Negocios, pauta
publicitaria, dinero en negro. El público se da cuenta, lo percibe,
y castiga, por las dudas, a todos por igual: periodistas, aspirante,
editores y accionistas.
Nudler
expuso la perversidad del sistema con su agónico reclamo contra
la censura en 'Página/12', y U24 lo apoyó con la difusión
de aquella nota famosa. Y con el cuestionamiento a la Asociación
Periodistas, que quedó desenmascarada y debió disolverse.
Ahí
quedaron los grandes gurúes del periodismo mal llamado 'independiente',
desnudados como meros agentes políticos que, a la hora de debatir
las cuestiones propias de la profesión, tomaban partido por los
grandes comerciantes del periodismo.
Por
supuesto que desde entonces Horacio Verbitsky tiene algunas preguntas
que resolver, ahora devenido en inteligente 'agente K' desde la presidencia
del Centro de Estudios Legales y Sociales, porque él era cofundador
de Periodistas, porque no se comprometió en el caso Nudler sino
todo lo contrario, y porque sigue digitando la línea editorial
de 'Página/12' que Granovsky ejecutaba hasta hace algunas horas.
Llorar
a los que no están para ver las lágrimas ni escuchar los
sollozos, carece de sentido. Por lo menos, desde U24 se le dio apoyo
en aquel momento difícil, valiente, y donde se lo intentó
enchastrar con una canallada: que todo era para hacerle publicidad a
un nuevo conchabo con el semanario 'Veintitrés'. Eso sí
que era desconocer a Nudler.
Recuerdo
cuando en las reuniones en 'Clarín' allá a fines de 1982,
él (Nudler) decidió participar de un conflicto cuando
era quien mejor régimen laboral tenía entre todos los
que debatíamos si convenía o no la medida de fuerza, y
terminó despedido, porque precisamente carecía de la especulación
de otros. Pero un buen profesional no tenía problemas en encontrar
nuevo trabajo, y pronto tuvo varias ofertas. Al menos antes era así,
ahora es más complejo porque el sistema ha logrado estabilizar
sus ingresos ofreciendo mediocridad.
De
alguna manera, con sus defectos y virtudes, Nudler representó
a un periodista que se está terminando. Y lo que viene, hasta
ahora, no es mejor. Al periodismo le ocurre como al resto de la sociedad
argentina, inundada por la frivolidad, que empareja hacia abajo, que
ignora la meritocracia, y que está orgullosa de estar cada vez
más alejada del mundo de verdad. O, lo peor, que cree que éste
es el mundo.
Nudler
se murió y nada ha cambiado. Ni nada cambiará. Ese es
el verdadero motivo de mi luto. Ahí está Martín
Granovsky prometiendo nuevas pautas comunicacionales del Gobierno de
Kirchner, mientras Enrique Albistur prepara la campaña proselitista
y Miguel Nuñez cumple con su rol bufonesco. Es la Argentina que
tenemos, jamás la que queremos. Ni la que quería Nudler.
Fuente:
www.harrymagazine.com