| Sutileza
K para la 'censura democrática' (los viejos métodos no sirven)
Apenas comenzado el 2006, y tras lo ocurrido con el periodista radial
José Eliaschev, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) volvió
a mostrar su preocupación por la censura en la 'era K'. "En
la actual Argentina se usa y abusa de los medios del Estado", fue
apenas la primera crítica desde el organismo. Pero K hace caso
omiso y continúa arrasando con la libertad de los argentinos, de
tal forma que, absorta, la prensa internacional dedica sus páginas
a la gravedad del caso. Esta vez, la nota la dio un enviado especial para
el Miami Herald:
Cuando un periódico provincial divulgó sobre un escándalo
de corrupción, el gobierno nacional cortó su publicidad.
Y cuando un programa de televisión de un reconocido periodista
fue cancelado, culpó la decisión a las presiones económicas
del gobierno federal de la Argentina.
Prensa
Libre y otros activistas aquí están expresando su preocupación,
cada vez mayor, por la ‘sutil’ censura del gobierno, especialmente
cuando la administración de presidente Néstor Kirchner ha
crecido en poder. Según una reciente consulta a los periodistas
del país, la presión financiera del Gobierno es la amenaza
más potente para una prensa libre en la Argentina.
"Esta
es la primera vez que el Gobierno ha utilizado la información como
mercancía, para ser comprada y vendida" declaró Darío
Gallo, editor de la revista Noticias, quien se considera un crítico
del gobierno de Kirchner.
Por
su parte, Kirchner y otros funcionarios oficialistas niegan sus intentos
de censurar a los medios, y en cambio se dedican a criticar al periodismo
de 'sensacionalista', además de acentuar su propio derecho a discrepar
con los medios.
Hoy,
los medios en la Argentina se consideran más ‘libres’
que en países como México y Colombia, en donde han llegado
a matar a algunos periodistas, según Carlos Lauría, coordinador
del Programa de América para el Comité de Protección
a periodistas, un grupo neoyorquino dedicado a promover la libertad de
prensa en todo el mundo.
Todavía,
él y otros defensores de la prensa aseguran que algunos gobiernos,
incluyendo el argentino, están ejerciendo una presión ‘sutil’
sobre los medios y e influenciando las coberturas mediante la compra -
o no compra- de anuncios publicitarios.
Los
editores de periódicos tales como la Nación y los periodistas
de reconocidos medios, como Clarín y Página 12, se han quejado
por la carencia de información y el acceso selectivo a los oficiales
del gobierno y los acontecimientos de prensa, además del uso de
la publicidad oficial. La asociación de Prensa Internacional también
ha lamentado aquí la falta de voluntad del Gobierno para reunirse
con sus miembros.
Por
su parte, Poder Ciudadano, un grupo argentino que promueve el acceso a
la información, reportó que en 2004 que el Gobierno había
más que duplicado el gasto en publicidad 'oficial' de 2003.
Durante
11 meses en 2004, el gobierno argentino gastó más de $33
millones en anuncios oficiales, según el grupo.
El
problema, dice Poder Ciudadano y otras asociaciones civiles, es cuando
la decisión del gobierno de dónde publicar sus anuncios,
no se basa en la circulación del medio, u otros estándares
normales, sino en el esfuerzo por recompensar o castigar a los medios
por su divulgación u opiniones.
Los
periodistas dicen que esta práctica puede conducir a la auto-censura.
El año pasado, uno de los periodistas más conocidos y a
menudo críticos del país, Jorge Lanata, acusó al
Gobierno por la cancelación de su programa televisivo. Denunció
que los anuncios del Gobierno crecieron dramáticamente en su canal
antes de que le cancelen el programa. Y aclaró que cree que el
Gobierno aumentó su publicidad con el fin de incrementar su control
sobre el canal.
Algunos
periodistas se quejan por la mayor presión directa, e incluso de
las 'listas negras' que configura el Gobierno.
El
lunes pasado, la Asociación Interamericana de Prensa, en Miami,
se quejó de que el gobierno de Argentina no explicó la decisión
reciente de cancelar el programa de José 'Pepe' Eliaschev, de la
radio estatal. El director dijo que el cambio era parte de una reestructuración
mayor en la programación, pero Eliaschev alegó censura.
Declaración
de IAPA
"Esta
última acción se ensambla a la larga lista de los actos
que demuestran una actitud irrespetuosa por parte del gobierno argentino
hacia la libertad de la prensa", dijeron desde IAPA en una carta
al secretario de Medios de Argentina, Enrique Raúl Albistur.
Los
insistentes pedidos por parte del Miami Herald para entrevistarse con
el vocero presidencial, no fueron respondidos.
Kirchner
y otros funcionarios del gobierno han justificado sus gastos publicitarios
como parte de un esfuerzo para apoyar a medios más diversos en
vez de beneficiar a los gigantes.
Miguel
Wiñaski, director del Programa de Periodismo de la Universidad
de Belgrano y redactor de Clarín, dijo que los grandes medios están
menos influenciados por esta práctica. De hecho, ellos reciben
solo el 7% de los avisos del Gobierno, aclaró.
En
contraste, cerca del 80 al 90% de los presupuestos de los medios fuera
de la Capital son sostenidos por avisos gubernamentales. Los diarios y
canales de TV pequeños, en provincias como Tierra del Fuego, lugar
conocido como "el fin del mundo", y la ciudad de Neuquén
en la Patagonia, dependen de cada peso que puedan obtener.
El
informe realizado por la Asociación para los Derechos Humanos en
la Argentina, lanzó el mes pasado varios ejemplos documentados
de amenazas directas y retiros de publicidad en cuatro provincias de Argentina.
Por
ejemplo, la provincia de Neuquén retiró todos los anuncios
del diario más grande de la región luego de que cubriera
un escándalo de soborno que ligó al gobernador, según
dijo el informe. Y en Córdoba, el gobierno provincial cortó
la electricidad a algunas estaciones de radio, acusándolos de deberles
dinero.
El
informe también observó que la revista semanal TXT reportó
que, cuando Kirchner era gobernador de Santa Cruz y candidato para presidente,
usó fondos provinciales para pagar a un canal de TV para que cubriera
sus actividades del gobierno. El informe de 2003 observó que los
líderes en otras provincias han hecho lo mismo.
América
latina tiene una larga historia de censura, de encarcelamiento y de violencia
contra periodistas. Durante la dictadura militar en la Argentina a partir
de 1976 hasta 1983, mataron a cerca de 100 periodistas. E incluso después
de que libertad de prensa se restableciera, la profesión tuvo una
relación rocosa con el poder. Por ejemplo, la administración
del ex presidente Carlos Menem demandó a menudo a periodistas por
difamación.
Hoy,
los métodos son menos directos, pero no menos potentes.
Darian
Pavli, abogado defensor de la libertad de prensa, dice que el uso de la
censura ‘sutil’ es parte de una tendencia en América
Latina y el resto del mundo. Su grupo trabajó con la Asociación
para las Derechos Civiles en el informe sobre censura indirecta.
"A
medida que los gobiernos intentan ser más democráticos -o,
al menos, parecerlo- no pueden permitirse hacer algo del 'buen viejo-estilo'
de censura, lanzando a periodistas a la cárcel, por ejemplo, entonces
comienzan a sofisticar los métodos", dice Pavli.
Los
funcionarios de la administración de Kirchner incluso han sido
un poco irónicos sobre las acusaciones de presiones injustas a
los periodistas.
El
pasado mes de junio, en el día del periodista, el gobierno publicó
un anuncio elogiando a los periodistas por su devoción a la libertad
de expresión, donde agregó: "Hoy, estamos apretando
periodistas ( con un abrazo grande)".
* La Carta a Albistur
La
Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) criticó el silencio del
gobierno argentino en torno a la cancelación del programa de radio
de “Esto que pasa” conducido por el periodista José
“Pepe” Eliaschev.
Para
esa ocasión, el presidente de la Comisión de Libertad de
Prensa e Información, Gonzalo Marroquín de Prensa Libre
de Guatemala, escribió a Enrique Raúl Albistur, secretario
de Medios de Comunicación, la siguiente carta:
“Sr.
Albistur:
“La
Sociedad Interamericana de Prensa, integrada por más de 1.300 publicaciones,
expresa su más profunda preocupación por la falta de información
referente a un posible atentado a la libertad de expresión, manifestado
en la no renovación del contrato del programa del periodista José
‘Pepe’ Eliaschev, difundido a través de Radio Nacional.
“Nuestra
preocupación obedece a que el gobierno argentino todavía
no ha justificado su decisión pese a las críticas de la
opinión pública de que se trató de una represalia
por críticas expresadas contra el gobierno en un medio del Estado.
“Lamentablemente,
percibimos que en la Argentina los medios de comunicación del Estado
son utilizados como instrumento de propaganda favorable al gobierno, dejando
de lado su obligación de utilizarlos de forma plural, autónoma
e independiente, según lo consagran principios constitucionales
de libertad de expresión y el derecho del público a la información.
“Esta
nueva acción se suma a una larga lista de hechos que muestran una
actitud irrespetuosa de parte del gobierno argentino hacia la libertad
de prensa, señalada oportunamente por diferentes delegaciones de
la SIP que han visitado la Argentina y las que también sugirieron
cambios que el gobierno no ha tomado en consideración.
“Esperamos
que el gobierno explique su postura sobre este caso y garantice y respete
la libertad de prensa y el ejercicio de la labor periodística.”
Urgente
24, 25/01/2006 |