| Reflexiones
ante el nuevo período lectivo
Por
Julio César Alfonsín (*)
LA
PLATA, 8 MAR (AIBA). Asistimos al décimo séptimo período
consecutivo de puesta en marcha del año escolar bajo un gobierno
del mismo signo político. La supuesta coherencia política
y el importante lapso transcurrido debería haber sido positiva
para cualquier tipo de gestión.
Sin
embargo, surge inevitablemente un interrogante: ¿la educación
que imparte el sistema educativo bonaerense es la que la sociedad reclama
y necesita? ¿Es la que surge como imperativo de las demandas de
los nuevos tiempos?
Todos
conocemos la terrible respuesta: la educación pública bonaerense
no conforma a nadie y, lo que es peor aún, muchos sostienen hoy
que la escuela sirve para muy poco.
El
sistema educativo de la provincia de Buenos Aires está desvirtuado.
Sus problemas se arrastran de larga data y, la "transformación
educativa" los agudizó al primarizar la educación media
y, prácticamente, destruir la escuela técnica.
El
modelo económico imperante en los noventa, estuvo por delante de
la escuela y se pretendió que ésta estuviera al servicio
de ese modelo, lo que nos llevó a esta situación.
En
esto, la Provincia fue vanguardia; todos recordamos a quien es actualmente
vicegobernadora de la provincia, la señora Graciela Giannettasio,
impulsando una reforma que hoy nadie duda en calificar como de resultados
desastrosos. Basta ver los fracasos reiterados de los alumnos en sus intentos
por ingresar a la Universidad.
Las
conclusiones son claras: debemos reestructurar y reconstruir el sistema
educativo en la Provincia, con el fin de garantizar una educación
de calidad para todos.
De
tal forma, resulta necesario, entre otros temas, declarar experimental
la transformación y evaluar sus resultados; revisar el tercer ciclo
de la EGB para insertarlo en la escuela media –proceso de secundarización-
a fin de respetar el pasaje de la niñez a la adolescencia, así
como profundizar la descentralización administrativa, organizativa
y presupuestaria del sistema desde los consejos escolares. Nuestro aporte
estará dado en propuestas de normas en tal sentido.
Ante
la lamentable experiencia bonaerense de los últimos años,
nos preguntamos cuál debe ser el rol del sistema educativo. Estoy
convencido, y la experiencia nacional e internacional lo demuestra, que
cualquier proyecto de cambio social, debe tener como aliado principal
al sistema educativo.
Se
debe rescatar el rol indelegable del Estado, para hacer realidad las históricas
–y siempre vigentes— banderas de una educación pública
extendida, laica, gratuita, asistencial y de calidad.
En
esta convicción, se deben promover políticas de Estado con
sentido democrático, de integración y de mejoramiento de
las condiciones y aptitudes de inclusión a la vida social.
La
formación de ciudadanos y la capacitación para la incorporación
y permanencia en el mundo del trabajo, deben ser los ejes a partir de
los cuáles se organicen todas las acciones de la educación.
Estas
resultan ser premisas indispensables a fin de emprender una verdadera
reconstrucción del sistema educativo en la provincia. Pero además,
hacerlo en forma igualitaria e integradora, lo que implica al mismo tiempo,
combatir la inconmensurable desigualdad social. No sólo en términos
de poder adquisitivo, sino de nuevas formas de acceso al mundo del trabajo,
la producción y la cultura de todos sus habitantes.
Resulta
indispensable, pues, que la Provincia asuma un rol principal y genere
fuertes y decididas políticas de compensación dirigidas
a los sectores más postergados de nuestra sociedad, concepto en
el que no se puede dejar de incluir, políticas focalizadas para
alumnos en contexto de pobreza y políticas activas para asistir
a la enseñanza obligatoria.
El
desafío de la hora al inaugurarse un nuevo período lectivo,
en definitiva, es si los bonaerenses nos disponemos o no a transitar los
caminos de la reparación, para alcanzar una educación mejor
para todos. (AIBA)
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