| Tras
el regreso de China: los temas centrales que esperan una definición
del Poder Ejecutivo
Planes oficiales para retomar la iniciativa
La relación con los piqueteros, la negociación con el FMI
y la alianza con Duhalde dominan la agenda de Kirchner
Prevé anunciar un plan de obras públicas y de empleo, financiado
por el BID
No tiene pensado recibir a D´Elía
El miércoles y el jueves lo verá a su antecesor en Puerto
Iguazú
Casi sin tiempo de adaptarse al huso horario, el presidente Néstor
Kirchner debe lidiar desde esta semana con una de las etapas más
complejas de su gobierno, cargada de urgencias y delicadas definiciones
políticas.
En los 10 días que
duró la misión a China se potenciaron como nunca antes los
conflictos internos con los piqueteros y con el peronismo que responde
a Eduardo Duhalde, mientras desde Washington partieron señales
de alerta sobre las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional
(FMI) por la tercera revisión del programa firmado en septiembre
pasado.
Para Kirchner es prioridad
retomar la iniciativa política después de que su vuelta
al mundo quedó empañada por los problemas. En el frente
interno, buscará revertir la sensación de desborde de la
violencia por las protestas callejeras y tendrá que definir el
futuro de su relación con Duhalde.
El frente externo no es
menos complicado y de eso depende buena parte de su gestión: por
eso reasumirá en persona las gestiones con el FMI para conseguir
rápidamente un nuevo acuerdo.
El conflicto piquetero obsesiona
a Kirchner. Desde China ordenó un apoyo explícito al "blando"
Luis D´Elía, tras la toma de la comisaría 24a., en
La Boca, mientras continúa en vía muerta el diálogo
con el sector duro.
Un ministro de alta influencia
adelantó a LA NACION que la estrategia de Kirchner será
el silencio. Quiere quitar el conflicto del foco de atención: por
eso no tiene previsto recibir a D´Elía ni darle otro respaldo
institucional que el ofrecido por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández,
y por el ministro del Interior, Aníbal Fernández.
En la agenda del Gobierno
figura el lanzamiento de un multimillonario plan de obras y empleo, concebido
para actuar como un paliativo a la demanda de los piqueteros.
Kirchner iba a anunciarlo
antes de la gira, pero decidió aplazarlo. Alberto Fernández
anticipó que pasaría para los días siguientes al
regreso. Combatir el desempleo es el principal objetivo del programa,
agregó.
Dudas
Sin embargo, ahora volvieron las dudas: al Presidente le gusta digitar
cuándo y cómo presentar sus medidas más importantes.
Como sus funcionarios develaron su estrategia y generaron expectativa,
ahora, según fuentes del entorno presidencial, relativizaron la
urgencia de un plan, cuya financiación corre a cargo del Banco
Interamericano de Desarrollo (BID).
La intención del
Gobierno es que el plan vaya más allá de lo que hasta ahora
se ha desarrollado en obra pública (reactivación de la construcción
de viviendas del Fonavi y reparación de rutas) e incluya el desarrollo
de una hidrovía, una masiva expansión de la red sanitaria
y proyectos turísticos.
La lista final de proyectos
la había llevado a China el ministro de Planificación, Julio
De Vido, para pulir el anuncio junto con el Presidente.
Al Presidente lo aguarda
el conflicto piquetero. Todos los voceros coincidieron en que se mantendrá
la política oficial de no reprimir. "Desde ya, Kirchner no
va a promover cambios en esa postura. El Gobierno tiene una agenda definida
en todos los temas y no se va a dejar llevar por lo que los medios quieren",
dijo a LA NACION Aníbal Fernández.
El tema de los piqueteros
complicó más la relación entre Kirchner y Duhalde,
a partir de que D´Elía involucró al ex presidente
en el asesinato de Martín Cisneros. El Congreso fue terminante
cuando encabezó un desagravio al líder peronista, mientras
tres ministros del Gobierno daban un contundente apoyo político
a D´Elía.
Kirchner y Duhalde tendrán
que verse cara a cara el miércoles y el jueves próximos
durante la Cumbre del Mercosur convocada en Puerto Iguazú. Pasaron
cinco meses desde su última reunión conocida.
La Secretaría General
de la Presidencia reservó un lugar en el Tango 01 para Duhalde
(que es titular de la Comisión Permanente del Mercosur), pero la
invitación todavía no se cursó, según fuentes
de la Casa Rosada.
Pese al poder que ratificó
Duhalde sobre el Congreso, el Gobierno es optimista frente a la suerte
del proyecto de ley de responsabilidad fiscal (fija límites a los
gastos y las deudas de las provincias), exigencia del FMI. Sin embargo,
como se informa por separado, tendría dificultades para que se
sancionara en los plazos previstos inicialmente por el Presidente.
El FMI exige a la Argentina
que cumpla con tres puntos centrales comprometidos: completar el canje
de la deuda en bonos, la ley fiscal y la renegociación de los contratos
de las empresas privatizadas.
Por lo menos los dos últimos
serían obligatorios para pasar la revisión este mes, en
el tiempo establecido.
El ministro de Economía,
Roberto Lavagna, adelantó que apenas vuelva a la actividad comenzará
a resolver las gestiones con las privatizadas. En principio, serían
acuerdos por dos años con las empresas eléctricas y gasíferas
que incluirán cierta flexibilidad en materia de tarifas, tal como
reclama el FMI. Sería una transición hacia los futuros contratos
definitivos.
.
En ausencia de Kirchner, estalló una complicación para el
éxito de las negociaciones, cuando el Gobierno le atribuyó
a Roger Noriega, delegado de los Estados Unidos para América latina,
unas críticas a la Casa Rosada publicadas off the record. Kirchner
mantendrá su estilo de negociación y no se descarta que
otra vez llegue hasta la frontera de la ruptura. El nuevo jefe del FMI,
Rodrigo Rato, ha redoblado la presión sobre la Argentina en los
últimos días y demostró que no será más
blando que Anne Krueger.
El
Presidente estará todo el día de hoy en la residencia de
Olivos y mañana volverá a la Casa Rosada. Antes de empezar,
sabe que ya tiene temas centrales que esperan su definición.Por
Paola Juárez y Martín Rodríguez Yebra, La Nacion,
4 de julio de 2004
Responsabilidad
fiscal: revés para el Poder Ejecutivo
El Congreso traba una ley fundamental para el FMI
Los gobernadores y la oposición critican con dureza el proyecto
que necesita Kirchner
Las noticias no son buenas para el Gobierno: el proyecto de ley de responsabilidad
fiscal, una de las exigencias que planteó el Fondo Monetario Internacional
(FMI) a nuestro país, no se aprobaría en el Senado en el
plazo previsto -este miércoles-, ni en los términos que
estipuló y precisa el Ministerio de Economía.
Este
será uno de los problemas centrales de la agenda de esta semana
del presidente Néstor Kirchner, que ayer retornó de su viaje
por China. Es que esta ley se convirtió en una virtual obsesión
para el jefe del Estado desde que no logró avanzar sobre la nueva
coparticipación federal, otro de los puntos incluidos en el último
acuerdo con el FMI.
El
conflicto, en rigor, excede lo estrictamente parlamentario. Aquí,
la puja se dirime entre el Poder Ejecutivo y los gobernadores, ya que
esta iniciativa impone rigurosas metas fiscales a las provincias a partir
del año próximo. Pero los gobernadores han hecho saber,
por medio de sus representantes en el Congreso, que no están de
acuerdo con algunos puntos del proyecto oficial. Si bien acercaron varias
propuestas de reforma, el presidente Kirchner dio una orden tajante: el
texto orginal no se modifica. Así se lo transmitió al jefe
del bloque de senadores del PJ, Miguel Angel Pichetto (Río Negro),
el jueves último.
La
Comisión de Presupuesto del Senado, presidido por Jorge Capitanich
(PJ-Chaco), avanzó trabajosamente en un dictamen la semana última,
pero con múltiples disidencias, la mayoría del propio justicialismo.
La oposición, encabezada por la UCR, anticipó su rechazo
y enfatizó que no tratará la iniciativa hasta tanto no se
discuta una nueva coparticipación federal. Los senadores provinciales
también interpusieron objeciones a la iniciativa.
El
panorama se presenta complicado. "El bloque del PJ decidió
que, a pesar de tener el dictamen firmado, es necesario postergar el tratamiento
del proyecto hasta que surja un acuerdo firme entre la Nación y
los gobernadores", sostuvo el senador Capitanich.
El
presidente Kirchner, entonces, deberá ahora llevar las riendas
del asunto. Del eventual acuerdo al que arribe con los gobernadores dependerá
la suerte del proyecto, máxime porque éste, para ser sancionado,
necesita el apoyo de cada una de las legislaturas.
El
nudo del conflicto
El problema de fondo en este conflicto es netamente económico.
El año próximo las provincias deberán afrontar pagos
siderales por vencimientos de capital de sus deudas (cuyo monto global
oscila entre los 5000 y 7000 millones de pesos). La principal acreedora
de esas deudas es la Nación.
En
el proyecto oficial, el Poder Ejecutivo exige a las provincias ajustar
sus déficit al 15% del PBI, y que si superan ese porcentaje, deberán
ajustar sus gastos. Esta condición ya deja afuera del sistema a
once provincias, fuertemente endeudadas.
"La
norma debería contemplar un plan de regularización de deudas,
porque de lo contrario muchas provincias quedarían automáticamente
en falta una vez sancionada la ley", advirtieron a coro los senadores
del PJ José Mayans (Formosa) y Guillermo Jenefes (Jujuy).
Sin
una previa renegociación de las deudas, las provincias más
comprometidas temen que la Nación imponga sus condiciones para
que se ajustan al 15% estipulado en la ley, advierten. Por eso, algunos
senadores proponen que se acuerde con la Nación un período
de transición para que se determine el nuevo perfil de deuda de
las provincias a partir de 2005.
"Tenemos
la mayor disposición para colaborar con el Poder Ejecutivo. Las
reformas que proponemos son razonables. Queremos ayudar, pero no vamos
a dar marcha atrás en lo que consideramos que es fundamental para
preservar la economía de nuestras provincias", expresó
a LA NACION el senador Marcelo López Arias (PJ-Salta).
En
la Cámara baja, los distintos bloques siguen atentos la discusión
en el Senado. Y comparten, aun con sus matices, la mayoría de las
críticas. Pero un dato es cierto: si finalmente la Nación
arriba a un acuerdo con las provincias, habrán desaparecido los
obstáculos parlamentarios a la ley.
"El
país entero debe marchar hacia la responsabilidad fiscal, no sólo
las provincias -enfatizó a LA NACION el diputado Carlos Snopek
(PJ-Jujuy), titular de la Comisión de Presupuesto y Hacienda-.
Es posible que se le deban introducir cambios al proyecto para conseguir
el equilibrio deseado y evitar que la norma sea demasiado rígida
o demasiado laxa."
"Primero,
una garantía"
El titular del bloque radical, Horacio Pernasetti (Catamarca), fue directo:
"Apoyamos la necesidad de una responsabilidad fiscal, pero siempre
que sea razonable. Primero debe haber una garantía de que las provincias
puedan afrontar sus deudas y de que el peso del ajuste también
recaiga en la Nación", sostuvo.
En
la misma sintonía se expresó el diputado Guillermo Cantini
(Unión por la Argentina), una de las voces más representativas
del ala económica de las bancadas de centro.
También
la centroizquierda cuestionó el proyecto. "El problema no
es el orden de las cuentas, sino qué orden se pretende imponer
desde la Nación. El proyecto del Gobierno no es otra cosa que un
cepo para garantizar el pago de los compromisos externos", advirtió
Claudio Lozano (CTA).
Por
Laura Serra, La Nacion, 4 de julio de 2004
Otras
leyes en debate
El oficialismo en la Cámara de Diputados intentará avanzar
en los próximos días en dos proyectos de ley que también
generan rispideces en algunos sectores políticos.
Uno
de ellos propone la devolución a los beneficiarios de planes sociales
oficiales del 15% que efectúen por sus compras, siempre y cuando
estas adquisiciones hayan sido realizadas con las tarjetas magnéticas,
cuya utilización comenzó hace dos semanas.
El
proyecto ya cuenta con el dictamen respectivo de la Comisión de
Presupuesto, que preside Carlos Snopek (PJ-Jujuy). Si bien reunió
la mayoría de las firmas, hay algunos legisladores que por lo bajo
cuestionaron la iniciativa.
"Esto
significaría, lisa y llanamente, un aumento encubierto en el monto
de los planes Jefes y Jefas de Hogar", advirtieron algunas voces.
El
proyecto, además, obliga a los pequeños y medianos comerciantes
a aceptar las tarjetas magnéticas como medio de compra. Los legisladores
propusieron que se disponga un plazo razonable para que estos negocios
puedan acomodarse a la futura ley.
La
otra iniciativa pendiente, enviada por el Poder Ejecutivo, es la que dispone
incentivos fiscales principalmente a las grandes empresas. Algunos diputados,
como el duhaldista Carlos Brown, propondrán que se establezca un
cupo para pequeñas y medianas empresas. |