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Claroscuros
de los exámenes médicos pre-ocupacionales en la Argentina
Análisis como el del sida y la epilepsia están prohibidos,
pero sin embargo se hacen. Además, conocer los resultados de los
estudios es un derecho que casi nadie hace valer. ¿Qué oportunidad
tiene un trabajador de negarse cuando está buscando empleo?
Nada queda librado al azar. Y en algunos casos tampoco importa que la
ley lo prohíba. Al empezar un nuevo empleo, es casi seguro que
antes sea necesario pasar por un consultorio médico para realizar
los estudios que le permitan al eventual empleador conocer detalles que
quizá ni usted conoce sobre su mapa genético. Por ejemplo,
saber si el aspirante a un puesto tiene sida o epilepsia. "Los estudios
legales son la radiografía del tórax, genéricos en
los cuales se indagan reacciones positivas al chagas o a la sífilis,
y electrocardiogramas, de acuerdo a la edad. También se hacen estudios
específicos cuando hay factores de riesgo presentes en el trabajo
anterior y en el que se postula", dijo, categórico, Carlos
Rodríguez, gerente de la Superintendencia
de Riesgos de Trabajo.
El problema es que no existe ninguna forma de saber qué clase de
estudios se hacen, aún sin el conocimiento y consentimiento del
futuro empleado. Por ejemplo, está terminantemente prohibido hacer
estudios genéticos y de VIH-Sida. "Si el empleador hace el
estudio genético, de VIH o de epilepsia sin el conocimiento y la
aprobación del futuro empleado, es un agravante porque estos últimos
son dos aspectos fundamentales. Está prohibido y, además,
habría cuestiones de ética violentadas", dijo Enrique
Oteiza, presidente del Instituto
Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo
(Inadi) Pero Rodríguez se pregunta: "¿Qué oportunidad
tiene un trabajador de negarse cuando está buscando empleo?"
El panorama se completa con el hecho que usualmente los aspirantes no
conocen los resultados de los estudios, aunque se trata de un derecho,
y no existe ninguna ley que los ampare a la hora de exigir verlos. "No
hay ninguna norma que permita al empleado conocer los resultados de los
análisis preocupacionales, como sí ocurre con los exámenes
periódicos", confirma el gerente de la SRT, organismo que
recibió 45.525 consultas en el primer semestre de este año.
La misma Ley de Contrato de Trabajo deja baches cuando peca de omisión
al no contemplar el tema genético como un fuerte motor discriminatorio.
En su artículo 17, se limita a determinar que "se prohíbe
cualquier tipo de discriminación entre los trabajadores por motivos
de sexo, raza, nacionalidad, religiosos, políticos, gremiales o
de edad". Nada del mapa genético o de cuestiones relacionadas
a la salud.
"Sabemos que a veces se hacen los estudios de forma oculta, la tendencia
es no decir nada al trabajador. En el supuesto caso que el resultado sea
positivo, no se le da el trabajo sin informarle nada de la enfermedad.
Entonces, se le está negando el empleo, quitando la oportunidad
de tratamiento y, si tuviera conductas inadecuadas, podría contagiar
a otros en el caso del sida", cuenta Rodríguez. Está
claro que los estudios preocupacionales son un deber y un derecho del
empleador pero, tal como dice el Convenio 161 sobre "Servicios de
Salud en el Trabajo" del Consejo de Administración de la Oficina
Internacional del Trabajo (OIT), "deberían adoptarse disposiciones
para proteger la intimidad de los trabajadores y procurar que la vigilancia
de su salud no sea utilizada con fines discriminatorios ni de ninguna
otra manera perjudicial para sus intereses". Vale decir que este
convenio aún no fue ratificado por Argentina.
Según Rodríguez, "el examen ocupacional debería
hacerse posterior al ingreso y previo a la asignación de tareas.
Es decir, no tiene que ser una barrera para el empleo pero sí debe
tener en cuenta si existe algún deterioro en las capacidades funcionales
del empleado para evitar una posible enfermedad o riesgo posterior".
De hecho, en su Recomendación sobre los Servicios de Salud en el
Trabajo de 1985, la OIT dice que se puede "incluir una evaluación
de la salud de los trabajadores antes de que se les asignen tareas específicas
que puedan entrañar un peligro para su salud o para la de los demás"
El gerente de la SRT, dependiente del Ministerio de Trabajo, asegura que
"todo el capítulo de exámenes médicos está
en revisión". Y no es para menos.
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