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un estudio del hospital Garrahan Un reciente estudio de investigadores del hospital Garrahan revela que uno de cada dos chicos y adolescentes obesos padece el síndrome metabólico. "Si tomamos en cuenta que entre el 6 y el 7 por ciento de la población infantil y adolescente argentina tiene obesidad, podemos decir que alrededor del 3% padece este síndrome", dijo la doctora Carmen Mazza, jefa del Servicio de Nutrición del citado hospital, a LA NACION. El síndrome metabólico –conocido también como síndrome X– es resultado directo del exceso de grasa que se acumula en la región abdominal y que lleva a la producción de sustancias que frenan la acción de la insulina. Está demostrado que quienes lo padecen tienen un riesgo cuatro veces mayor de desarrollar diabetes tipo II. "Hemos visto chicos obesos de tan sólo 5 años con resistencia a la insulina, como también observamos que a partir de los 7 y 8 años se hacen más frecuentes los restantes factores que definen al síndrome metabólico: hipertensión arterial, colesterol bueno bajo y triglicéridos elevados", agregó Mazza. El doctor Juan Heinrich, jefe de la División de Endocrinología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, coincidió con su colega: "Hoy en nuestra población el síndrome metabólico puede empezar ya a los 8 o 9 años, y se hace mucho más frecuente entre los adolescentes". La
ruta de la diabetes A medida que los tejidos del organismo dejan de responder a la acción de esa hormona clave para que las células transformen la glucosa en energía, completa la doctora Mazza, "el páncreas comienza a producir más insulina y, en personas genéticamente predispuestas, este cuadro de hiperinsulinemia hace que las células productoras de insulina comiencen a agotarse y a claudicar. Así es como empiezan a aparecer las distintas alteraciones del metabolismo de la glucosa". Al final del camino que recorren todos los niños y los adolescentes que experimentan estas alteraciones metabólicas se encuentra la diabetes tipo II. Desde
la escuela Pero ante una situación de epidemia, como la que ya están protagonizando la obesidad y el sobrepeso en nuestro país, no basta con respuestas individuales. "Hay que actuar desde la salud pública -afirma la especialista del hospital Garrahan-. Los programas más efectivos se centran en la escuela, donde hay que estimular la actividad física y dar pautas de una alimentación diversificada, con alto consumo de vegetales y reducción de las grasas saturadas." Asimismo, y a modo de ejemplo, se puede mencionar el Programa de Prevención de la Diabetes de la Universidad de Washington, en los Estados Unidos, donde investigadores demostraron que una reducción del 7% del peso corporal, resultado de una dieta adecuada y un programa de actividad física de 150 minutos a la semana puede reducir la incidencia de la diabetes tipo II a menos de la mitad. Pero los especialistas advierten que la diabetes no es el único peligro que plantea el síndrome metabólico. Según el doctor Iermoli, del Hospital de Clínicas, "es una bomba de tiempo, pues también está estrechamente relacionado con la aterosclerosis. Se ha comprobado que las personas que lo padecen y en las que es posible detectar la presencia de marcadores de la inflamación de la pared de las arterias tienen un riesgo cinco veces mayor de padecer un infarto o un accidente cerebrovascular". Una
bomba de tiempo "Aunque estos niños no están en riesgo de sufrir un evento vascular en el corto plazo, en el interior de sus arterias ya se ha desencadenado un proceso de aterogénesis, que conducirá en el futuro a elevar su riesgo cardiovascular", afirmó Iermoli, que disertará sobre síndrome metabólico en el X Congreso Internacional de Medicina Interna del Hospital de Clínicas, del 24 al 27 de este mes. "Y
lo alarmante es que esto ocurre cada vez a edades más tempranas",
concluyó.
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