| El
cannabis y los estimulantes anfetamínicos
son las drogas más consumidas en el mundo
Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito
(Unudd), unas 185 millones de personas hace un uso indebido – Fuerte
presencia del "éxtasis" y la cocaína
BUENOS
AIRES, 25 DE JUN (AIBA). En el último año unas 185 millones
de personas –el 3 por ciento de la población mundial- hizo
uso indebido de las drogas, siendo el cannabis la sustancia más
utilizada, ya que la consumen más de 150 millones de personas una
vez al año.
Así
lo indica el informe para 2004 de la Oficina de las Naciones Unidas contra
la Droga y el Delito (Onudd), en el que, además, se establece que
13 millones de personas hace uso indebido de la cocaína, 15 millones
de los opiáceos -heroína, morfina y opio-, y 38 millones
usan estimulantes de tipo anfetamínico, 8 millones de los cuales
consumen "éxtasis".
El
organismo presentó hoy estas cifras en el Informe Mundial sobre
las Drogas, publicado en dos volúmenes. El primero abarca las tendencias
del mercado y en él se presentan análisis exhaustivos, mientras
que en el segundo se recopilan estadísticas pormenorizadas sobre
el mercado mundial de las drogas.
Según
Antonio María Costa, director ejecutivo de la Onudd, "tras
el importante aumento del uso indebido de drogas registrado en los últimos
50 años, este fenómeno ha ido reduciéndose en intensidad.
Menos de un adulto de cada 30 -el 5% de la población mundial de
15 a 64 años- ha consumido drogas ilícitas en los últimos
12 meses. La cantidad de personas que consumen tabaco es siete veces mayor,
lo que representa la pasmosa cifra del 30% de la población mundial".
"En
muchos países, las iniciativas de fiscalización de drogas
limitan cada vez más los daños que éstas causan a
un reducido porcentaje en comparación con el que ocasionan sustancias
lícitas como el tabaco y el alcohol. Resulta especialmente alentadora
la reducción considerable en los últimos años de
las muertes por el uso indebido de drogas en Europa occidental, que fue
de alrededor del 20% entre 2000 y 2002", agregó Costa durante
una conferencia realizada en Moscú.
Pese
a estos alentadores resultados, se indicó que existía un
consenso claro entre los gobiernos y la opinión pública
en general en el sentido de que "los niveles actuales del consumo
de drogas ilícitas, unidos a sus consecuencias sanitarias y a las
actividades delictivas conexas, resultan claramente inaceptables. Se requieren
políticas de prevención y tratamiento más vigorosas
en todos los ámbitos de la sociedad".
Tal
como subrayó el funcionario, "aunque la gran mayoría
de la población mundial (el 95%) no se ve afectada por el consumo
de drogas ilícitas, quienes se hallan expuestos a él son,
en particular, los jóvenes. Los gobiernos deben hacer mucho más
por prevenir su uso indebido y ayudar a quienes ya sufren este problema.
Resulta especialmente inquietante la proliferación del VIH/Sida
entre los consumidores de drogas inyectables. El peso de la represión
debe recaer especialmente en los traficantes de drogas, mientras que nosotros
debemos ayudar y brindar nuestra solidaridad a quienes han sido víctimas
de estos nefastos mercaderes".
En
el mundo hay 1.300 millones de fumadores de tabaco, número siete
veces mayor que el de consumidores de drogas. La Organización Mundial
de la Salud calcula que el año 2000 murieron unas 200 mil personas
a causa del uso indebido de drogas, lo que equivale al 0,4% del total
de muertes registrado en el mundo. Sin embargo, el tabaco se cobró
25 veces más vidas (4,9 millones), lo que equivale al 8,8% del
total de fallecimientos. Si se utiliza el criterio de los años
de vida ajustados en función de la discapacidad, el uso indebido
de drogas habría causado la pérdida de 11,2 millones de
años de vida sana, pero el tabaco hubiera causado una pérdida
cinco veces mayor (59,1 millones).
"El
uso indebido de drogas tiene repercusiones negativas en las personas y
en el funcionamiento de la sociedad en su conjunto. En muchos países
el cultivo de drogas entorpece el desarrollo. La pobreza y la debilidad
de los gobiernos facilitan el tráfico. La marginación y
la exclusión ocasionan el uso indebido. Por ello, las prioridades
de las actividades de fiscalización de drogas deben figurar de
forma destacada en el núcleo del programa socioeconómico
de todo país. Ello requiere, a nivel de toda la sociedad, el compromiso
de las familias, las escuelas, los equipos deportivos, las instituciones
religiosas, las organizaciones no gubernamentales y los medios de información",
señaló el Costa.
Aspectos
destacados
Las novedades positivas provienen de las dos principales regiones productoras
de drogas: Asia sudoriental, donde el cultivo de adormidera continúa
reduciéndose en Myanmar y Laos, y la región andina, donde
el cultivo de coca disminuyó sostenidamente por cuarto año
consecutivo, a lo que se unen las constantes iniciativas de reducción
de la demanda en los tres principales países productores (Colombia,
Perú y Bolivia).
Por
lo que atañe a su repercusión en la salud, los opiáceos
son el problema de drogas más grave del mundo. A ellos se debe
el 67% de los tratamientos de rehabilitación en Asia, el 61% en
Europa y el 47% en Oceanía. En Asia sudoriental, las metanfetaminas
se han convertido en la droga más problemática. La cocaína
sigue ocupando el primer lugar de la lista en el continente americano
en su conjunto, pero en los Estados Unidos ha ido disminuyendo el uso
indebido de cocaína entre los estudiantes. En África, la
demanda de tratamiento se debe en medida principal al consumo de cannabis
(el 65%).
"Tomando
en cuenta las tendencias del cultivo, la producción y el consumo,
el mercado mundial de la heroína va desplazándose desde
los países desarrollados hacia los países con economías
en transición y algunos países en desarrollo. Mucho dependerá
del cultivo de adormidera en el Afganistán, que produce las tres
cuartas partes del opio ilícito del mundo", dijo Costa, al
tiempo que invitó a la comunidad internacional a que abordara más
resueltamente el problema del opio en el Afganistán.
En
un lapso de diez años, las cantidades de drogas ilícitas
incautadas han aumentado en su conjunto, y el mayor aumento se registra
en el caso de los estimulantes de tipo anfetamínico.
La
conversión de las cantidades de drogas incautadas en su equivalente
en unidades (la dosis característica que ingieren los consumidores
de drogas para tener un "colocón") refleja un aumento
considerable de la cantidad de drogas incautadas, de 14.000 millones de
dosis en 1990 a 26.000 millones en 2000, con indicios de estabilización
en 2001 y 2002. Las incautaciones en términos de unidades son más
voluminosas en el continente americano (10.400 millones de dosis), seguidas
por las de Europa (7.400 millones), Asia (5.500 millones), África
(2.400 millones) y Oceanía (80 millones).
Sin
embargo, en cuanto al consumo per cápita el orden se transforma
en el siguiente: América (12,1 unidades o dosis incautadas per
cápita), Europa (10,2), África (2,9), Oceanía (2,6)
y Asia (1,5).
La
producción ilícita mundial de opio (a partir del cual se
elabora la heroína) se ha mantenido estable, en unas 4.000 a 5.000
toneladas métricas desde comienzos del decenio de 1990, pero ha
ido concentrándose cada vez más en el Afganistán.
El cultivo de coca (la cocaína se extrae de las hojas del arbusto
de coca) disminuyó en un 30% entre 1999 y 2003.
Tras
el aumento de las incautaciones de laboratorios desde mediados del decenio
de 1990, el consumo de estimulantes de tipo anfetamínico en los
países desarrollados parece haber tocado techo en los últimos
dos años.
El
mercado del cannabis, según el Informe Mundial sobre las Drogas,
sigue siendo muy dinámico, dado el consumo cada vez mayor en América
del Sur y la expansión de los mercados de Europa occidental y oriental
y de África.
Aunque
el mercado de los estimulantes de tipo anfetamínico se va extendiendo,
la tasa de aumento de su consumo parece ir disminuyendo tras los rápidos
aumentos que la caracterizaron en los últimos diez años.
(AIBA) |