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Lo
que queda de la guerra: las secuelas físicas y psíquicas
atormentan a los veteranos
Existe, por ejemplo, el síndrome de la guerra del Golfo y el de
Vietnam. Veteranos de guerra de todo el mundo pelean para que los gobiernos
reconozcan su delicada situación cuando acaban las batallas.
Mariana
Nisebe. De la Redacción de Clarín.com,
agosto de 2004
mnisebe@claringlobal.com.ar
Las víctimas se cuentan en muertos y heridos. Pero no son las únicas.
Hay otras fatalidades que se caracterizan por perdurar en el tiempo: las
secuelas físicas y psiquiátricas de los sobrevivientes.
A lo largo de la historia, los problemas inducidos por la guerra han recibido
diferentes nombres.
En la 1ª Guerra Mundial se los llamó "neurosis de guerra", en la
2ª Guerra Mundial fue "fatiga de combate". A partir de ahí Síndrome
de Vietnam, del Golfo, de los Balcanes, etc. Y es probable que haya una
nueva versión como secuela de la última guerra en Irak.
Una investigación publicada en el New
England Journal of Medicine, afirma que uno de cada cinco soldados
estadounidenses que vuelven de Irak tiene los síntomas de lo que
alguna vez se llamó Síndrome de Vietnam, pero muchos no
lo saben o no intentan curarse. Shaun Rusling, un soldado británico,
veterano de esta guerra, logró que el tribunal de apelación
de Leeds, Inglaterra reconozca que se encuentra enfermo del denominado
"Síndrome de la Guerra del Golfo" y que su enfermedad fue ocasionada
por el servicio activo durante la intervención multinacional. Su
victoria legal constituye el primer reconocimiento judicial de que el
síndrome existe.
El Síndrome
de la Guerra del Golfoes un término ampliamente utilizado para
referirse a las enfermedades sin explicación que aquejan a los
veteranos de la guerra que enfrentó a Bush padre con Saddam Hussein.
Los síntomas que distinguen a este mal son varios y pueden incluir
fatiga, dolor en el sistema musculoesquelético, problemas cognitivos,
erupción de la piel, malformaciones congénitas, cánceres,
enfermedades respiratorias, problemas neurológicos de habilidad
y eficacia neuromotoras, infertilidad, daños cerebrales, pérdida
de memoria, etc. Se cree el masivo uso de uranio empobrecido en los bombardeos
ha sido la principal causa. De acuerdo al Instituto
Americano de Medicina Laboral y del Medio Ambiente al menos el 12
por ciento de los veteranos reciben alguna forma de compensación
por discapacidad debido a esto.
Los gobiernos europeos que enviaron contingentes a Kosovo tras la intervención
de la OTAN, en 1999, han negado que exista un "Síndrome de los
Balcanes". Sin embargo, tras haber enfermado o muerto de similares afecciones
una cantidad anormalmente alta de soldados, el tema se ha comenzado a
estudiar con mayor detenimiento. No todos coinciden en calificar al conjunto
de síntomas que se describen como un síndrome específico.
Durante la intervención de la OTAN en Yugoslavia, la Fuerza Área
norteamericana lanzó unos 30.000 proyectiles de uranio empobrecido,
lo que supone algo más de 10 toneladas de residuos y esto pondría
a los soldados que pelearon en los balcanes en la misma situación
que los del Golfo.
"En la Argentina, salvo algunas excepciones tanto a nivel público
como privado, se carece de una estrategia adecuada para la asistencia
y tratamiento de personas que han participado de acciones bélicas",
explican la doctora Silvia Bentolila y la licenciada Bibiana Gómez.
En marzo de 1997, recién a quince años de la Guerra de Malvinas,
el Ministerio de Salud de la Pcia. de Buenos Aires puso en marcha el "Programa
de Salud del Veterano de Guerra Bonaerense", como respuesta a la
inquietud de un grupo de ex combatientes que buscaban ayuda terapéutica
para problemas fundamentalmente psicológicos. Aunque el conflicto
de Malvinas duro sólo 75 días, el costo para los soldados
ha sido altísimo. Los 269 veteranos de guerra que se han suicidado
desde entonces, son más que un ejemplo del problema. El
síndrome de Stress Post Traumático es uno de los principales.
Aunque no existe un tratamiento específico para las diversas variedades
de "síndromes de guerra", investigadores estadounidenses
trabajan en un tipo de terapia conductista-cognitiva que puede ayudar
a los pacientes a llevar vidas más productivas al controlar activamente
algunos de sus síntomas más conflictivos. La prueba se verá
recién dentro de dos años, cuando finalice un estudio dirigido
por el Departamento Americano de Asuntos
de los Veteranos.
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