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CONSUMIDORES
DE VIOLENCIA
“La marcha silenciosa de los vecinos de Carmen de Patagones que
salieron por las calles simplemente a expresar su dolor y la atención
con la cual todos los argentinos estamos siguiendo los pormenores de lo
sucedido en el Colegio Islas Malvinas, son algunas de las manifestaciones
que demuestran que este caso verdaderamente nos conmovió hasta
estremecernos. Sin embargo, lejos de paralizarnos esta tragedia debe movilizarnos
a analizar nuestros hábitos, costumbres y formas de proceder como
individuos y como miembros de una sociedad.
Por
estas horas, en varios medios se han reflejado diferentes voces que intentan
explicar lo sucedido. Se hace referencia a la relación con su familia
y con sus pares. Se dice que el adolescente se sentía discriminado
por sus compañeros, que la relación con sus padres no era
óptima, que se le exigía demasiado, que era extremadamente
introvertido y que manifestaba la necesidad de ayuda psicológica.
Sin embargo, poco se dice respecto de aquello que consumía como
adolescente a través de la televisión, la música
e Internet.
Como
hemos señalado en varias oportunidades, la explicación de
esta tragedia es multicausal. Si bien existen varios factores que se vinculan
entre sí y que logran establecer una tendencia, no podemos hablar
de determinismos. Y dentro de esas múltiples causas debemos abocarnos
a una que parece no concentrar la atención necesaria. Mediáticamente
no se habla de esto: del consumo diario, prolongado y sistemático
de violencia. Paradójicamente hasta los dibujos animados que más
consumen nuestros chicos la incentivan. Entonces cabe preguntarse, si
un producto diseñado y desarrollado para el consumo de los más
chicos tiene estas características, ¿qué podemos
esperar de aquel que se destina a los adolescentes?. Simplemente se intensifica
el nivel de violencia. Hoy, en una carta de lectores publicada en uno
de los diarios más importantes de nuestro país, una madre
-después de hacer referencia a los juegos sumamente agresivos que
consumen los adolescentes en los ciber- se planteaba “¿Todavía
nos preguntamos de dónde sale tanta violencia?”. Definitivamente
la imagen reemplazó al concepto. La influencia de los medios audiovisuales
que no permiten la libre imaginación –como sí lo permitía
la lectura e incluso la radio- ha resultado nefasta. Nos hemos acostumbrado
a ella. Nos hemos impermeabilizado de manera tal que poco es lo que logra
estremecernos. Por todo esto, no es de extrañar que un estudio
realizado en Estados Unidos –como consecuencia de los repetidos
casos de violencia escolar- estableciera que al momento de cumplir 6 años,
un niño ya presenció 6.000 asesinatos. Alguno puede pensar
que estos datos son aplicables en países desarrollados como Estados
Unidos, Francia o Inglaterra. Sin embargo, la violencia no distingue fronteras.
La ejecución del rehén en Irak la vieron jóvenes
tailandeses, canadienses, africanos, yugoslavos, estadounidenses y argentinos.
Lamentablemente la globalización también hace este tipo
de aportes.
Ante esta realidad innegable, muchos países han respondido a esta
problemática implementando programas de prevención complejos
y rigurosos. Se sabe, por ejemplo, que en Estados Unidos el 78% de las
instituciones públicas cuenta con algún plan formal para
prevenir o reducir la violencia escolar. En tanto en Europa, se han creado
observatorios de violencia escolar con el fin de estudiar esta problemática.
Lamentablemente en nuestra Argentina, no existe una política de
Estado a nivel educativo para enfrentar estas cuestiones. Consideramos
que, como se está haciendo en otros países, se debe analizar
la influencia y la regulación de los medios audiovisuales. Sin
censura pero involucrándonos con el contenido de las millones de
imágenes que absorben nuestros niños. Debemos analizar,
debatir y resolver qué tipo de sociedad queremos y cómo
nos desempeñamos en la formación de nuestros hijos. Debemos
decidirnos a comprometernos y a asumir la responsabilidad que tenemos
como padres en nuestros hogares, como docentes en nuestras escuelas y
como comunicadores, empresarios y funcionarios en los medios de comunicación.
De nosotros depende”.
Dr.
Miguel Saredi
Dir. Instituto Estudios sobre Niñez, Adolescencia y Derechos Humanos
de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES)
Ex Diputado Nacional, integrante de la Comisión de Familia, Mujer
y Minoridad.
Funcionario del Consejo Provincial del Menor y la Familia
6310-7525
1554204971
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