| Volvieron
al aula en la que ocurrió el crimen
Dolor y reclamos en la escuela de Carmen de Patagones
La
decisión de estar en el mismo sitio fue tomada por los compañeros
de los tres chicos asesinados
Escribieron mensajes en las paredes del salón, en los bancos, en
el piso y en el pizarrón
CARMEN
DE PATAGONES.- Lo escribieron con rojo cerca del pizarrón pero,
en lugar de tiza, usaron aerosol, para que nadie lo borrara: "Los
responsables nos quitaron tres amigos, pero ustedes van a perder muchas
horas de sueño", dice la leyenda, aunque no especifica quiénes
son los destinatarios.
Los
compañeros de los tres chicos asesinados el martes último
en la escuela Malvinas volvieron ayer al aula en la que vivieron la tragedia,
acompañados por psicólogos. Pidieron quedarse solos y con
marcadores y aerosoles que habían llevado a escondidas, hicieron
pintadas en las paredes del aula de 1° B, también en el pizarrón,
en el piso y en los bancos.
Los
mensajes recordaban a los chicos fallecidos. Algunos profesores, como
Carlos Ruiz -de Derechos Humanos, que debía estar a cargo del curso
cuando se desató la masacre-, fueron blanco de insultos y reclamos.
"Ruiz
está internado en Bahía Blanca con tratamiento psiquiátrico.
Los chicos no tienen bronca contra los docentes. Sólo sienten la
misma sensación de impotencia que toda la sociedad de Patagones
-intentó explicar ayer la directora del colegio, Adriana Goicoechea-.
Se apropiaron del aula en la que transcurrió la tragedia. Está
en ellos hacer lo que quieran con ese espacio, si se quedan en la escuela
será un aula exclusiva de ellos, si no se la destinará a
otras actividades."
En
tanto, durante el fin de semana en Bahía Blanca, Junior -autor
de los disparos que provocaron las tres muertes y heridas en otros cinco
chicos- recibió la visita de sus padres. Por su parte, en Río
Negro, el obispo emérito de Viedma, monseñor Miguel Hesayne,
aseguró que "la siembra fatal de violencia" que reciben
los niños desde el televisor y los juegos en red fueron el "detonante
principal" de la tragedia.
Cerca
de las 9 de ayer, 17 de los 29 estudiantes que hace una semana conformaban
el 1° B, dijeron presente. Los compañeros de los estudiantes
fallecidos acudieron acompañados por los padres. Llegaron de la
mano y así unidos rodearon el frente de la escuela.
Ingresaron
todos en el patio principal, donde se abrazaron y rezaron. Cuando los
alumnos de los demás cursos marcharon a sus aulas, los chicos de
1° B decidieron iniciar un recorrido por el colegio.
Hubo
lágrimas y corazones que se aceleraban a cada paso, mientras avanzaban
por el patio principal, según contó a LA NACION Paola C.,
una de las alumnas. Finalmente, desembocaron en el largo pasillo que une
el aula de la masacre con la biblioteca.
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| Los
compañeros de los asesinados hace una semana pintaron graffitis
en el aula
Foto: Mariano Izquierdo |
Puerta
abierta
La puerta del aula estaba abierta. La última vez que habían
pasado por ella lo hicieron para salir y ponerse a salvo de los tiros,
para sobrevivir. Ayer, los chicos necesitaron volver a cruzarla. Primero
lo hicieron con compañía de padres y profesores. "Fue
muy fuerte volver, yo no quería, pero mis padre me convencieron.
Y me hizo sentir mejor", relató Paola.
Las
autoridades educativas habían hecho el esfuerzo de borrar las marcas
de la masacre del aula: habían pintado las paredes, enduido los
impactos de bala y borrado del piso las siluetas en tiza blanca. Había
cortinas pesadas que impedían ver por las ventanas.
Una
vez allí, los chicos pidieron a los adultos que los dejaran solos.
Cerraron las puertas y sacaron aerosoles y fibrones. "Sandra, Eva
y Fede los queremos mucho", escribió uno de ellos en una de
las paredes. Otra inscripción decía: "X100pre (por
siempre) vivos". En cuestión de minutos, los mensajes fueron
dejados por toda el aula.
Otros
de los graffiti tuvo tono de reclamo hacia los docentes o a quienes los
chicos llamaron los "responsables" de lo que ocurrió,
como el que uno de los estudiantes trazó con aerosol junto al pizarrón.
También
en una de las paredes se leía lo que parecía una respuesta
a aquel mensaje que Junior había escrito en su pupitre: "La
mentira es la base de la felicidad". "Si la mentira es la base
de la felicidad de algunos, los que sabían lo que Junior hacía
son verdaderamente felices", respondieron sus compañeros.
Hubo
pintadas que aludían al profesor Ruiz. "Los chicos necesitaban
apropiarse del lugar. Escribieron en todos los lugares que quedaron manchados
en la mente de ellos por la tragedia. Era lo que necesitaban para empezar
a descargar todo lo que tienen adentro", dijo a LA NACION Gisella
González, secretaria general de la delegación local del
Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires
(Suteba)
Menores
que practican tiro
VIEDMA.- El presidente del polígono Tiro Federal de Patagones,
el ex juez federal Eduardo Cassano, desmintió ayer que "Junior"
-el adolescente que hace una semana mató a tres compañeros
de clase e hirió a otros cinco- practicara tiro en esas instalaciones.
Sin embargo, admitió que la entidad organiza concursos de tiro
para menores de 14 a 19 años. Posee incluso una escuela de tiro
para promover la práctica deportiva, que facilita a los chicos
las carabinas calibre 22 y las municiones.
La Nacion, 5 de octubre de 2004
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| Volvieron
a clase en la misma escena del crimen. Los alumnos de 1° B de
la escuela Islas Malvinas, que ayer reabrió sus puertas,
decidieron reunirse nuevamente en esa misma aula
Foto: Mariano Izquierdo |
Se
reanudan de clases después de la tragedia en Patagones
Los alumnos de la escuela “Islas Malvinas” retomarán
hoy sus actividades luego de la masacre ocurrida el martes, cuando un
alumno mató a tres compañeros e hirió a otros cinco
La
escuela bonaerense de Carmen de Patagones "Islas Malvinas" tendrá
hoy su primer día de actividades después de la tragedia,
mientras los chicos heridos continúan recuperándose favorablemente.
Asimismo,
los familiares y vecinos de los alumnos realizaron una nueva marcha de
silencio en el centro de la ciudad y participaron de una misa en recuerdo
de los fallecidos y en repudio a la violencia.
Los
alumnos retornarán a las actividades en el establecimiento educativo,
aunque no en el aula 30, donde 'Junior' mató el martes a tres compañeros
de clase e hirió a otros cinco, tres de los cuales continúan
internados, aunque recuperándose "muy bien" de las lesiones.
La
de hoy será una jornada de encuentro entre los adolescentes y un
equipo de psicólogos -sin cronograma normal de clases-, con lo
que habrá un segundo acercamiento al escenario de la tragedia,
después del primero que tuvieron el viernes último.
Un
minuto de silencio
Los alumnos, los familiares, docentes y vecinos harán un abrazo
a la escuela y harán un minuto de silencio por los chicos fallecidos,
antes de ingresar a las instalaciones.
En
tanto, Pablo Saldías, Rodrigo Torres y Natalia Salomón,
los chicos internados en Viedma, evolucionaban favorablemente y estaban
"tranquilos", según informaron médicos del hospital
local Artémides Zatti.
El
médico del hospital Raúl Hantis señaló que
Pablo se encontraba "realmente muy bien" y que se esta "alimentando
desde ayer", aunque "hay que esperar a que evolucione",
en declaraciones a un canal de noticias.
Pablo,
quien estaba en el estado más crítico luego de recibir tres
balazos en el pecho al intentar evitar la balacera, recibía oxígeno
a través de una máscara "por precaución",
tras haber perdido el riñón izquierdo, el bazo y parte de
cada uno de sus pulmones.
Hantis
indicó además que Rodrigo, que recibió un tiro en
el abdomen durante la agresión, presentaba una "buena evolución"
y estaba "recuperando el tránsito intestinal".
"Vamos
a probar tolerancia con líquido, que es un punto de inflexión
en la evolución", anticipó el médico y afirmó
que "la lesión pulmonar" del chico estaba "en evolución".
Natalia,
que fue herida de un balazo en el pecho, ya no se encuentra en terapia
intensiva y también presentaba "buena evolución",
en tanto que próximamente los médicos le sacarían
el "tubo de tórax" que la asiste, informó el médico.
Por
su parte, el director general de Cultura y Educación bonaerense,
Mario Oporto, afirmó hoy que "los especialistas recomiendan
tratar de reconstruir la actividad escolar lo más rápido
posible, respetando los tiempos de cada grupo y de cada chico".
Oporto
sostuvo que "hay que construir experiencia" debido a la magnitud
que representó la masacre de los cuatro jóvenes, y agregó
que "el lugar para hacer el duelo y estar juntos es la escuela"
porque es la institución "más confiable".
Por
último, los familiares y vecinos de los alumnos realizaron una
movilización por el centro de la localidad y participaron de una
misa del templo parroquial de Patagones, en medio de un clima de congoja
y recuerdo de las víctimas.
Los
manifestantes caminaron cuatro cuadras desde la Plaza Villarino hasta
la parroquia, con carteles con los nombres de los chicos internados y
la leyenda "Estoy con vos", y luego participaron de la misa
que concelebró el sacerdote Emilio Barasich.
Mañana,
desde las 9, Miriam Marioni, directora de Polimodal, Delia Méndez,
la subsecretaria de Educación, y el cuerpo docente encabezarán
la apertura de las clases, en lo que intenta sea el lento y trabajoso
regreso a la "normalidad" en la escuela y la sociedad de Carmen
de Patagones.
Habían
detectado problemas
Los alumnos que concurren a la Escuela de Enseñanza Media 2 de
Carmen de Patagones mostraban desde hace meses un desapego y hastío
hacia sus estudios, por lo que las autoridades habían recomendado
tratamientos psicólogicos que muchos padres no siguieron, afirmaron
fuentes del establecimiento.
Este
es el caso de RS, el joven de 15 años, autor de la tragedia, cuyos
padres habían ido varias veces al gabinete psicopedagógico
de la escuela y los profesionales intentaban convencerlos de que tenía
que seguir un tratamiento, según las fuentes de la escuela.
Las
autoridades del colegio "notaban que, además del desapego,
RS tenía una dificultad para insertarse, pero la escuela no tiene
la patria potestad para obligar a los padres a que su hijo efectuara un
tratamiento psicológico", precisaron los voceros consultados
por la agencia Télam.
Infobae, 4 de octubre de 2004
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