| Se
presentó un estudio Las muertes maternas reflejan gran desigualdad
Algunas provincias cuadruplican cifras
Al
menos 320 mujeres mueren anualmente en nuestro país por problemas
vinculados con el embarazo, el parto o el puerperio, pero en el 32% de
los casos -es decir, en casi uno de cada tres casos- la muerte ocurre
en las primeras semanas de la gestación debido a las complicaciones
del aborto.
Si
bien según datos oficiales la tasa de mortalidad materna descendió
entre 1980 y 2002 y se mantiene estable -es de 43 por cada 100.000 nacidos
vivos-, una investigación realizada por el Centro de Estudios de
Estado y Sociedad (Cedes) y presentada ayer muestra notables desigualdades:
mientras en la ciudad de Buenos Aires se produjeron 6 muertes maternas
durante 2002, en Formosa esa cifra trepó a 22 mujeres muertas el
mismo año.
Silvina
Ramos, coordinadora general, y Mariana Romero, investigadora principal,
presentaron ayer el libro "Para que cada muerte materna importe",
que sintetiza los resultados de un estudio realizado durante 2003 sobre
seis provincias argentinas (Chaco, Formosa, Mendoza, San Juan, San Luis
y Tucumán), donde las tasas de mortalidad materna estaban por encima
de la media nacional.
El
trabajo contó con el apoyo del Ministerio de Salud y Medio Ambiente
de la Nación, el Fondo de Población de Naciones Unidas y
la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
"Esta
tasa de mortalidad materna es alta para nuestro país -explicó
a LA NACION la médica Mariana Romero, máster en Salud Reproductiva
e investigadora del Conicet-. Tengamos en cuenta que el 97% de los partos
son institucionales y que la Argentina tiene una red asistencial extendida.
Pero además existen otros indicadores, como el número de
médicos per cápita o el PBI, que nos ponen en situación
de ventaja respecto de países como Uruguay o Chile, donde sin embargo
la mortalidad materna es mucho menor de la nuestra. En ninguno de esos
países es legal abortar, pero en ambos existe una larga historia
procreación responsable."
Mariana
Romero indicó también que entre las desigualdades que caracterizan
la problemática argentina, un aspecto importante son las dificultades
de acceso a los centros de salud (por ejemplo, la falta de transporte),
y también las barreras que imponen las diferencias culturales,
que a menudo incluyen el maltrato a que son sometidas las mujeres en su
periplo a través del sistema de salud.
Romero
agregó que en un estudio realizado en 1987 por Cortigiani y Althabe
se estimó un subregistro de la mortalidad materna en la Argentina
de alrededor del 50%, algo nada sorprendente si se tiene en cuenta que
tanto esta problemática como el aborto se ocultan detrás
de un subregistro superior al ciento por ciento en buena parte del mundo,
según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Sin
embargo, según la investigadora, el trabajo del Cedes en las seis
provincias argentinas mostró una dramática disminución
del subregistro de la mortalidad materna, que fue del 9,5% en lugar del
50% anotado en 1987.
"Esto
podría deberse -dijo la especialista- a la incorporación,
desde 2001, de una pregunta en el certificado de defunción, sobre
si la mujer estuvo embarazada durante los últimos 12 meses previos
al fallecimiento."
Mariana
Romero dijo también que el 23% de la muertes maternas -es decir,
casi una de cada cuatro- ocurren en adolescentes menores de 19 años.
"El problema se da especialmente en los dos extremos -indicó-,
las más jóvenes y las mayores de 35 años (el 54%)."
El
trabajo del Cedes explica que entre las mujeres que murieron a consecuencia
de un aborto, que es la primera causa de mortalidad materna a toda edad,
"se destacan las dificultades para adoptar medidas anticonceptivas
de común acuerdo con la pareja" y que "dada la clandestinidad
social que rodea al aborto, en mujeres que disponen de escasos recursos
económicos las estrategias para interrumpir un embarazo son, en
su totalidad, opciones inseguras."
Gabriela Navarra, La Nacion, 22 de septiembre de
2004 |