| Hallazgo
de una bioquímica rosarina Premiaron en Europa a una científica
argentina
Descubrió en la leche materna una enzima que protege al bebe
LONDRES.-
Los defensores de la lactancia materna tienen nuevos motivos para alegrarse
y todo se lo deben a una joven científica argentina. En un reciente
estudio realizado para la Universidad de West England (UWE), María
Cristina Ovejero Boglione, una bioquímica rosarina de 32 años,
demostró por primera vez que la existencia de una enzima en la
leche producida por los seres humanos inhibe la actividad de una peligrosa
bacteria que suele desarrollarse en los intestinos de los bebes y que
puede ocasionarles cuadros de gastroenteritis, muchas veces, mortales.
Su
descubrimiento, o su "comprobación", como prefiere definirla,
no tardó en llamar la atención de los más importantes
especialistas en el continente europeo, que decidieron concederle el Premio
Arquímedes en la categoría "Estructura y función
de macromoléculas".
Este
importante galardón, entregado por la Comisión Europea,
no sólo representó una alegría para Ovejero Boglione
por el reconocimiento de su trabajo, sino también por los 44.000
euros que recibió del organismo con esa distinción.
"Esa
asignación me ayudó a afrontar los gastos de matrícula,
aranceles y materiales del doctorado en Regeneración de Nervio
Optico y Médula Espinal que estoy cursando ahora en el King´s
College de esta ciudad", señala.
Ovejero
Boglione, que comenzó sus estudios de grado en la Universidad Nacional
de Rosario y los finalizó en la UWE, de Bristol, investigó
durante un año el comportamiento de las bacterias Escherichia coli
0177 y 1906, y su alteración al ser sometidas a la intervención
de la enzima xantina oxidorreductasa (XOR), presente en la leche materna.
"Gracias
a este trabajo, pude llegar a la conclusión de que el fallecimiento
de numerosos niños en edad de lactancia en los Estados Unidos y
en Africa durante 2001 no se habría producido por la ingestión
de leche sintética en mal estado, como algunos suponían,
sino por el simple hecho de haber reemplazado la leche natural de madre
por otra que no contenía la enzima XOR", comenta la científica
en su entrevista con LA NACION, que mantuvo en la ribera del Támesis,
cerca del laboratorio donde prepara nuevas investigaciones.
El
problema del fallecimiento de bebés como consecuencia de la deshidratación
producida por diarreas originadas por gastroenteritis ya había
sido analizado durante del siglo pasado, aunque sin que se pudieran establecer
sus causas.
"Desde
hace 100 años se sospechaba que estas enzimas podían proteger
al organismo de los bebes, pero no se comprendía cómo ni
por qué. Ahora podemos decir que cada gota de leche que el bebe
toma contiene estas enzimas que reducen el metabolismo de las bacterias
hasta eliminarlas", afirma, al tiempo que se entusiasma con la idea
de que su hallazgo pueda contribuir a convencer a las madres de la importancia
de alimentar a sus hijos por la vía natural.
"Es
importante que las mamás vayan dejando los prejuicios que muchas
veces tienen con la lactancia. Darle el pecho al bebe es fundamental para
la salud y el crecimiento del niño, y no debe esquivarse si la
madre está en condiciones de producir leche, como sucede en la
gran mayoría de los casos", dice la especialista.
Sobre
este punto, Ovejero Boglione insiste en que, si bien la leche vacuna puede
portar esta enzima, la idea de reemplazarla no es muy auspiciosa.
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María
Cristina Ovejero Boglione, en Londres
Foto: Adrián Sack |
"La
enzima XOR puede agregársele a la leche vacuna, pero para mantenerla
activa y lograr que la leche tenga el mismo efecto que la materna debería
mantenerse en forma constante a menos de 20 grados centígrados
bajo cero. Y esto es muy difícil de conseguir si lo que se busca
es venderla masivamente", razona.
La
investigación fue premiada no sólo por los resultados conseguidos,
sino también por la originalidad de los procedimientos utilizados:
para llevar adelante los estudios, la bioquímica debió apelar
a su imaginación para recrear artificialmente el ambiente intestinal
de un recién nacido, así como la inserción de las
bacterias y enzimas participantes en el experimento. "La puesta en
práctica del proceso fue una de las partes más interesantes
de toda la experiencia, ya que debí combinar técnicas y
aparatos de laboratorio de una manera que nunca se había hecho
antes. Y eso es lo más atractivo en nuestro trabajo como científicos,
porque es la instancia más desafiante y crucial de todas",
asegura la bioquímica.
Si
bien sus conclusiones sobre los efectos benéficos de la enzima
XOR se limitan a la influencia de este catalizador biológico sobre
la bacteria que produce la gastroenteritis, el estudio también
aporta información útil para futuras investigaciones sobre
otras enfermedades, como la úlcera gástrica, la gastritis
y otras afecciones del sistema digestivo, especialmente intestinales.
Más
allá del reconocimiento obtenido por ese trabajo, Ovejero Boglione
tiene en sus planes cumplir con un sueño aún más
ambicioso: crear clínicas en donde se desarrolle y aplique la técnica
de regeneración de tejidos, una materia en la que aquí,
en Londres, es pionera la especialista argentina Julia Polak. "La
ingeniería o regeneración de tejidos tiene un futuro enorme,
ya que insinúa transformarse en el reemplazo ideal de los trasplantes
de órganos. Si bien falta mucho camino por andar en este campo,
ya ha habido muchos avances, y como a mí el tema me apasiona, ya
me he puesto en contacto con otros profesionales de todo el mundo con
el fin de abrir centros especializados y poder seguir adelante con el
tema", dice la rosarina de logros y horizontes promisorios.
Por
Adrián Sack, La Nacion, 23 de septiembre de 2004
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La
leche materna, un seguro de vida para el bebe |
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