| Las cirugías estéticas más horribles de las estrellas de Hollywood, escrachadas online Con el “rigor científico” de una vecina chismosa, el sitio recopila fotos de celebridades pre y post operación y demuestra que no siempre la salida del quirófano es mejor que la entrada. Suele pensarse que la obsesión de las estrellas de Hollywood con su aspecto se debe exclusivamente a una cuestión de narcisismo. Sin embargo, si tenemos en cuenta la fascinación del público por detectar en sus rostros y cuerpos las huellas del paso del tiempo, comprenderemos cuan dura es la presión a la que se ven sometidos por estar “en la vidriera” las 24 horas del día. He ahí una de las principales razones por las cuales muchos artistas viven empujando más y más los límites de la cosmética, llegando incluso a perder el control de sus propias figuras en manos de cirujanos inescrupulosos que no les señalan dónde detenerse. A esta altura, las cirugías plásticas de los astros del espectáculo ya no son –como en algún momento lo fueron– un tema tabú. Por el contrario, su capacidad para modificar a voluntad su aspecto se ha convertido en parte esencial de su glamour: uno de los tantos privilegios de la fama y la riqueza. Algo que probablemente muchos quisiéramos hacer y que, por ser simples mortales, miraremos eternamente con la ñata contra el vidrio, con la consiguiente envidia que esto puede acarrear. En definitiva, los “bendecidos” son ellos, pero el público siempre tiene la última palabra, y puede ser extremadamente cruel en su venganza si se lo propone... Esa relación amor – odio con la estética de los famosos tiene su punto culminante en "Cirugías Plásticas Horribles", una verdadera “peluquería” cibernética en la que, desde el enfoque de una vecina chismosa, se abona a aquel viejo adagio que asegura que “nadie en Hollywood tiene sus partes corporales originales”. El site se encarga de demostrar –mediante el viejo método de la comparación de fotos de antes y después– cómo ciertas celebridades arruinaron sus facciones con operaciones cosméticas mal practicadas. Hay para todos los gustos: liftings extremos, rinoplastías fallidas, abusos de colágeno en los labios y el preferido de la audiencia: implantes mamarios mal colocados. Pocas estrellas se salvan de ser “escrachadas”: están desde Victoria Principal hasta Britney Spears, desde Mary Tyler Moore hasta Paris Hilton y desde Cher hasta la nueva sensación teenager (con pechos falsos) Lindsay Lohan. Y los hombres tampoco se salvan: visite “Cirugías Plásticas Horribles” y vea usted mismo la cara de sorpresa permanente del ex sex symbol Mickey Rourke o el pésimo injerto capilar de Ben Affleck. El autor del sitio, un webmaster conocido con el nick Inthestars, eligió arbitrariamente (aunque luego de ver las fotos, con innegable razón) a las tres celebridades de apariencia más atemorizante de la farándula norteamericana. Los “ganadores” fueron Joan Rivers (conductora del canal E! Entertainment Televisión), Bruce Jenner (ex atleta, medallista olímpico en 1976) y la monstruosa Jocelyn Wildenstein, ex esposa de un millonario vendedor de obras de arte que, porque a su marido le gustaban los gatos africanos, se transformó quirúrgicamente en uno de ellos (con resultados realmente escalofriantes). Lo más divertido de “Horribles Cirugías Plásticas” es su total carencia de rigor científico. No se trata de uno de esos sitios en los que un prestigioso doctor explica los procedimientos que transformaron a Michael Jackson en un clon malogrado de Diana Ross. Por el contrario, ya que las fotos presentadas no siempre son evidencia taxativa (muchas veces el cambio antes/después es solo cuestión de luz, postura, variaciones de peso o edad), el veredicto final depende de la subjetividad del webmaster, quien en sus comentarios destila el “veneno” que mencionábamos anteriormente. “Burt Reynolds tiene uno de los peores liftings de la historia de Hollywood. Su cara está tan estirada que parece asiático. Se supone que la cirugía plástica debe mejorar tu apariencia, ¡no cambiarte de raza!”, dice. Sobre Catherine Zeta-Jones, entre sarcástico y impiadoso, señala: “Solo voy a decir: ‘Se ve diferente, ¿no?’, teniendo en cuenta lo peleadora que es”. Nada de estudiados análisis profesionales: puros chismes de comadrona. Con
todo, jamás queda claro si el sitio está a favor o en contra
de este tipo de aberraciones de quirófano: entre tanta crítica,
encontramos decenas de publicidades de clínicas, tratamientos cosméticos
y cirujanos. Y para expiar sus culpas, el mismo webmaster mantiene "Buenas
Cirugías”, un sitio donde
reconoce los trabajos bien hechos. Claro que los casos no son ni la mitad
que en el otro sitio y el tráfico de visitantes es significativamente
menor.
Según estadísticas internacionales
La Argentina, quinta en el mundo en cirugías estéticas Un relevamiento internacional sobre cirugías estéticas, con datos sobre unos 50 países, coloca a la Argentina en el quinto lugar entre aquellos en los que se realiza la mayor cantidad de estas intervenciones por año. Y la mayoría no es para mejorar las voluptuosidades o reducir los contornos, como a menudo se cree, sino, en realidad, para luchar contra las marcas que los años van dejando en el rostro. Así lo confirman los datos de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (Isaps, por sus siglas en inglés), que, en un informe, detalla que las tres cirugías más pedidas en el país son el lifting de rostro, el “retoque” de párpados y el estiramiento de la piel de la frente. La franja de la población que más recurre a estas ayudas del bisturí tiene entre 21 y 50 años y son mucho más ellas (88%) que ellos (12%), aunque la tendencia entre los varones es ocuparse cada vez más de su imagen. Ahora bien, estar en ese quinto lugar llevó a que aumentara la oferta de cirugías sin que siempre “se cumplan las medidas de seguridad necesarias en el quirófano”, afirma el médico alemán Dieter von Koschitzky, quien, en su reciente visita a Buenos Aires, recomendó que los pacientes conozcan la sala de operaciones antes de tomar la decisión de hacerse alguna de estas intervenciones. "Es parte del sentido común de un paciente querer conocer dónde se realizará la intervención", señaló Von Koschitzky, especialista en seguridad en los quirófanos del Colegio de Cirujanos Estéticos de Alemania y presidente de la Asociación de Cirujanos de Baja Sajonia. Allí, dirige una clínica de cirugía general y estética donde se realizan más de 2000 intervenciones al año y los pacientes pueden conocer el quirófano con sólo pedirlo. "La seguridad incluye un conjunto de medidas, equipamiento, estructura, adiestramiento del personal, registros de procedimientos y entrenamiento -definió el experto alemán horas antes de su conferencia en el II Simposio de Médicos Expertos Cirujanos-. Y por lo que he visto en la Argentina, esas normas se cumplen." Los problemas, planteó Von Koschitzky, se presentan cuando las intervenciones se practican fuera de instalaciones habilitadas. Por ello, consideró que es conveniente que el paciente visite el quirófano hasta 24 horas antes de la cirugía: "Lo ideal es que sea una semana antes, para que la persona evalúe y pregunte con más tranquilidad y sin la ansiedad con que se suele llegar al momento de la intervención.". Es muy común, por ejemplo, que un paciente reclame desde la camilla ante una mínima demora en el horario de inicio programado. "Esto se debe a las crisis y el estrés que provocan, en particular, las cirugías plásticas", dijo. En la decisión también influyen otras condiciones, que pueden conocerse en una charla con el cirujano: Que éste posea un título universitario que lo autoriza a llevar a cabo cirugías. Que las instalaciones donde operará están habilitadas. Que realice al paciente los análisis pre quirúrgicos de rutina. Que interrogue al paciente sobre su historia de tratamientos y anestesias previas, incluso cuando hayan sido en cirugías no invasivas. "Cuando el profesional no pregunta nada de esto y todo lo que dice es que en ese lugar le van a hacer una cirugía económica, y ése es el único punto bueno del lugar, el paciente debe desconfiar -señaló Von Koschitzky-, ya que una oferta económica en el campo de la cirugía plástica siempre debe provocar dudas." Una revisión de los estudios más importantes de mortalidad por anestesia en cirugías generales, publicada en 2002 en la revista Anesthesiology, halló que la incidencia es un caso mortal cada 13.000. "Los profesionales deben tener en el quirófano un equipo mínimo comparable al de cuidados intensivos para responder a imprevistos", recomendó Von Koschitzky. La Academia Americana de Cirugía Cosmética establece en sus Guías 2003 para la realización de liposucciones, por ejemplo, que todos los procedimientos dentro de una sala de operaciones deben incluir técnicas de esterilización y eliminar los microorganismos para evitar infecciones. Que
sí, que no "No está mal que un paciente pida conocer el quirófano. En lo personal, no se lo negaría a ninguno y menos en un momento como el que vivimos, en el que nadie está seguro de qué ver y preguntar a la hora de hacerse una cirugía estética", señaló Schavelzon. Al momento de resumir los consejos, el especialista argentino optó por citar los mismos que les dio a sus hijos para la consulta médica u odontológica: "Que el lugar esté limpio y ordenado, según el sentido común. Con eso basta", concluyó. En tanto, para la cirujana Liliana Oddone, conocer el quirófano puede no ser demasiado útil. "Hay otros puntos que el paciente podría considerar antes de una cirugía si quiere estar tranquilo." Entre ellos, que el médico sea un especialista en la cirugía por realizar, si le harán estudios prequirúrgicos y si habrá un anestesista durante la operación. "En la Argentina no es muy común que el paciente quiera conocer el quirófano y muchos hasta se pueden estresar aún más", comentó la doctora Oddone, miembro de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (Sacper) y de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (Isaps, por sus siglas en inglés). "No tendría problemas en mostrarle
el quirófano al paciente si eso le da más tranquilidad,
siempre y cuando se cumplan las normas de asepsia", respondió
la cirujana María Cristina Picón, secretaria general de
la Sacper y miembro de la Isaps. "Aunque acá, en la Argentina,
si por ellos fuera, cerrarían los ojos antes de entrar", concluyó
Picón, que recomendó consultar ante cualquier duda a las
sociedades científicas locales ( www.sacper.org.ar ). |
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