América Latina y el Caribe en el próximo
milenio Edición Nº 55. Enero-Abril 1999.
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El comercio
electrónico: ¿instrumento de integración o de exclusión?
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Denisse
Touron Periodista venezolana. |
El comercio de
bienes y servicios ha tomado una nueva dimensión con la realización de
transacciones a través de las llamadas autopistas cibernéticas,
constituyéndose un mercado virtual que aspira a consolidar el concepto de
la aldea global dirigida por los poseedores del know how, pero
donde todavía una gran capa de la población mundial queda excluida.
La rápida difusión
de las cualidades y beneficios que ofrece Internet ha impulsado el aumento
de computadoras en regiones de poco acceso a los servicios de
telecomunicaciones. Pero se deberán superar algunas barreras de acceso a
los mercados antes de poder disfrutar de las ventajas que ofrece este
medio.
Los datos de la
población de usuarios que dominan Internet presentan a Estados Unidos,
Canadá, Europa, Asia y Oceanía como regiones que se mantienen muy por
encima de Africa y América Latina según encuestas de la empresa
Activmedia1.
Las proyecciones indican que de una población actual de tres millones de
usuarios entre las dos últimas regiones, se espera que aumentará a 8
millones para el año 2000.
Es indudable que
para América Latina y el Caribe, los servicios de telecomunicación
representan un instrumento de integración en el proceso de globalización
de las economías y el comercio, en la actualidad impulsado por un pequeño
y activo grupo del sector privado o consumidores individuales que utilizan
los medios electrónicos para difundir y vender sus productos y
servicios.
Pero en una
plataforma más formal, Internet también es el instrumento que utilizan los
gobiernos para promover licitaciones, agilizar las compras, proceder a la
liquidación de impuestos, facilitar los trámites de pagos y cobranzas. En
el campo de la administración fiscal, los gastos se ven altamente
reducidos con Internet y el intercambio electrónico de datos, facilitando
la gestión sobre el impuesto sobre la renta, el impuesto sobre las ventas
y los derechos de aduanas. Puede citarse el caso de Chile, donde el 80 %
de los trámites aduaneros se realiza por vía electrónica, mientras que su
servicio de impuestos internos recibe las declaraciones de empresarios vía
Internet.
Hasta ahora, la
formación de recursos humanos para el manejo del comercio electrónico en
la región se ha limitado a conferencias, seminarios financiados por
compañías, difusión de artículos en revistas especializadas y la
información que brindan los proveedores de equipos de computadoras,
confinándose el mercado a una comunidad de empresarios (CHARLES, 1998: 8).
América Latina y el Caribe será forzada a crear una cultura de comercio
tecnólogico al alcance de todos y para ello deberá acelerar la
capacitación de recursos humanos.
Ante la competencia
existente por las nuevas tecnologías en la expansión del comercio, los
países miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) solicitaron
un estudio exhaustivo para identificar los vínculos existentes entre el
comercio electrónico y los contenidos de los debates de los Comités y
Grupos de Trabajo que tienen lugar en Ginebra.
Estados Unidos ha
representado el principal promotor de la utilización de Internet, y ha
exhortado a que respondamos a la era de la información acordando una
posición común a favor de la liberalización de impuestos aduaneros en las
transacciones comerciales electrónicas. En su acción ha sido fuertemente
apoyado por los países que sostienen el proceso de liberalización y
globalización de las economías.
Finalmente, el
Consejo General de la OMC adoptó el año pasado la declaración sobre el
Comercio Electrónico Mundial en la cual se estableció un período de
transición, y en la que se resalta que «...sin perjuicio de los
resultados del programa de trabajo ni de los derechos y obligaciones que
incumben a los Miembros en virtud de los acuerdos de la OMC, … los
Miembros mantendrán su práctica actual de no imponer derechos de aduana a
las transmisiones electrónicas". Este acuerdo tendrá vigencia hasta la
próxima Conferencia Ministerial de la OMC prevista para este año. Los
países en desarrollo acordaron mantener el status quo del comercio
electrónico, pero con cierta incertidumbre sobre las consecuencias que el
mismo generará en el futuro.
La información
existente sobre el tema proviene básicamente de los países desarrollados,
muy a pesar de los esfuerzos de algunas organizaciones internacionales en
difundir una información más objetiva y ofrecer programas que impulsen el
desarrollo del comercio electrónico. Estados Unidos, la Unión Europea,
Japón y la Organización Económica para la Cooperación y el Desarrollo
(OECD) han trazado las directrices generales sobre el marco regulatorio
del comercio electrónico, el cual se encuentra actualmente en una fase
piloto y cuyo objetivo es permitir el libre flujo de programas de
informática y bienes electrónicos suministrados a través de Internet. Los
ejemplos a tomar sobre la evolución de este medio de transacción se limita
a la experiencia práctica especializada de algunos países.
Crear una
plataforma conceptual y política que refleje los intereses y
especificidades de los países en desarrollo en un marco mundial para el
comercio electrónico, es necesario pero no será fácil. Quizás el temor
compartido por autoridades oficiales ante este tema parte de la idea de
que el comercio electrónico incita a creer en el fin de los mercados
nacionales, y quizás también represente un mundo económico digital sin
control donde los riesgos de fraudes y lavado de dinero pueden aumentar.
El efectivo electrónico es anónimo y los gobiernos no tienen ningún
instrumento para llevar a cabo auditorías que registren su procedencia
(KOBRIN, 1997). Los controles gubernamentales centrales sobre la economía
se pierden. Es entonces cuando se presenta la ambigüedad de conceptos que
todavía no están claros en la globalización de las economías, y se propone
reconsiderar la definición del papel de una economía liberal de mercado,
la importancia de las fronteras, la geografía política y otras
interrogantes de aspecto financiero que concierne a los
gobiernos.
I. Sin aranceles y
con efectivo digital
«El progreso de
la OMC en esta área se registrará al codificar las prácticas actuales para
asegurar la continuación de transmisiones electrónicas sin tributación
aduanera por importación»,2
sobre la base de que el Acuerdo General de Comercio de Servicios de la OMC
todavía no establece un sistema armonizado de tarifas en lo que concierne
al comercio electrónico. En 1984, el presidente del Comité en valoración
de aduanas del GATT3
ya había resaltado que los softwares podían transmitirse por cable
o vía satélite. En aquella época no se hizo mención a la aplicación de
aranceles aduaneros. Bajo ese argumento, el esquema arancelario nacional
de los Estados Unidos especifica que las transmisiones de telecomunicación
no son considerados como productos.
El aporte inicial
de la OMC al desarrollo de la infraestructura electrónica global han sido
el Acuerdo de Tecnología de la Información y el Acuerdo en
Telecomunicaciones Básicas. Estos acuerdos tendrán un impacto favorable
sobre las redes de comunicación global al estimular la competencia,
reducir costos y crear nuevas oportunidades de inversión extranjera. Por
otra parte, durante 1998 la OMC concentró gran parte de sus análisis al
impacto del comercio electrónico en áreas vinculadas al Acuerdo General de
Tarifas de Servicios, la Contratación Pública y la Facilitación de
Comercio. Asimismo, hizo énfasis en casos prácticos de diferentes países
que proporcionaron una visión general positiva del comercio electrónico
como facilitador de información e instrumento para acelerar las
transacciones.
Según la
Organización Mundial de Aduanas, es a los países a los que corresponde,
principalmente, definir una política nacional sobre las transmisiones
electrónicas que no han sido aún codificadas ni definidas como producto o
servicio. De proceder a la tributación del comercio electrónico deberá
proveerse un marco legal que inspire claridad y transparencia.
Si las
transacciones electrónicas de bienes y servicios entregados
electrónicamente mediante Internet no se gravan, ello dará a este medio
una ventaja considerable sobre otros que si son gravados y permitirá
evadir el impuesto sobre el valor añadido (IVA), aumentando su atractivo
tanto para los vendedores como para los compradores. Aquellas mercancías
solicitadas a través de Internet y entregadas por correo normal están
sujetos a aranceles aduaneros por importación, por lo que su costo aumenta
y es más ineficaz (OMC: 1998).
Por otra parte, el
potencial de rapidez y el anonimato de las transacciones electrónicas
creará nuevas posibilidades de evasión de impuestos. Salvaguardar los
ingresos y evitar las distorsiones del mercado son dos temas sensibles
para los gobiernos y ello incentiva la revisión y actualización de las
legislaciones. El concepto de territorialidad que destaca el sistema de
tributación directa (residencia y fuente de ingreso) tendrá que ser
revisado a la luz de los desarrollos comercial y tecnológico4.
Con Internet será difícil identificar los flujos de ingreso por país.
La disminución de
la importancia sobre la jurisdicción geográfica tiende a prestar confusión
sobre la procedencia de los capitales, jurisdicción de legislaciones y la
localización de instituciones financieras. El dinero electrónico y las
transacciones comerciales electrónicas presentan un panorama de asimetrías
económicas y políticas entre un mundo económico integrado y territorios de
naciones Estado, y entre el cyberespacio y el espacio geográfico.
II. Algunos
retos
El reto para los
países en desarrollo y economías en transición aumenta con la presión de
integrar la utilización de las tecnologías de información al Sistema
Multilateral de Comercio5.
Las interrogantes de los países se basan también en la definición del tipo
de demanda de bienes y servicios, la estructura del mercado, la
competencia, las nuevas formas de negociación, los nuevos flujos de
comercio y la entrega de productos, anticipando así los fuertes cambios en
el comercio de los países.
Los gobiernos se
enfrentan a la experiencia innovadora de cada país en esta área, lo que
dificulta la formulación de políticas de prevención para el manejo de
situaciones imprevistas y reforzadas, entre otros, por la proliferación de
nuevos productos y servicios, un aumento en la demanda de computadoras,
softwares, proveedores de acceso a la red, programadores y creadores de
websites. Esta mano de obra calificada emergente afectará los sectores de
trabajo en el comercio tradicional de intermediarios y, por ende, el
empleo puede verse afectado negativamente.
La autopista de la
información electrónica es promovida como un medio para igualar los
desequilibrios existentes en una economía mundial sin fronteras
geográficas o políticas. Para lograr una plataforma del comercio
electrónico en América Latina y el Caribe u otras regiones en vías de
desarrollo, la desigualdad del acceso, las formas de conexión, los costos
y los recursos humanos y financieros tienen que ser identificados (UNCTAD:
1998).
Es cierto que a
través de las vías electrónicas la difusión de información sobre comercio
proveniente de los países en desarrollo tiene un efecto inmediato. Ello ha
sido comprobado especialmente por las pequeñas y medianas empresas que
antes no tenían acceso a la información. No obstante, la infraestructura
de Internet y la evolución del comercio ha sido creado como una empresa de
economía privada dependiente de una tecnología e información casi propia
de los países industrializados.
Este hecho es
contrario a las frecuentes declaraciones sobre vías de información libres
que reducirán la brecha entre los que poseen y aquellos desposeídos de
acceso al conocimiento, la educación, la salud, etc., en particular si
tomamos en cuenta que el nivel de infraestructura de telecomunicaciones en
los países en desarrollo y países menos adelantados es muy diversa. El
acceso a líneas de teléfono se mantiene como un requisito básico para la
expansión del comercio electrónico, el cual está diseñado en función de
los intereses, necesidades e ingresos de los sectores más avanzados de la
sociedad, y se impone como un medio de información intensivo que reduce el
papeleo y el trámite de documentos, licencias, autorizaciones y
certificados y transacciones financieras o bancarias adaptados a
tecnologías o software avanzados.
Las cifras al
respecto no coinciden y son aproximativas. Se estima que en el año 2000
habrá 300 millones de usuarios de Internet, con lo que se ampliarán el
ámbito y las modalidades del comercio (OMC, 1998: 10). A menos que se
alcance un acuerdo mundial sobre las bases técnicas y legales para el
comercio electrónico, el comercio internacional estará inhibido en su
expansión. Los bloques de las telecomunicaciones no sólo duplicarán
bloques de comercio, sino que más bien reforzarán el riesgo de convertir
la globalización fragmentada en un fenómeno irreversible (LANVIN B, in:
DRAKE: 1995).
La Comisión Global
de la Infraestructura de la Información propone la liberalización de
servicios básicos de telecomunicación en un marco competitivo, lo cual
repercute positivamente sobre el sector privado y las economías en
general. Un ambiente de condiciones favorables son necesarias para atraer
el capital, la tecnología y el conocimiento necesario para acelerar las
mejoras en la infraestructura global de la información y el comercio
electrónico.
Las instituciones
financieras internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario
Internacional recomiendan a los países privatizar sus telecomunicaciones
como una de las soluciones para reducir la brecha tecnológica con los
países desarrollados. En la medida en que continúe el aumento del tráfico
en Internet, los gobiernos tendrán que agilizar los procesos de reformas a
través de la privatización y liberalización.
Es el caso de
algunos países de América Central que mantienen estructuras que no
responden a las necesidades básicas en telecomunicación. El sector privado
acude a proveedores particulares de transmisión de datos y ello actúa como
factor de presión indirecta a los gobiernos para conseguir soluciones en
el mediano o largo plazo.
Compañías privadas
de telecomunicaciones han escogido invertir en países en desarrollo
orientados por los intereses económicos que devengan, y simultáneamente ha
generado resultados positivos a las inversiones. Estas compañías asesoran
a los usuarios sobre sus necesidades locales, obteniendo de esta manera
una inversión más racional y selectiva. La telefonía celular y las
oportunidades que ofrecen los satélites de órbita baja pueden contribuir a
crear una nueva dimensión en el comercio a través de la relación que se
establece entre su desarrollo y las telecomunicaciones.
Las compañías
transnacionales o usuarios que constituyen el eje en la globalización del
mercado pueden servir de apoyo a proyectos pilotos sobre comercio
electrónico en zonas rurales y también urbanas. Estas empresas representan
motores en un terreno sin reglas y con posibilidades de devengar altos y
mutuos beneficios. Hay millones de negocios en los países industrializados
que monopolizan u oligopolizan el sector de medios y comunicación. Poseen
softwares y hardwares que controlan el mundo de la imagen y
mensajería desde su concepción hasta la entrega del producto a los
usuarios y audiencias, tanto en sus mercados nacionales como
internacionales. Time Warner, Viacom, Hearst, Bell Atlantic, Sega, U.S
West, Microsoft, AT&T, IBM, Comcast y Tele-Comunications Inc
(SCHILLER, H :1996) experimentan sistemas de servicio completos en
comunicación y luchan por una posición ventajosa en los mercados la cual,
en ocasiones, es obtenida a través de alianzas estratégicas o fusiones.
Las regiones menos
desarrolladas a nivel de comercio electrónico se someten al juego político
y económico que se esconde detrás de un mundo que pareciera ingobernable.
Sin una posición común regional o hemisférica que se dirija a superar las
barreras actuales de acceso a los mercados, y que responda a los problemas
que afectan directamente a las economías de los países, no podrán
disminuirse las brechas existentes a niveles nacional e internacional.
Sólo de esta manera los países podrán lograr equilibrios coherentes que
les permitan responder a las demandas y retos que se presentan con la
globalización.
III. Los co-actores
del comercio electrónico
Diversas son las
oportunidades que ofrecen organismos internacionales o instituciones en
materia de asesoramiento para el desarrollo del comercio electrónico.
Muchos de estos programas han comenzado hace varios años, y han
confrontado problemas vinculados al financiamiento, capacitación,
infraestructuras de telecomunicaciones y la voluntad política de
mantenimiento y sostenimiento de proyectos de desarrollo. Bajo su
dirección han registrado la experiencia de un grupo definido y palpable en
el establecimiento de redes consolidadas y la plataforma de análisis sobre
este tema.
La red TIPS -
Technological Information Promotion System - fue lanzada por el Programa
de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en 1995, y se ha convertido
en una de las redes de información empresarial en países de América
Latina, desarrollando una estrategia de alianza con los principales
proveedores de Internet para brindar una cobertura más amplia, e
impulsando acuerdos en todos los países y entre las regiones.
La Conferencia de
Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo (UNCTAD) tiene un programa
de asistencia para las Pequeñas y Medianas Empresas con el objetivo de
proveerlas de instrumentos para ayudarles a elevar su eficiencia
comercial, al simplificar y armonizar los procedimientos del intercambio
internacional y capacitarlas para las transacciones comerciales con otras
firmas.
El programa Red
Mundial de Centros de Comercio, lanzado por la UNCTAD en 1994, cuenta hoy
día con 132 Centros de Comercio a nivel mundial. Estos se encuentran en
diferentes etapas de desarrollo y cuentan con una red de oportunidades
electrónicas de negocios, conocidas como ETO’s, que se distribuyen a muy
bajo costo entre unas 10.000 organizaciones conectadas al sistema en todo
el mundo.
El programa del
Sistema Aduanero Automatizado para el acceso, el control y la gestión
(SIDUNEA) de la UNCTAD ha sido instalado en 75 países aproximadamente,
estableciendo así una red de aduanas automatizadas a niveles nacionales
para reducir costos y tiempo en la declaración de mercancías, y
proporcionar estadísticas actualizadas. El sistema también puede ser
conectado electrónicamente desde las empresas a las administraciones de
aduanas.
El Centro de
Comercio Internacional (CCI) contribuye al desarrollo de programas sobre
el comercio electrónico. Ha impartido entrenamiento sobre información
comercial y el uso de Internet para las oportunidades de negocios, y
promueve el mercadeo de productos de países en desarrollo mediante ferias
virtuales. El proyecto inicial se basó en productos artesanales y se
procura extenderlos hacia otros sectores.
La Comisión de
Naciones Unidas para la Legislación del Comercio Internacional, mejor
conocida como UNCITRAL, presentó en 1996 un modelo de ley sobre el
comercio electrónico que establece normas, reglamentos y estándares
legales. Igualmente, la Organización Mundial de Propiedad Intelectual, la
Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), el G7, UNESCO, el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) son activos en la investigación de
diversos aspectos relacionados con la evolución de este sector.
La OMC podría
contribuir a impulsar las inversiones en países en desarrollo mediante el
uso de las tecnologías de información y fortalecimiento del concepto del
comercio electrónico bajo los parámetros de la coherencia, la
transparencia y la coordinación.
IV. El oeste
salvaje del comercio electrónico
En el año 2000, los
Estados Unidos lanzarán el comercio electrónico en toda su capacidad. Es
por ello que parte del marco regulador de éste ya tiene sus bases
prediseñadas y presenta algunos principios para el comercio electrónico
internacional sin barreras arancelarias.
"Internet debe
ser una zona de libre comercio mundial donde los gobiernos no se
encuentren en medio del camino "6,
dijo Clinton en un discurso sobre la Iniciativa del Comercio Electrónico,
en cuya ocasión también solicitó al sector privado aumentar la
autoregulación de este medio. Al describir el mundo de Internet como el
«oeste salvaje de la economía mundial» reconoció los riesgos que podría
acarrear el bloquear el progreso del crecimiento económico. Como
estrategia preventiva propuso continuar la revisión de acuerdos y
principios existentes que puedan frenar el comercio
electrónico.
Estados Unidos es
un pionero en la promoción de las telecomunicaciones, y tiene razones
económicas inmediatas para impulsar la integración de los países. Estos
intereses tienen implicaciones que van desde el aspecto nacional,
bilateral, regional hasta el multilateral.
El comercio electrónico generará, a corto
plazo, beneficios sustanciales a los productores de equipos de
telecomunicaciones y proveedores de servicios de telecomunicaciones de
empresas americanas.
A mediano plazo, atraerá progresos en las
firmas americanas que alcanzarán rápidamente altos niveles de eficiencia
en producción y comercio, aceptarán las normas que rijan el comercio
electrónico, y respetarán las directrices internacionales sobre la
propiedad intelectual en los flujos de información, la confidencialidad y
las redes de seguridad. (DRAKE, William: 1995).
En general, existe
un gran apoyo mundial para que se hagan avances en las autopistas de la
información, pero uno de los grandes problemas es que pocos saben lo que
esto significa. El bombardeo de publicidad a través de los medios de
comunicación han promovido a Internet y al comercio electrónico como algo
positivo y por ello han tenido un impulso extraordinario.
El comercio
electrónico posee tres características: a) es una vía de información
constante e intensiva para el comercio; b) requiere de transacciones
mínimas y c) promueve la movilidad de los factores de producción. Puede
integrar a los actores del comercio mundial, pero igualmente puede ser un
elemento de marginalización para quienes no se adapten a las nuevas
tecnologías.
Las áreas sensibles
del comercio electrónico se discuten internacionalmente, entre ellas las
políticas relacionadas con la desregulación en el sector de las
telecomunicaciones, la protección de la propiedad intelectual, de la
seguridad y de la privacidad. Se buscan soluciones a la tributación
aduanera, a las transacciones a través de las fronteras, y a los sistemas
de pago electrónico y estándares técnicos.
Este conjunto de
temas revela la necesidad de una política conceptual que refleje los
intereses de los países en desarrollo, en el marco general del comercio
electrónico, y más cuando los gobiernos fuertemente impulsados por el
sector privado de Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y otros países
desarrollados han avanzado a grandes pasos en las políticas del comercio
electrónico y la mención a países en desarrollo es a veces someramente
política.
"Tenemos que
prevenir que la actual brecha tecnológica no se convierta en la línea
divisoria entre el expansivo Norte y el Sur pobre»8.
Sin las medidas necesarias, la globalización del comercio no tendrá lugar
al discriminar las partes del mundo que también pueden contribuir al
desarrollo y crecimiento de las economías en áreas de servicios
financieros, seguro, banca, viajes, entretenimiento, música, publicidad,
mercadeo, medios de comunicación, así como servicios médicos,
inmobiliarios, legales y de negocios en general.
En la necesidad de
lograr una posición común sobre el comercio deben tomarse en cuenta los
efectos que el mismo tendrá sobre el empleo, la productividad, los
intercambios y el crecimiento económico. Medir el comercio electrónico aún
es difícil, dada la imprecisión de datos existentes al respecto. Las
cifras mundiales sobre los usuarios de Internet demuestran que el comercio
electrónico aún se encuentra en estado embrionario, y la dinámica del
mercado todavía está tomando una forma que los países deberán tomar en
cuenta en la formulación de políticas.
Internet o el
comercio electrónico proporciona una fuente de recursos autogeneradora que
nos enfrenta no ya a una carencia de acceso a la información y al comercio
virtual, sino al riesgo de ahogarnos en ellos.
Bibliografía
-
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Catherine and Héctor HERNANDEZ, (1997) «Southern Exposure» in:
Telecom interactive Daily. IUT and McGRAW-HILL Companies Publication,
September 10, New York
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KOBRIN, Stephen
(1997) Electronic Cash and the end of National Markets, in: Foreign
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MINISTERIAL
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6-8 de Julio. Bonn.
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UNCTAD (1998),
«Policy Issues relating to access to participation in electronic
commerce», doc. TD/B/COM.3/16, September, Geneva.
-
UNCTAD
(1998), «Implicaciones de recientes propuestas en el Comercio y el
Desarrollo para el establecimiento de un Marco Mundial de Comercio
Electrónico», doc TD/B/COM.3/17, September, Ginebra.
Notas
1. Ver http://www.activmedia.com/
2. Comentó la Embajadora de Estados
Unidos ante la OMC, Rita Derrick Hayes, en una intervención en el Consejo
General de Febrero de 1998 y en el que los países miembros discutían sobre
la necesidad de profundizar el tema del comercio electrónico y sus
vínculos a los Acuerdos Multilaterales de Comercio.
3. Ver Documento oficial de la OMC del
25 de Julio de 1984, VAL/W/14/REV.2
4. En la Conferencia Ministerial de
Europa titulada «La red Global de información: descubriendo el potencial»
se identificaron las barreras existentes, las soluciones y se propuso la
apertura a un diálogo internacional junto al Consejo de Europa, la OEDC y
la OMC. Esta reunión se celebró en Bonn en Julio de 1997.
5. En el Consejo de Comercio y
Desarrollo de la OMC, Egipto analizó los problemas que enfrentan los
países en Desarrollo para alcanzar el reto que impone el comercio
electrónico en el acceso de mercados. Entre ellos mencionó: la rapidez del
desarrollo tecnológico, la falta de infraestructura de telecomunicaciones,
infraestructura de información, financiamiento.
6. Con este discurso del primero de
Julio de 1997, el presidente Bill Clinton anunció el marco regulatorio
para un comercio electrónico mundial.Ver.nota de prensa de la Casa Blanca
en
http//www.whitehouse.gov/WH/New/commerce/remarks-plain.htlm
7. Discurso del presidente de Finlandia en
la Conferencia "Desmantelamiento de las Barreras para el Comercio
Electrónico" en apoyo a un mundo sin fronteras. Esta reunión tuvo
lugar en Finlandia el 19-20 de Noviembre de 1997.
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