De los 6 millones de habitantes de Israel, el 80% son judíos; el 14%, musulmanes (los árabes que
no abandonaron Palestina tras la proclamación del Estado de Israel en el 48); y el resto lo forman
los cristianos y otros grupos étnico-religiosos.
Pero dentro de la población judía, el grupo tampoco es homogéneo. Los judíos repartidos por todo
el mundo, querían un hogar que les acogiera, una nación que pudieran considerar como propia. Así,
el Estado de Israel es un mosaico de idiomas, etnias, culturas y procedencias en el que sólo la fe
actúa como vínculo.
Estos son los principales grupos que conviven en Israel:
Askenazíes
Proceden de Europa central y oriental. Hablan yidish (judeoalemán). Son de tendencia socializante y
laicista. Forman la élite del país.
Sefardíes
Son descendientes de los judíos que vivieron en la Península Ibérica hasta que fueron expulsados
por los Reyes Católicos en 1942. Proceden sobre todo de países árabes y del norte de África.
Hablan el ladino (judeoespañol). Son muy religiosos y más
radicales que los askenazíes con los que difieren también en leyes, costumbres y liturgia.
Judíos rusos
Son los nuevos inmigrantes, llegados tras el hundimiento de la URSS y ascienden a casi 1 millón.
Comparten con los askenazíes su origen europeo y su laicismo pero son de ideología conservadora.
Judíos etíopes
Unas 75.000 personas. Sufren el racismo de los demás grupos, la política los ignora y sus jefes tribales
no son reconocidos por los rabinos.
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