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En plena búsqueda de una gestión empresarial óptima, surge la
necesidad de instrumentar diversos postulados teóricos que han emergido en
las últimas décadas. En el Cuadro de Mando Integral (CMI) o Balanced
Scorecard, según su nombre en inglés, se conjugan los indicadores de
medición de resultados, con indicadores financieros y no financieros, de
los elementos fundamentales considerados en la planeación estratégica.
La información básica a estudiar proviene de fuentes cuantitativas y cualitativas, según la óptica esencial de los objetivos estratégicos de la organización, tales como:
El CMI se encarga de complementar el enfoque tradicional, dados los requerimientos de las organizaciones en la era de la información, en donde la información pasada quizás no signifique tanto como la necesidad de crear valor a futuro a través de las inversiones en clientes, proveedores, empleados, procesos, tecnología e innovación. Esta herramienta pretende ser realista y expresar de alguna manera lo que los estados financieros no señalan como valor real; como por ejemplo las capacidades, las habilidades, fidelidad de los clientes, las bases de dato; en fin busca comunicar de una mejor manera a todos los accionistas, empleados, acreedores y sociedades; la capacidad para crear valor que posee la organización. Áreas de Impacto del CMI El CMI es visto como un sistema de gestión estratégica, el cual permite a las empresas gestionar sus estrategias a largo plazo, y así llevar a cabo procesos de gestión decisivos tales como:
La orientación del CMI hacia la búsqueda de valor, afianzándose en las propuestas teóricas de la administración de los últimos tiempos, es la esencia de la llamada gerencia basada en el valor y la gerencia basada en actividades. Estos enfoques gerenciales pretenden señalar las fuentes de creación de valor para afianzarlas o detectar las que lo destruyen para su posterior eliminación; o bien para disminuir su impacto en la gestión global de la organización. Bondades del CMI La implementación del CMI supone el uso e integración de indicadores de diversas índoles y en diferentes niveles organizacionales, lo cual le permite a la alta gerencia conocer de forma adecuada los resultados operativos y la contribución de la gestión de sus empleados de nivel medio e inferior a la consecución de sus objetivos organizacionales. Por otra parte, el CMI lejos de ser una caja de herramientas, se encarga de combinar prácticas que algunos autores habían definido como excluyentes entre sí en su aplicación, cuando en realidad resultan ser complementarios. En cierta forma, el CMI es una herramienta lógica, ya que revela la efectividad en forma escalonada de las diversas perspectivas estratégicas. Por ejemplo, el resultado en el área financiera va a depender de la capacidad de servir óptimamente a los clientes, y los clientes serán servidos apropiadamente en la medida en que los procesos internos sean manejados óptimamente, y por último los procesos se nutren de acuerdo al adecuado funcionamiento de la infraestructura de aprendizaje organizacional. Sin embargo, uno de los aportes más importantes que esta herramienta provee es que permite que la organización se equipare y pueda mantenerse centrada en la puesta en práctica de la estrategia a largo plazo. Es decir, le ayuda a mantener el rumbo deseado. Fuentes Consultadas: Mujica, Sojo y Ochoa. (2000). Nuevos paradigmas gerenciales, Pag.6-9 Kaplan, R.y Norton, D. (2000) Cuadro de Mando Integral. Capitulo 1 Pag.21 Downtown Book Center Inc 2da Edición.
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