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Una
ciudad cubana fundada por canarios:
San
Antonio de los Baños |
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Comentarios en
escritos y entrevistas |
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[Patria
grande] Cuenta Silvio: «Cuando yo estaba en el tercer
grado, mi maestra pensaba que yo era anormal. Oí como se
lo decía a los padres de una niña, fuera del aula,
aunque me esncontraba esperando a que terminara la clase
de catecísmo. A mi no me metían en aquella lección
porque mi padre lo había prohibido, con la amenaza de
ponerme en otra escuela. La hija de auqellos padres que
me miraban con arrobada piedad, se llamaba Lupe. Era muy
buena y aplicada, era la excelencia anual del colegio y
aquel año sus padres estaban preocupados porque sus
notas habían bajado un poquito. Ni sus padres ni la
maestra podían saber que Lupe, a quien yo amaba como un
condenado, nos enredábamos en extensas discuciones
espirituales cuyo meollo era la existencia de los tres
reyes magos. Ella afirmaba que no existían, que eran
nuestros padres, y yo, que no iba a la clase de
religión, lo contrario. Un buen ejemplo de cómo el
hábito no hace al monje.» |
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Silvio
Rodríguez Domínguez.
El Trovador
Juego que me regaló un 6 de enero
Soy ciudadano del amor,
llevo dogal de belleza
entre la hombrera y la cabeza,
entre rodilla y cinturón.
Haciendo crítica social
me perfumé de valiente,
creyeron que era disidente
y no era más que natural.
Martí me habló de la amistad
y creo en él cada día,
aunque la cruda economía
ha dado luz a otra verdad.
El mundo tiene la razón
puesta en el pan, en el diario,
ese señor rudimentario
que nos dará la absolución.
Ciega,
la vida nueva es
como un verso al revés,
como un amor por descifrar,
como un Dios en edad de jugar.
Trino,
vete al destino, al punto que será final,
juega a lo que no jugué
y canta que aunque sin rey mago
sigo en pie.
Seguro estoy requete mal,
debo sufrir algo extraño,
pues ni la hiel ni el desengaño
me dan canción de funeral.
El fin de siglo trae la sien
cebada de pudredumbre,
como invitándome a una lumbre
que prenderá quien ame bien.
Bendito el tiempo que me dio
una canción sin permiso.
Bendito sea el paraíso
algo infernal que me parió.
El día del Armagedón
no quiero estar tras la puerta,
sino soñando bien alerta,
donde esté a salvo de perdón.
Ciega,
la vida nueva es
como un verso al revés,
como un amor por descifrar,
como un Dios en edad de jugar.
Trino,
vete al destino, al punto que será final,
juega a lo que no jugué
y canta que aunque sin rey mago
sigo en pie. |