| Cambio
de hombres, de estilo o, simple cosmetica
Por Enrique Garcia-Mansilla
Luego
de cuatro meses de enfrentamiento absurdo, causado por el conflicto
rural, en donde quedo demostrado un fuerte obstinamiento oficial,
y ante el clamor de muchos, se produjo el cambio de la figura Constitucional
más importante que integra la estructura de Administración
del Poder Ejecutivo: se trata del Jefe de Gabinete de Ministros.
El joven Sergio T. Massa fue el elegido por la PresidentA, por supuesto
con el concurso de su esposo, para ocupar dichas funciones. Se le
asignan como atributos para cumplir esas especiales funciones, su
lealtad al Kichnerismo, su gestión frente al ANSSES, y su
impronta a la gestión en el Partido de Tigre, tan solo con
siete meses de gestión.
Un reportaje efectuado a Galmarini, funcionario de los Gobiernos
de Carlos Menem y Eduardo Duhalde, pondero las cualidades de su
yerno, en cuanto a su capacidad para decir lo que piensa y cree
que debe hacerse, sin por ello sumarse a los que, en esta época
se dedican a insultar y denostar tanto la gestión Menemista
como la gestión de Duhalde. En este sentido Galmarini es
un ex funcionario coherente, y no se puede sospechar de su opinión,
cuando califica a su yerno. No obstante ello, no se lo veía
muy feliz, sentado en el Salón Blanco ante la Jura de Massa.
Quizás
la mayor contribución que Massa pueda hacerle al Gobierno
y a la institucionalidad es estructurar el Gobierno de Cristina
Fernandez de Kichner y romper la continuidad que quedo reflejada
de la gestión de Nestor Kichner que, durante el conflicto
con el campo quedo demostrado que la misma no goza del beneplácito
de la sociedad, ya que ese conflicto fue el disparador del descontento
generalizado de un estilo confrontativo e innecesario que mantuvo
en vilo a la sociedad argentina y produjo en el partido gobernante
serias divisiones y fuertes resquebrajamiento en la concertación
plural, sustento electoral del triunfo en las urnas del Frente Para
la Victoria.
Esta construcción es previa y principal y requisito necesario
para que el Gobierno recupere su accionar político, su imagen
ante la sociedad y pueda, con algo de credibilidad tranquilizar
a la sociedad que se siente engañada, sometida a estados
de crispación innecesarios y, a partir de allí, reconstruir
la gestión de gobierno y abocarse a los problemas serios
que el gobierno enfrenta.
La inflación, el Indec, el problema de la energía,
que está complicando fuertemente a las empresas del sector,
principalmente las nacionales, dejar de lado la billetera como forma
de premios y castigos a las Gobernaciones de la Provincia y la inserción
más razonable en el contexto regional e internacional de
la Nación.
Dejar de lado la demagogia y ponerle racionalidad a la gestión,
en definitiva es un cometido indispensable de la gestión
de Massa, sobre todo cuando los indicadores de la economía
vienen decayendo tanto en lo referido a la recaudación fiscal,
el superávit comercial y reservas del BCRA, como así
también el crecimiento de monetización económica,
cuya participación en la inversión en el país
es de un paupérrimo 11%.
El país requiere inversiones, locales e internacionales que
impulsen una política de desarrollo que contribuya a la explotación
de todo el potencial que el país tiene en esta coyuntura
internacional. No nos sirve el petróleo y el gas en el subsuelo,
no nos sirve tener fronteras agropecuarias importantes que permitan
incrementar la capacidad de producción de granos, no nos
sirve tener un potencial ganadero importante, entre otras cosas,
sino nos ponemos a explotarlas y sacarles a cada una de ellas lo
máximo posible para generar la riqueza que genere más
trabajo, mayores oportunidades para todos e ir desarmando la compleja
madeja de subsidios que se llevan cuantiosas partidas presupuestarias,
mas allá de las aprobadas por el Congreso al sancionar la
Ley de Presupuesto del año 2008.
No basta con declaraciones y discursos, en estos últimos
tiempos los argentinos estamos saturados de discursos auto ponderativos
que poco se ajustan a la realidad de una economía que se
percibe como altamente inflacionaria, con guarismos que solo implican
caída en los salarios, mayor nivel de desempleo y obviamente
con un fuerte impulso a la indigencia.
Massa avalo con su firma la estatización de Aerolíneas
Argentinas, con poca o insuficiente información y el Ministro
De Vido, aseguro a la sociedad que AA estaba en condiciones de hacer
frente a las demandas de la temporada invernal y, todos vemos los
problemas que turistas locales y extranjeros están sufriendo
con las demoras y suspensiones de vuelo que se operan. No es una
industria menor, la que mueve más de cuatro millones de turistas
en la argentina y dejan unos cuantos miles de millones de dólares
para el erario de la Nación.
Es de esperar que el país no termine de asumir los costos
del vaciamiento de AA y, además tenga un precio que pagar
a los accionistas privados que fueron el objeto de la destrucción
de nuestra principal línea de bandera aerocomercial. Se terminara
sumando a los hechos de corrupción que ha tenido a De Vido
y sus colaboradores en los últimos cinco años como
participes necesarios. En esto hay una fuerte percepción
en la sociedad.
En el ínterin, no debemos olvidarnos que el conflicto agrario
no ha finalizado, simplemente se ha descomprimido, pero subsiste
el sistema inequitativo de retenciones, los problemas de la carne,
la leche y las economías regionales, el Gobierno ya se ha
asegurado el control de Sancor vía la generosa participación
de la Venezuela de Chávez, pero Mastellone deberá
estar alerta porque también a él le quieren cooptar
parte de su empresa. El gobierno cuando va por algo, va por todo,
no se conforma con quedarse a mitad de camino. Fuertes rumores de
presiones sobre la Serenísima están corriendo últimamente,
en donde el Estado, o sus amigos y chupamedias, estarían
pretendiendo alcanzar un porcentaje del paquete de los Mastellone.
Esto es serio y habrá que observar bien de cerca este operativo.
La continuidad de los Moreno y Etchegaray no son buenos presagios
o al menos no son indicadores que alienten cambios de fondo en la
estructura operativa del Gobierno. Ambos, interrelacionados, le
están haciendo la vida complicada al Ministro Autista de
Economía, y al nuevo Secretario de Agricultura Ganadería
y Pesca.
Por lo tanto, sea en lo político o en lo económico
el segundo semestre del año genera muchas incógnitas,
las acciones que ha de tomar el Nuevo Jefe de Gabinete nos darán,
a los observadores, la pauta de si estamos frente a la recreación
de un nuevo estilo de Gobierno y gestión, con más
sentido profesional y realista o, que estamos frente a un cambio
cosmético que, como todo gatopardismo, parece que hay cambios
para que nada cambie, no ayuda en esta conclusión el discurso
de la PresidentA en el aniversario de la muerte de Eva Duarte de
Perón.
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