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WASHINGTON, a
12 de febrero de 2003—Los
trabajadores que pertenecen a un sindicato ganan
sueldos más altos, trabajan menos horas, reciben
más capacitación y permanecen un mayor periodo de
tiempo promedio en sus fuentes de trabajo con
respecto a sus contrapartes no sindicalizados,
sostiene un nuevo informe del Banco Mundial sobre
los efectos de los sindicatos y las negociaciones
colectivas en la economía global.
Por otra parte,
los despidos temporales pueden resultar más
frecuentes en aquellas firmas que poseen
sindicatos. A nivel macroeconómico, altas tasas de
sindicalización conducen a una menor desigualdad
en los salarios y pueden mejorar el rendimiento
económico (en la modalidad de una tasa más baja de
desempleo e inflación, mayor productividad y un
ajuste más acelerado ante
perturbaciones).
El nuevo
informe—Sindicatos y negociación colectiva:
los efectos económicos sobre el entorno
global—expresa que los trabajadores
sindicalizados y otros empleados que están
cubiertos por medio de acuerdos colectivos en
países tanto industrializados como en desarrollo,
obtienen sueldos promedio significativamente más
altos que aquellos no afiliados a un sindicato. El
margen de diferencia en los sueldos puede ser
mayor en los Estados Unidos (15 por ciento) que en
la mayoría de los países industrializados (5 a 10
por ciento). En aquellos países en desarrollo y de
ingresos medios, el margen puede ser mayor o
menor. Por ejemplo, parece alto en Gana, Malasia,
México y Sudáfrica, pero bajo en la República de
Corea (en 1988, antes de la expansión de la
sindicalización).
Otros hallazgos
notables se refieren a que el hecho de pertenecer
a un sindicato reduce las diferencias salariales
entre los trabajadores con destrezas y aquellos
que no las tienen, así como entre hombres y
mujeres. En algunos países, tales como Alemania,
Japón, México, Sudáfrica y el Reino Unido, las
mujeres trabajadoras que pertenecen a un sindicato
tienen mayores ventajas respecto a los pagos
frente a aquellas que no están sindicalizadas, en
comparación con los hombres. En los Estados Unidos
y en el Reino Unido, los trabajadores
sindicalizados, que no son blancos, tienden a
obtener mayores diferencias salariales que
aquellos que son blancos, aunque las pruebas en
los Estados Unidos están mezcladas. En Sudáfrica,
los sindicatos "negros" están relacionados con una
diferencia de margen menor que la que se observa
en sindicatos "blancos". En México y Canadá,
se ha constatado que los sindicatos reducen la
discriminación en contra de los pueblos
indígenas.
La
globalización renueva el interés en los estándares
laborales
El informe, que
examinó más de mil estudios sobre los efectos de
los sindicatos y la negociación colectiva,
constata que la coordinación en las negociaciones
entre las organizaciones de los trabajadores y la
de empleadores en la fijación de sueldos y otros
aspectos laborales (por ejemplo, condiciones de
trabajo) constituye un elemento determinante
en los resultados del mercado laboral y el
rendimiento macroeconómico.
Aquellos países
con altas tasas de coordinación de las
negociaciones colectivas tienden a ser
relacionados con un menor desempleo, menos
persistente, una menor desigualdad salarial, y un
menor número de huelgas y de menos duración que
aquellos que no cuentan con una coordinación.
Específicamente, la coordinación entre empleadores
tiende a generar una tasa más baja de desempleo. A
la inversa, los sindicatos fragmentados y la
existencia de diversas confederaciones laborales
son a menudo asociados con mayor inflación y
desempleo.
A través de la
formalización de las relaciones laborales, los
trabajadores, empleadores y los gobiernos pueden
utilizar la negociación colectiva a nivel nacional
para proporcionar seguros frente a las
perturbaciones que puedan surgir de los mercados
internacionales. De hecho, aquellos países
que están más expuestos a riesgos externos (tales
como la apertura al comercio internacional)
tienden a tener una estructura salarial más
comprimida, sistemas de negociación colectiva más
centralizados y un salario mínimo relativamente
más alto.
Las relaciones
industriales sólidas pueden conducir a una
economía estable y prevenir trastornos en la vida
de una nación. De acuerdo con Mamphela
Ramphele, Directora Gerente del Banco
Mundial, "la coordinación entre los agentes
sociales puede promover un mejor clima para la
inversión y, al mismo tiempo, fomentar una
distribución más equitativa de la
producción"
“En esta era
de globalización, existe una necesidad de
creciente urgencia de que los trabajadores,
empleadores y el gobierno encuentren soluciones
que reduzcan la pobreza, tanto por medio del
crecimiento como por una mejor distribución del
ingreso”, señala
Robert Holzmann, Director de Protección Social
del Banco Mundial, quien encargó el nuevo
estudio a fin de que aquellos que formulan las
políticas públicas, los sindicatos, y los
empleadores de los países en desarrollo dispongan
de la investigación más reciente y completa sobre
los efectos económicos de los sindicatos y las
negociaciones colectivas. Holzmann sostiene que en
aquellas firmas donde las relaciones industriales
son de "alta" calidad (en términos de un número
reducido de quejas no resueltas, baja actividad
huelguística, etc.), la presencia de los
sindicatos tiende a aumentar los niveles de
producción.
La Organización
Internacional del Trabajo (OIT) define cuatro
estándares laborales centrales: (1) la eliminación
progresiva del trabajo infantil, (2) la
prohibición del uso de trabajo forzado; (3) la no
discriminación en el empleo; y (4) el derecho a la
libertad de asociación y negociación
colectiva.
Una de las
principales motivaciones detrás del actual interés
en los estándares laborales a nivel mundial es la
rápida expansión del comercio internacional y la
liberalización de los mercados financieros que han
tenido lugar en las últimas décadas. A medida que
la globalización avanza, las diferencias en los
estándares laborales entre los países y regiones
son, naturalmente, más importantes que antes.
Existe una preocupación en el sentido de que estas
diferencias podrían generar ventajas desiguales
para aquellos países que adoptan estándares más
bajos y comercian sus bienes en el ámbito
internacional, así como la nueva tecnología
permite actualmente que los empleos sean
subcontratados directamente a los trabajadores en
aquellos países de estándares bajos.
Por ejemplo,
trabajadores en el Caribe realizan un extenso
trabajo de recolección de datos para compañías
ubicadas en los Estados Unidos y transmiten
el producto final de vuelta por vía electrónica.
Otro ejemplo es la labor que se efectúa por parte
de diestros ingenieros de la India, quienes
reciben inicialmente dibujos de firmas
norteamericanas por satélite y envían los planos
finales de regreso a Estados Unidos del mismo
modo. Las nuevas cifras sugieren que las entradas
por concepto de exportaciones en el mercado de
servicios de “software” de la India alcanzaron
US$6,2 mil millones el año pasado, en comparación
con menos de US$500 millones a mediados de los
años noventa.
“Cuando uno
observa cómo la tecnología está transformando el
lugar de trabajo a nivel global de una manera tan
radical, se hace evidente que los estándares
laborales ya no sólo pueden constituir una
preocupación de los gobiernos individuales sino de
toda la comunidad internacional", señala Zafiris Tzannatos, coautor del
nuevo informe y autoridad del Banco Mundial en
temas de protección social, incluyendo mercados
laborales y trabajo infantil.
“También se requiere de un compromiso
internacional sobre estándares laborales porque
los países individuales a menudo tienen puntos de
vista muy distintos sobre cuáles son los
estándares apropiados y cuáles serán las
consecuencias de adoptarlos.”
Un reciente
estudio de la Organización de Cooperación y
Desarrollo Económico (OCDE), que intentó analizar
los efectos de los estándares laborales,
identificó a los países que han emprendido
importantes reformas de los mercados laborales en
los ámbitos de libertad de asociación y del
derecho a la negociación colectiva, y luego ha
comparado el rendimiento de la economía
antes y después de la
reforma.
Empleando este
enfoque, el informe de la OCDE identificó a 17
países que experimentaron significativas reformas
de los mercados laborales en el transcurso de los
últimos 20 años y comparó la tasa de
crecimiento promedio del PNB, la producción en
manufacturas, y las exportaciones en un periodo de
cinco años, antes y después de las reformas. La
variedad en los resultados a nivel nacional fue
significativa; por ejemplo, las tasas de
crecimiento en Panamá aumentaron entre el 8 y 10
puntos porcentuales después de la reforma,
mientras que el crecimiento de las exportaciones
en Perú colapsó. En promedio, el PNB creció en 3,8
por ciento al año, antes del mejoramiento de los
estándares laborales, y en 4,3 por ciento,
posteriormente. El crecimiento de la producción de
manufacturas se mantuvo prácticamente igual. En
cambio, el crecimiento de las exportaciones
declinó en 2,3 puntos porcentuales como promedio
(de 6,6 a 4,3 por ciento).
El Banco Mundial
sostiene que las estimaciones sobre los beneficios
y costos de los estándares laborales dependen de
la competitividad de los mercados productivos de
un determinado país, su clima político, la calidad
de sus instituciones públicas, y la estado de sus
relaciones laborales. No existe una fórmula
universal para medir normas tan complejas de la
economía global, y las economías en
desarrollo y en transición deben adoptar sus
propias decisiones de acuerdo a sus circunstancias
locales.
“El vínculo
exacto entre la adopción de estándares laborales y
el rendimiento económico no está aún del todo
claro y todavía permanecen las controversias, pero
lo cierto es que los estándares laborales
constituyen hoy un ítem prominente en la agenda
internacional y todo indica que así permanecerá
por mucho tiempo,” dice Zafiris Tzannatos, del Banco
Mundial.
El Banco
Mundial y los sindicatos
La investigación
sobre sindicatos y negociación colectiva forma
parte del trabajo del Banco Mundial para apoyar la
promoción de estándares laborales primordiales. Si
bien no son condiciones para los préstamos del
Banco Mundial, el Banco promueve dichos estándares
como elementos importantes para el buen
funcionamiento de un mercado laboral. La promoción
incluye programas de capacitación para empleados y
contrapartes en los gobiernos de los países
miembros; el Programa Global de Trabajo Infantil;
y el trabajo con sindicatos.
El Grupo del
Banco Mundial, en coordinación con el FMI,
estableció recientemente un proceso para un
diálogo regular con el movimiento internacional de
sindicatos. El diálogo incluye reuniones bianuales
de alto nivel con líderes sindicales de todo el
mundo. Estas reuniones de liderazgo se
complementan con una serie de reuniones técnicas
sobre temas de políticas de interés para ambas
partes, tales como reformas de pensiones,
privatización, y regulación del mercado laboral.
El Banco también está trabajando en mejorar el
proceso de consultas con los sindicatos dentro de
los países miembros.
El trabajo del
Banco Mundial sobre los estándares laborales y los
sindicatos es efectuado por su Unidad de
Protección Social. La meta de las operaciones
sobre protección social es ayudar a individuos, a
hogares y comunidades en el mejoramiento del
manejo de riesgos, que dejan a la gente en una
posición de vulnerabilidad. Dichas actividades
incluyen intervenciones en el área del mercado
laboral, el desempleo o un sistema de seguros para
adultos de la tercera edad, programas que reduzcan
el trabajo infantil dañino, y el apoyo a huérfanos
y niños vulnerables.
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Para mayor información sobre el trabajo
del Banco en el área de mercados laborales, mano
de obra infantil, y otras formas de protección
social, visite:
http://www1.worldbank.org/sp/
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