|
Fábula: Los viandantes y el cuervo |
|||
|
Viajaban unas gentes para cierto asunto, cuando encontraron a un cuervo que había perdido un ojo. Volvieron hacia el cuervo sus miradas, y uno de los viandantes aconsejó el regreso, pues en su opinión hacerlo era lo que aconsejaba el presagio. Pero otro de los caminantes tomó la palabra y dijo: -¿Cómo podría este cuervo predecimos el FFuturo si él mismo no ha podido prever, para evitarlo, la pérdida de su ojo?
|
|||
| Moraleja: Quien no puede cuidar de sí mismo, menos indicado está para aconsejar al prójimo. | |||