
CONFERENCIA INTERNACIONAL
DE ORGANISMOS DE CUENCA
4, 5 y 6 de Noviembre de 2002, Madrid (España)
DOCUMENTO DE BASE
Durante el último decenio los problemas relativos al agua han ido ocupando un espacio creciente en la agenda política, dando lugar a importantes debates internacionales sobre la materia. La Conferencia de Dublín en 1992 inaugura un camino que pasa por la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, ese mismo año, el II Foro Mundial del Agua de La Haya celebrado el año 2000 y la Conferencia de Bonn en 2001, culminando, por el momento, en la Cumbre de la Tierra de Johannesburg (2002). Nuestro conocimiento de los tipos de cambio necesarios con respecto a la buena gestión y a los métodos para la ordenación de los recursos hídricos ha progresado considerablemente. Actualmente se reconoce ampliamente que la gestión integrada de los recursos hídricos constituye la base teórica para la utilización sostenible y la protección del agua.
Para hacer posible esa gestión integrada resultan imprescindibles, en mayor o menor grado, medidas de reforma de las instituciones encargadas de la gestión del agua que deben venir acompañadas por el fortalecimiento de la capacidad de los diferentes actores involucrados en el proceso de cambio.
A pesar de los indudables avances realizados hasta el momento, existen importantes obstáculos para la puesta en práctica de la gestión integrada de los recursos hídricos: la fragmentación y superposición de los mandatos jurídicos e institucionales, la resistencia a las reformas por parte de los numerosos actores involucrados, la falta de estructuras eficaces para fomentar una participación generalizada de los interesados.
La gestión integrada, si bien presenta indudables beneficios a largo y medio plazo, probablemente entrañe costos considerables y, en gran medida, desconocidos en el corto plazo lo que hace mas difícil su implantación práctica. Lo que es evidente es que el establecimiento de una gestión integrada de los recursos hídricos es necesariamente un proceso gradual que puede durar varios años y que no existe un modelo único para llevarlo a cabo.
En Dublín se formuló el reto de administrar los recursos hídricos teniendo en cuenta su valor en las dimensiones económica, social, ambiental y cultural. Este tema del valor de los recursos hídricos constituye una de los pilares básicos de la gestión integrada
Por lo que se refiere a las políticas, se han producido cambios significativos que atañen en particular a una creciente tendencia a aumentar la autonomía de las autoridades o de las comunidades locales para administrar el abastecimiento de agua, lejos de los organismos gubernamentales centralizados, constituyendo la descentralización y la participación otros de los elementos básicos de la gestión integrada.
La prioridad esencial para la comunidad mundial se centra en velar por que en las políticas nacionales e internacionales relativas a los recursos hídricos se conceda la máxima importancia a la reducción y, con el tiempo, a la erradicación de la pobreza. Sólo mediante un uso sostenible de los recursos hídricos podemos empezar a atender las necesidades básicas, reducir la vulnerabilidad, mejorar el acceso al agua y la autonomía de los pobres para que puedan controlar los recursos hídricos de los que dependen.
INTRODUCCIÓN
Los principales retos referentes a la gestión del agua que hacen posible lograr la seguridad en su empleo y protección, tal como fueron identificados por el II Foro Mundial del Agua de La Haya (2000), son:
La Gestión Integrada de Recursos Hídricos ha de perseguir promover la gestión del agua, tanto superficial como subterránea, y del resto de los recursos naturales con el fin de hacer posible la erradicación de la pobreza, fortalecer la calidad de vida de las personas, así como desarrollar la dimensión económica con criterios de equidad sin comprometer la sostenibilidad ambiental de los ecosistemas, teniendo en cuenta las dimensiones social y cultural de la misma.
En este contexto constituye una condición necesaria el que la gestión integrada del agua se lleve a cabo en el marco de referencia de la cuenca hidrográfica, espacio definido en el que interactúan las actividades humanas con el medio físico. Al tratarse de un sistema geográfico, se superpone a las divisiones administrativas y políticas, resultando necesario definir un marco institucional específico que permita la integración de las actuaciones con la coordinación de los diferentes poderes públicos actuantes en el territorio.
De entre los retos relativos a la gestión de la cuenca, destaca la necesidad de consolidar y reformar las estructuras de los Organismos de Cuenca y hacerlos compatibles con otros existentes; la necesidad de reforzar la participación pública con el objetivo de poder incorporar todos los intereses; la promoción y desarrollo de nuevas bases de información; un cambio en el enfoque que considere la calidad del agua y la protección de este recurso; la necesidad de reforzar los instrumentos de gestión (legales, económicos, información, resolución de conflictos, etc.).
El interés y el debate surgidos a raíz de estos temas y la serie de acciones propuestas ha llevado a adoptar importantes iniciativas. España pretende contribuir a este debate con una experiencia de más de 75 años en la gestión del agua por cuenca hidrográfica, mediante la organización de esta Conferencia Internacional de Organismos de Cuenca.
En un contexto internacional vivo y cambiante en el que los temas referidos al agua cobran una importancia creciente, es importante incorporar la experiencia de las diferentes Organizaciones de Cuenca existentes en algunos países al debate sobre las formas y maneras de la gestión de cuencas. Conviene señalar el importante papel que desempeña el sistema de Naciones Unidas en el fomento de la cooperación internacional en la gestión integrada de los recursos hídricos y en el desarrollo del concepto de la Gestión Integrada del Agua.
La experiencia histórica de diferentes organismos sectoriales de administración de cuencas y/o recursos naturales hace de este bagaje cultural y técnico una importante herramienta en el objetivo general de la gestión integrada del agua. El apoyo o tutela, transferencia de experiencia técnica entre organizaciones nacionales ya existentes y las nuevas administraciones que surgen en la actualidad, deben hacer de la cooperación internacional un valioso instrumento de formación, intercambio de información y evolución. El carácter eminentemente práctico de la gestión por cuencas hace necesario que se produzca un proceso de transferencia de capacidades y de tecnología entre diferentes organizaciones y países.
El proceso de trasferencia de experiencias, sujeto a múltiples interpretaciones sectoriales, ideológicas y conceptuales, debe ser objeto de una reflexión detallada que establezca la metodología equitativa de la transferencia de las capacidades, tecnologías e información, dentro de protocolos acordados previamente. Dentro de este apartado cobran especial relevancia los datos aportados por las organizaciones referidas a cuencas transnacionales. También deberían fomentarse estos procesos de intercambio de experiencias al nivel horizontal dentro de una misma región geográfica.
Por tanto, la finalidad de la Conferencia es reflexionar sobre las experiencias pasadas de la Gestión de Cuenca, así como revisar las necesidades de reforma a la luz de los retos asociados al enfoque de la Gestión Integrada de Cuenca.
La Conferencia se organiza como parte de los actos de conmemoración del 75º aniversario de la creación de las Organizaciones de Cuenca en España, que constituyó un hito de radical importancia en la historia moderna de la gestión de los recursos naturales en el país y uno de los primeros de Europa en donde el concepto de cuenca hidrográfica se conceptuó como unidad de gestión integral de un organismo.
I. ASPECTOS ORGANIZATIVOS E INSTITUCIONALES DE LOS ORGANISMOS DE CUENCA.
I.1. Cuenca. Definición y Organizaciones.
La cuenca hidrográfica es el territorio cuya escorrentía superficial fluye en su totalidad a través de una serie de corrientes, ríos y, eventualmente, lagos hacia el mar por una única desembocadura, estuario o delta. La cuenca, sus recursos naturales y sus habitantes responden a una serie de características comunes a todos ellos y diferentes de otras cuencas. Existe un amplio grado de interdependencia entre el ecosistema y la acción del hombre. Esta interdependencia se produce cualquiera que sea la forma política o administrativa de agrupación de los asentamientos, pero obliga a configurar un sistema que permita gestionar el agua conciliando los intereses de todas las partes.
La cuenca hidrográfica definida de esta manera amplia presenta casos singulares el más importante de los cuales hace referencia a las zonas áridas, áreas endorreicas y, en general, en donde la red de drenaje no se encuentra totalmente definida. En cualquier caso esta aparente indefinición no debe ser obstáculo para una gestión unitaria del territorio y de los recursos hídricos asociados, tanto superficiales como subterráneos.
Este sistema es el que denominamos Organizaciones de Cuenca, los cuales, independientemente de su configuración, son entidades de coordinación responsables frente a los agentes interesados y a la sociedad en su conjunto, dotados de personalidad jurídica propia y medios financieros que le permitan realizar una gestión sostenible del agua en todos sus aspectos. Los Organismos deben propiciar una correcta comprensión de los problemas derivados de la gestión del agua, estimular la participación pública en los procesos de decisión y evitar los conflictos.
I.2. Enfoques posibles de la gestión del agua.
La gestión de agua se puede plantear desde diversos ángulos según el interés de las comunidades humanas. Entre las diversas visiones que existen están las de un marcado carácter utilitarista del uso del agua:
Otras visiones confieren a la gestión del agua un carácter más integrador dentro de los ámbitos de acción global. Son aquellas visiones de planificación integral de las relaciones con los otros factores vitales:
Otro aspecto de gran relevancia es el tamaño de la cuenca: no es igual la gestión de un río grande que la de un río pequeño. Así mismo, los organismos de gestión son claramente diferentes en cuanto a su coordinación, su administración, la concertación con autoridades, la planificación, la financiación, la construcción de infraestructuras, la creación de iniciativas locales, etc.
Cada uno de estos enfoques –que pueden coincidir en el tiempo y que no son incompatibles entre sí– exige la formulación, prueba y contraste de modelos diferentes que, consecuente con su aplicación práctica, dan lugar a diferentes formas organizativas de los entes gestores del agua.
I.3. Marco Normativo básico.
Partiendo de la idea fundamental de la necesidad de establecer un marco para el desarrollo de la gestión de los recursos hídricos al nivel de cuenca, los problemas que surgen en la creación de dichos organismos de gestión pueden responder a las siguientes tipologías:
1. La necesidad de una Ley de Aguas o de una Ley de Medio Ambiente.
2. La necesidad de una norma legal que ampare la creación de los Organismos de Cuenca.
La tendencia en la mayor parte de los países ha sido pasar de una Ley de Aguas, orientada a regular los derechos de uso y los conflictos de propiedad, a una Ley General de Medio Ambiente, en la que el agua era un recurso natural subordinado. En la actualidad, de nuevo el agua vuelve a considerarse como elemento central objeto de legislación específica, si bien teniendo en cuenta los efectos que su uso implica en el medio ambiente.
Siendo el elemento clave la gestión sostenible, la ley debe contener los elementos precisos que configuran dicha gestión sostenible, siendo la forma organizativa un elemento sustantivo de la regulación. Los Organismos de cuenca pueden ser regulados en dicha Ley general pero parece que ésta debería tener una función marco, regulando sólo los aspectos generales y desarrollando una Ley específica – o norma de menor rango - para la creación de los Organismos de Cuenca y definición de sus funciones y competencias para permitir sus mejor adaptación formal a las diferentes coyunturas, temporales o territoriales.
I.4. La creación de Organismos de Cuenca.
Establecida la necesidad de organismos gestores de cuenca se debe determinar el modo o proceso de creación de los mismos. El proceso debe determinar:
Es conveniente, como paso intermedio antes de la creación del organismo gestor de la cuenca, la existencia de una organización intersectorial que se encargue del desarrollo de políticas hídricas adecuadas y cubra el vacío intermedio que existe antes de la creación del organismo de cuenca definitivo. Dicho ente puede ser promovido por las administraciones públicas competentes o por un grupo de personas interesadas.
Es importante señalar que en este proceso de creación debe asegurarse que el carácter jurídico del Organismo de Cuenca sea compatible con el régimen jurídico del agua, así como facilitar a estos Organismos los medios patrimoniales y financieros que hagan posible la realización de sus objetivos.
I.5. Capacidades en los Organismos de Cuenca.
La visión de la gestión integral en el marco de la cuenca hidrográfica obliga a definir las funciones a desarrollar por el Organismo de Cuenca que deben recaer en los campos de la planificación, la regulación de las actuaciones que lleven a cabo los diferentes actores y la resolución de los conflictos. El Organismo puede desarrollar otro tipo de funciones así como ocuparse de la gestión de otros recursos, pero tendrán siempre un carácter secundario.
Para aquellos Organismos de Cuenca existentes, este nuevo marco implica la modificación funcional con cesión de algunas funciones a nuevos prestatarios privados. Para los Organismos de nueva creación sus nuevas funciones tienen que ser ejercidas plenamente desde el primer momento, si bien cabe una entrada en vigor gradual de las mismas.
Para ello es preciso un proceso de fortalecimiento, institucional y funcional, de los Organismos de Cuenca, aumentando y mejorando sus capacidades, mediante fuentes de experiencia múltiples:
I.6. Interrelación de administraciones territoriales dentro de una misma cuenca hidrográfica.
La cuenca hidrográfica como cualquier territorio que soporta actividades humanas está administrada por diferentes gestores de los valores que contiene, entre ellos el agua. La misma interrelación que se da entre los factores vitales (agua, suelo, vegetación, territorio, etc.) se dará entre los gestores, independientemente de su naturaleza (estatal, privada, local, etc.) y de los intereses de las comunidades en el uso de esos factores. Además de estas competencias de carácter sectorial, la cuenca hidrográfica suele estar compartimentada entre entes de naturaleza sociopolítica, desde municipios hasta países.
Esta situación, que tiende a ampliarse sobre todo en países con economía hídrica madura, da lugar a la necesidad de buscar modelos eficaces de relación entre gestores "multicompetentes" que establezcan:
En realidad se trata de conseguir una estructura que, actuando sobre el todo constituido por la cuenca hidrográfica, dé respuesta a problemas parciales poco o insuficientemente definidos así como enfrentar situaciones aleatorias y predecibles, combinando variables externas vinculadas a aspectos sociales, económicos y ambientales.
I.7. Participación de la sociedad civil (usuarios) en la gestión del agua.
La aplicación de metodologías de gestión integrada por los Organismos de cuenca exige la creación de vías de participación de los usuarios directos o indirectos del agua en la gestión de la misma, es decir en la acción y objeto principal de los organismos de cuenca. La participación de todos los grupos de interesados afectados por la gestión del agua estará motivada y regida por tres principios generales participativos:
En cualquier caso y, sin que ello signifique una limitación al derecho de participación e información, deberán definirse las formulas de participación de acuerdo con el interés en el proceso y los momentos en que esta participación se concrete. Los Organismos de cuenca, además de contar con instituciones de participación (Consejos, Juntas, Foros, etc.), deberán procurar disponer de oficinas de atención al público e instrumentos de información general (p.e. página web)
I.8. La participación del sector privado en los servicios públicos ligados al agua.
El agua tiene un valor económico y en su gestión deben aplicarse instrumentos económicos que permitan valorarla de forma adecuada. La tendencia actual hacia la privatización de los servicios ligados al agua (captación, distribución, generación, depuración, control, etc.), que tradicionalmente eran ofrecidos a los diferentes usuarios por los organismos gestores de cuenca y que tenían naturaleza pública, tendrá unos efectos sobre las funciones que deben desempeñar los Organismos de Cuenca existentes o de nueva creación.
Por tanto, la participación del sector privado abre la oportunidad para que los organismos realicen una nueva definición de sus funciones y competencias y ámbito de actuación, así como la nueva relación que surge con los usuarios y los prestatarios de los servicios privatizados. Aparecen así las nuevas competencias de:
No obstante, la utilización sostenible del agua no puede descansar sólo en instrumentos económicos sino que ha de considerar asimismo mecanismos de asignación de usos, planificación y control público mediante las organizaciones adecuadas. No obstante, atendiendo al carácter esencial del agua para la vida humana, se ha de tener en cuenta las condiciones socioeconómicas de los usuarios. Por tanto, en cualquier caso, la política tarifaria no debe resultar un factor de exclusión para los sectores más desfavorecidos de la sociedad.
Se debe, en cualquier caso, procurar la aplicación del principio de recuperación de costes ligados a los servicios del agua con el fin de incrementar la efectividad de las inversiones y el uso eficiente del recurso, teniendo en cuenta los efectos socioeconómicos y ambientales que se deriven de dicha recuperación.
Además, las políticas relativas a la gestión integral de los recursos hídricos deben estar claramente concertadas con las políticas de reducción de la pobreza y crecimiento económico. Los gobiernos deben reconsiderar el grado de prioridad que atribuyen al agua y el saneamiento y a las infraestructuras productivas del agua en los programas nacionales e internacionales para erradicar la pobreza.
I.9. Educación.
La educación debe inculcar en todas las personas el respeto al agua como recurso finito, vulnerable y valioso, para lo que se precisan iniciativas concretas tendentes a impartir programas que alcancen a todos los sectores de la sociedad; esto se podría conseguir mediante:
Han de usarse los medios de comunicación sociales y las formas transmisión de información convencionales para promover y diseminar las campañas educativas.
II. LA PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA COMO INSTRUMENTO PARA LA GESTIÓN DEL AGUA.
II.1. Objetivos de la planificación estratégica.
El agua es un recurso escaso, vulnerable y finito. Su utilización implica modificaciones en el medio físico cuyos efectos a corto plazo son difíciles de evaluar. Simultáneamente, comporta la necesidad de una gran seguridad jurídica en relación con el derecho a su uso, tanto por razones de garantía de su uso como para rentabilizar, incluso en términos sociales, las inversiones necesarias para ello. De aquí se desprende la necesidad de ordenar el uso de los recursos a través de un plan de carácter estratégico a largo plazo que esencialmente resulta un acuerdo social sobre lo que se debe hacer con el agua.
Un Plan Hidrológico debe dar respuestas adecuadas a:
Esta planificación estratégica a largo plazo debe ser el marco en donde se contengan o puedan deducirse planes operativos a plazo medio que permitan la adopción y puesta operativa de acciones concretas (específicas) para la resolución de los problemas existentes, evaluar la efectividad de las mismas y proponer aquellas actuaciones correctoras que se consideren necesarias en el caso en que los resultados no sean los esperados en el propio Plan.
Un elemento sustancial de estos planes operativos son las Normas de gestión de los recursos que corresponden a las medidas a desarrollar a corto plazo. Estas Normas deben contemplar todos los escenarios posibles y, en particular, aquellos que se derivan de los fenómenos extremos.
II.2. La Planificación Estratégica como elemento clave para una política de desarrollo sostenible.
La creciente exigencia social por establecer modelos de desarrollo económico y social equilibrados, con respeto al capital vital recibido de generaciones precedentes pero sin renunciar a la satisfacción de las necesidades lógicas de la generación actual, hacen de la planificación hidrológica una de las herramientas más adecuadas para el fin expuesto: el desarrollo sostenible de las comunidades dentro de su medio ambiente. La planificación hidrológica será:
La competencia en materia de formulación técnica del Plan corresponde al Organismo de Cuenca si bien la aprobación de los Planes, en la medida que implican limitaciones a la libre asignación de los recursos o comprometen fondos públicos en proyectos de largo plazo, corresponderá al órgano político correspondiente.
Debe diferenciarse entre planificación hidrológica y la gestión de los recursos hídricos. Aunque ambas funciones corresponden al Organismo de Cuenca, se ha de asignar claramente la competencia de la planificación y la ejecución de los planes a una institución específica, diferente a las que desarrollan la gestión. Así mismo, debe entenderse que la labor de planificación hidrológica es un ejercicio continuo por lo que debe huirse de planes y esfuerzos compulsivos, aislados y sin desarrollo posterior.
La sostenibilidad del Plan debe apoyarse en algunos principios clave como:
Estos principios, además de aquellos otros que las circunstancias particulares de cada caso demanden, deberán informar las diferentes acciones contempladas en el Plan.
II.3. La asignación de los recursos hídricos disponibles.
Un objetivo básico en la planificación es conseguir una adecuada administración del agua que tenga en cuenta todas sus posibles dimensiones (económica, social, cultural, etc.) en todos sus usos. En la consecución de este objetivo deben tenerse en cuenta los criterios de equidad así como la satisfacción de las necesidades básicas de los grupos sociales menos favorecidos.
Es importante en este punto realizar una correcta asignación o reparto de los recursos hídricos disponibles que dependen de la situación de desarrollo en el uso de dichos recursos en la cuenca hidrográfica correspondiente. Esta asignación puede hacerse atendiendo a diferentes modelos, usados individual o colectivamente:
Este último método tiene mayor efectividad en situaciones de economía hídrica madura, en tanto que el segundo tiene mayor validez para el desarrollo y movilización del agua.
La asignación o reparto de los recursos disponibles o estimados a los diferentes usuarios depende de la situación de desarrollo de la economía zonal de la cuenca administrada.
La correcta evaluación del escenario local por parte del Organismo gestor hace necesaria la existencia de herramientas y registros legales propias, que regulen la demanda y oferta del agua dentro de la cuenca.
Un aspecto importante en la asignación de los recursos hídricos es la calidad de los mismos que puede suponer, en caso de baja calidad, una disminución de la disponibilidad de recursos. Así mismo, una mejora de la calidad de ciertos recursos supone la posibilidad de su utilización para determinados usos, lo que se traduce en un aumento de la disponibilidad de los recursos de agua globales.
En cualquier caso, el Plan, además de tratar de resolver las necesidades básica y los desequilibrios temporales y espaciales, debe orientarse de manera preferente hacia políticas de gestión de la demanda como:
En los casos en que no se dispone de recursos de agua suficientes, convencional o no, se debe proceder a la puesta en marcha de Programas Estructurales: realización de infraestructuras con el fin de mejorar y/o aumentar la disponibilidad de recursos: , tales como presas, transvases, plantas desaladoras, plantas depuradoras, etc.
II.4. Los ámbitos espaciales de planificación.
La planificación hidrológica debe responder a unos objetivos pero siempre dentro de un marco o ámbito de actuación propuesto. Este ámbito que puede ser territorial, sujeto a un territorio físico con unos límites entre unidades de la misma naturaleza, o administrativo, con límites sociales o de competencia de organismos, puede responder a varios criterios:
La planificación, con independencia del ámbito espacial elegido, ha de tener en cuenta los criterios relativos a la gestión integrada de los recursos hídricos y, en los casos de ámbitos territoriales distintos del de la cuenca hidrográfica, prever las medidas de coordinación adecuadas con otros ámbitos para evitar que se produzcan disfunciones. De manera específica deberá tener en cuenta:
Los planes no deben limitarse a ordenar el uso y protección de los recursos hídricos, si no que debe extender sus actuaciones al dominio público hidráulico y a los medios terrestres asociados al agua.
La planificación hidrológica como instrumento de gestión integral del recurso agua dentro de un ámbito geográfico, político, socioeconómico y cultural, como es el que define una cuenca, dispondrá de diferentes planes o desarrollos de todos aquellos sectores involucrados en el uso, captación y distribución del agua así como en su calidad y cantidad. Son los denominados planes sectoriales:
Dentro de los diferentes planes sectoriales, su diseño, formulación, desarrollo y aplicación pueden tener dos caracteres, con diferentes ventajas e inconvenientes:
En cualquier caso, la Planificación deberá tratar de coordinar las distintas demandas sectoriales, incluyendo las de protección del recurso y del ecosistema asociado, teniendo en cuenta las limitaciones en las disponibilidades y los objetivos de política general.
II.5. Estudios de caracterización.
El conocimiento del entorno (geográfico, biótico, económico, social, administrativo, etc.) es el paso inicial y transcendental para una correcta planificación hidrológica. Es importante disponer de información adecuada, en cantidad y calidad, como elemento de partida.
Los ámbitos de estudio para la caracterización de la cuenca serán:
II.6. Implantación y seguimiento del Plan
El Plan representa el compromiso social referente a una política de agua. Es por ello por lo que su aprobación debe realizarse al nivel político más alto posible. Esencialmente hay dos alternativas:
El propio Plan debe contener una relación de los agentes obligados a la implantación de cada una de las actuaciones comprendidas en el Plan. Pueden afectar a organismos e instituciones de carácter público, tanto territoriales como sectoriales, y a organizaciones privadas, incluyendo personas físicas. Las disposiciones para el sector privado podrían ser orientativas, aunque es preferible que también sean vinculantes en función del carácter integral de la gestión y en el compromiso derivado de la participación pública de los sectores interesados.
La Organización de Cuenca es parte fundamental de la implantación del Plan en una triple dimensión:
Debido a este triple cometido, parece adecuado que exista un órgano de control específico, que no se ocupe de la gestión ordinaria, dentro del Organismo de Cuenca encargado de realizar este seguimiento. Pueden ser las mismas instituciones que redactan y aprueban el Plan.
Estos informes deben tener una periodicidad marcada, preferiblemente anual, y deberían contener las variables hidrológicas básicas del periodo, la evolución de la calidad de las aguas, los posibles déficits de suministro que pudieran haberse producido, la situación de las actuaciones, de infraestructura o de ordenación, previstas por el Plan y la situación financiera del mismo.
En el Informe se detectarán los cuellos de botella y se propondrán las medidas de carácter adicional necesarias para su solución.
Los Planes deben revisarse de manera periódica aunque el periodo de revisión debe ser suficiente para permitir la efectividad plena de las acciones propuestas. En este sentido, un periodo entre cinco y diez años puede resultar suficiente.
II.7. La Participación Pública en la gestión de los recursos hídricos.
La legitimidad de un Plan viene determinada por la forma con que la sociedad ha participado en el mismo por lo que dentro del propio proceso se deben establecer las fórmulas de participación de todos los grupos con intereses.
Cada grupo encuadrará ciudadanos, radicados o no dentro del ámbito geográfico de aplicación, que han manifestado sus intereses propios por el uso del agua y sus repercusiones en diferentes ámbitos. Estos grupos pueden ser:
La participación social en los modelos de gestión tiene diversos resultados o productos aplicables a la misma:
Para dar cabida a esta participación, el propio Plan debe establecer los mecanismos adecuados que faciliten la información al público así como dar cobertura o motivación a la existencia de foros donde se expongan los intereses encontrados entre los distintos interesados. La naturaleza temporal de los foros puede ser:
El agua debe ser observada en todo momento como un elemento de concordia y cooperación, y no de conflicto ni confrontación. Cualquier sistema de gestión considerado debe promover el compartir los beneficios generados por el agua entre todas las partes interesadas.
En cualquier caso, en una sociedad democrática, la responsabilidad última en la formulación de los Planes corresponde a los cuerpos legisladores que son quienes detentan la representación popular. El proceso de participación pública puede ayudar a conformar el pacto social que representa el Plan pero no puede sustituir o suplantarlo.
II.8. Análisis específico de las cuencas internacionales, transfronterizas o compartidas.
La planificación hidrológica de cuencas compartidas por diferentes naciones es especialmente dificultosa. La diferente estructura de la Administración, las diferentes competencias de los Organismos gestores de cada parte de la cuenca en cada país, las diferencias culturales, económicas, sociales, técnicas y hasta ideológicas hacen de la planificación un objetivo sujeto a un largo proceso de acuerdo transfronterizo. Esta planificación, debido a la carga nacional que soporta, debe ser de amplio espectro y apoyada en acuerdos previos o simultáneos a la puesta en ejecución de la planificación, referentes a los ámbitos:
Así mismo, es de vital importancia el intercambio de información entre los organismos responsables de los países que comparten cuencas transfronterizas, para que la gestión sea lo más eficiente y transparente posible.
II.9. Fenómenos extremos: medidas de prevención y planes de emergencia.
Los Organismos de Cuenca como gestores de la cuenca, y dentro de la planificación hidrológica a realizar, deberán disponer o estudiar planes de contingencia o emergencia para la minimización de los efectos derivados de los fenómenos extremos que puedan suceder dentro de la unidad gestionada (avenidas, inundaciones, sequías extremas, etc.). En este caso tienen especial relevancia los Sistemas Tempranos de alerta. Dichos planes deberán tener un marco diverso, técnico, económico, social y jurídico que recoja los aportes de los diversos grupos implicados en las posibles situaciones de emergencia.
Así mismo, se han de desarrollar e implantar planes de prevención, como medida para paliar los efectos finales de las situaciones extremas ocasionadas por fenómenos tales como inundaciones y sequías o contaminación.
III. INSTRUMENTOS PARA LA GESTIÓN EN LAS ORGANIZACIONES DE CUENCA
Las organizaciones de cuenca, como gestores del agua y de acuerdo con la planificación hidrológica previa y con las modificaciones que se establezcan durante su aplicación práctica, deben disponer de instrumentos de diferente naturaleza o carácter para ejecutar este cometido.
III.1. Los instrumentos de carácter jurídico.
Dentro del marco legal vigente, las diferentes unidades de planificación (región sociopolítica, país, cuenca, cauce, etc.), los instrumentos de carácter jurídico y las competencias legales que tendrá el organismo gestor vincularán la distribución y uso del agua mediante:
III.2. Instrumentos técnicos.
La planificación hidrológica debe apoyarse en los instrumentos técnicos adecuados para controlar la aplicación de las instrucciones de la planificación y contrastar sus efectos adecuados sobre el uso del agua dentro de la cuenca. De manera muy especial lo que hace referencia a las redes para control y medida y SIG (Sistema de Información Geográfica).
El papel de las redes de medida y de los SIG como instrumentos de la planificación y como elementos fundamentales en la toma de decisiones planteadas por la planificación hidrológica puede resumirse en los siguientes aspectos:
Uno de los problemas que más frecuentemente se suele presentar es la insuficiencia de datos. Los planes deberán contener medidas adecuadas para la extensión y mantenimiento de las actuales redes. Asís mismo se deberá contemplar la homogeneización de indicadores, resultados y modelos-conclusiones de observación territorial y sectorial.
III.3. Los instrumentos económicos y de financiación.
Los Organismos gestores de cuenca durante sus funcionamiento están sujetos a gastos operacionales que deben ser financiados (la financiación de las actividades de los Organismos de cuenca). Por este motivo es básico detectar, definir y legislar el tipo de actuaciones con capacidad de generar ingresos:
Toda planificación para ser realizable debe establecer dos marcos o actuaciones para los Organismos públicos de cuenca, que son:
El sector privado como receptor de servicios o bien como prestatario de servicios a otros usuarios privados puede ser una fuente de financiación de las actividades de los Organismos gestores de cuenca. Para obtener esta financiación existen distintas Fórmulas de actuación (concesión, mercado, tarifa en la sombra, método alemán, etc.).
Se han de prever instrumentos para el control y la evaluación de los planes y establecer incentivos o sanciones según corresponda.
III.4. La transferencia de tecnología en la gestión de las organizaciones de cuenca.
Las organizaciones de gestión de cuenca disponen de diversas experiencias en función de su ámbito geográfico, antigüedad y principios de gestión, economía social de la zona gestionada, relaciones institucionales, disponibilidad de medios y desarrollo tecnológico, capacidad humana disponible históricamente, etc. que establecen un grado diferencial en la gestión entre organizaciones de diferentes cuencas. Lo medios de transferencia de sus experiencias incluyen: