ðH www.oocities.org/es /triada_revista/usted_sabe/usted_sabe03.htm www.oocities.org/es/triada_revista/usted_sabe/usted_sabe03.htm .delayed x Ë~ÕJ ÿÿÿÿ ÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÈ @§† F OK text/html `:Â)° F ÿÿÿÿ b‰.H Tue, 10 Dec 2002 01:34:57 GMT î Mozilla/4.5 (compatible; HTTrack 3.0x; Windows 98) en, * É~ÕJ F




No son lo que parecen!!
Por: Luis Manuel Aguirre España
Licenciado en Comunicación Social
Periodista
Que el Imaginario social y el capital social son manifestaciones eufemísticas que hablan de un concepto manipulado indiscriminadamente, la conciencia social.
Según Baudrillard este caso nos habla de la vivencia de una simulación absoluta de aquella realidad primitiva de la que hablaba Rousseau. Ello, porque en la búsqueda del bienestar nos hemos construido una utopía tecnócrata absolutista que ha desbordado en todos los planos de nuestra conciencia colectiva y personal. Es la metasociedad que se fraguó bajo los pilares de nociones y valores pseudópodos de realidades.
El pensar absolutista del cogito, ergo sum, ha alcanzado su máxima expresión a la polaridad de negar la razón por medio de la razón absoluta y trasparente de la búsqueda del bienestar fácil que brinda la embriaguez de un sobreconsumo de información, para producir el desarraigo del hombre.
Así,
en este sobreconocimiento se forja la irracionalidad de la razón, por tanto
se produce lo que Baudrillard denomina el crimen perfecto, aquel que niega
la realidad sin matarla, por el contrario, reciclándola para mostrar una
nueva cultura que se gesta sobre un crimen tan sublime y aceptado que difícilmente
pueda develarse, pues se construyó con la complicidad de un colectivo epicúreo,
que al igual que en la obra Fuente Ovejuna, restó el crimen por medio de
la negación comunitaria de su acto, lo que los llevó a una negación de sí
mismos.
Los hombres, de tal forma, asumieron su libertad y su potestad absoluta de construirse para cederla a una dictadura de la voluntad general que fue menos en calidad que la suma de sus partes. En el libertinaje exacerbado, la dignidad de la libertad de conciencia fue imbuida en una enajenación macabra donde la creatividad fruto de la libertad, quedó subyugada a la reproducción clonada de obras sin esencia particular.
Es la cultura de la uniformidad profunda de esencias y conciencias, que solo se viste de distintos accidentes para montar la obra de la simulación, de la diversidad y la tecnificación asintótica a una realidad dormida. Es el velatorio de la propia alma, donde las luces múltiples y tenues disfrazan el dolor de una existencia desarraigada de la naturaleza y, en el ahora, del propio desarrollo humano.
Por ello, los términos de imaginario social y capital social, son solo disfraces estándar, sin estructuras, ni tallas particulares, pues tratan de ofertar la novedad del reciclaje de nimiedades, sin atender al fin ontológico de la conciencia social, el hombre.

