Pero
mucho antes en el calendario real de Hollywood (y también, por cierto,
en la historia de la humanidad) será el tiempo de "Troya",
a todas luces uno de los estrenos más esperados del año. La
trama, según se anuncia, es rigurosamente fiel al clásico relato
de Homero, en el que la devastadora guerra de Troya se produce a partir del
amor entre Paris (Orlando Bloom) y Helena (Diane Kruger), la reina de Esparta,
cuyo esposo despechado, Menelao (Brendan Gleeson) recurre a su hermano Agamenón
(Brian Cox), rey de Micenas, para defender el honor familiar y recuperar a
Helena. La guerra se desata y todos los pueblos griegos se enfrentan a Troya,
defendida por el rey Príamo (Peter O´Toole) y el invencible príncipe
Héctor (Eric Bana). La llave para vencer la resistencia, como todos
sabemos, es el arrogante Aquiles (Pitt), cuyo deber de guerrero se mezclará
con la pasión amorosa.
Si bien
los avatares de la guerra de Troya son bien conocidos y forman parte hasta
de los manuales más elementales de la historia antigua, mucho menos
difundida es la historia de la propia filmación de "Troya",
jalonada de accidentes y postergaciones que elevaron el presupuesto de la
película a una cifra que sembró el temor entre sus productores.
"Admito
que cuando hablamos de 200 millones de dólares el desafío es
considerable. Pero tengo una fe en este proyecto tan elevada como el dinero
que se invirtió en él", dijo el director alemán
Wolfgang Petersen ("El barco", "Avión presidencial")
luego de sobrellevar un sinnúmero de contingencias durante el rodaje:
desde el obligado traslado de todo el equipo de Marruecos a Malta, por razones
de seguridad, cuando se desató la guerra en Irak, hasta dos huracanes
en menos de un mes que alteraron considerablemente una crucial etapa del rodaje
que tuvo lugar en Baja California, México. En el medio también
hubo que afrontar las consecuencias de una lesión sufrida por Pitt...
¡en el talón de Aquiles del pie derecho!, que obligó a
postergar la filmación de la batalla final hasta diciembre último
y demorar desde allí todo el proceso de posproducción.
Respecto
de Pitt, buena parte de la expectativa previa despertada en torno del film
tiene que ver con la presencia protagónica del actor de "El club
de la pelea", cuyo último papel principal se remite al fracasado
film "La mexicana". Con 40 años cumplidos en diciembre último
y resuelto a afrontar, según propia confesión, la "crisis
de la mediana edad", Pitt fue en los últimos tiempos la comidilla
de los medios atentos a los movimientos de la farándula por todo lo
que rodeó a su trabajo para este film: se sometió a un riguroso
entrenamiento a lo largo de seis meses, adoptó una rigurosa dieta alimentaria,
dejó de fumar y se dedicó también a contestar múltiples
preguntas sobre sus propósitos de tener un hijo junto a la actriz Jennifer
Aniston, estrella de "Friends", con quien vive en matrimonio desde
hace cuatro años.
Más
allá de todo esto, tal vez el aspecto menos conocido del comportamiento
de Pitt durante el rodaje fue el hecho de haber confesado que para las escenas
de enfrentamiento cuerpo a cuerpo eligió inspirarse... en los movimientos
de la estrella de fútbol americano Steve McNair.
La táctica,
según parece, no le brindó buenos resultados, porque al acordar
tanto él como Eric Bana rodar sus peleas sin recurrir a dobles de riesgo,
ambos resolvieron pagarle al otro una "compensación" por
cada golpe involuntario aplicado a su contrincante. Testigos de la filmación
aseguran que Pitt debió dejar en las manos de Bana 750 dólares,
sin recibir por su parte pago alguno.