Agua de tierra
(Balneario de Corconte)

 

Penetra
poro a poro la luz, florece el alma
en el lugar del tiempo detenido
por donde fluye el agua,
corriente sagrada, desde el día a la noche,
de la noche más pura a la mañana.

Borbollonea caliente,
luminosa como un beso de amor
adolescente,
en la penumbra saborea
tu cuerpo cómo la luna se apodera
de las aguas del mar en la marea.

Desconoce la piel y la enamora
en tibio amanecer de barro.
Resplandeciente
se remansa después de acariciar,
como una madre, la entraña de la tierra,
toma de ella el alma
y la entrega en susurro complaciente.

Es aroma sumergido de la infancia,
es placer escondido
en las más profundas aguas de la vida
bajo el oscuro encaje de la piedra,
mitología urbana
subrayada vagamente de mar,
reliquia en la memoria que avanza
cara a cara con el sol de mediodía.

Doradas aguas, cascada
que hace presa en el cuerpo replegado
como el agua de un cuerpo
que siempre lo da todo, cuenco a cuenco
sin esperar más precio
que otro cuerpo.

Jose Luis Abad Peña