¡Siempre ella, y
otra vez ella...!
Ella fue tan especial
para mí, que hasta podría
decir que si no la
hubiera conocido,
mi vida no tendría
sentido,
fue mi primer amor, el
más impactante.
¿Cómo la conocí? Ella es mayor que yo por varios años,
cuando llegué a este
planeta ella era muy joven,
inexperta quizás, vivía en mi casa porque
mis padres así lo
decidieron; no tenía donde vivir
y ellos le ofrecieron
nuestro hogar.
Pensaron que aparte de ser una agradable compañía,
seria una buena niñera, y no se equivocaron,
algunas de mis primeras palabras me las enseñó ella.
Por las noches nos contaba historias fascinantes
y toda mi familia estaba pendiente de cada cosa.
En algunas ocasiones la miraba a escondidas
sin que se diera cuenta, en cierta forma inconscientemente
yo deseaba ser como ella, influyó mucho en mi forma de ser,
de hablar de vestir y hasta de pensar.
Su belleza era
misteriosa.
Con el paso del tiempo su forma de ser fue cambiando,
hubo ocasiones en que mi
mamá no permitía que
terminara de contar sus historias.
En casa nadie fumaba,
pero ella lo hacía
y nos invitaba a hacerlo,
así como a probar diferentes marcas de vinos y cervezas.
Yo nunca le hice caso,
pero mi hermano en
ocasiones si siguió sus consejos.
Nos empezó a hablar de sexo de una forma morbosa y sucia,
aunque no nos dábamos
cuenta de sus
verdaderas intenciones, y
eso me entristecía.
Me entristecía ver que mi papá sabía que nos
estaba dando malos ejemplos
pero no le llamaba la atención.
Mi mamá se lo hacía ver pero él no hacía caso
y hasta se enojaba.
A veces yo no entendía por que molestaba
a mamá su presencia,
pero era que ella estaba tomando demasiada
confianza.
Creía ser de la familia cuando no lo era.
Mi mamá me pidió por mi
bien que ya no tuviera tanto
contacto con ella, pero en cambio mi papá
se la pasaba hasta altas
horas de la noche con ella,
y en su habitación solo
se escuchaban risas
y diversión entre ellos
mientras mamá se consumía de celos.
Yo comenzaba a desear que se fuera de la casa aunque
algo más me hacía desear
su presencia.
Un día después de platicar con mi mamá,
hicimos un plan para que
abandonara la casa.
Mi papá al enterarse se enojó,
pero después de platicarlo todos,
se dio cuenta que fue lo mejor que pudo pasar.
Extrañábamos sus historias, pero ahora podíamos
platicar entre nosotros.
Al marcharse de casa no supe a dónde
se dirigió exactamente.
Sé que mucha gente la ve muy seguido, y
eso me llena de miedo. Llama la atención en donde esté y
es tan seductora que fácilmente la llevas
contigo.
Su belleza logra todo lo que se propone.
Ten mucho cuidado con ella porque estoy seguro
que ya la has visto en tu propia casa.
¿Cómo se llama?
Simplemente...“Televisión”.