El estilo comunicacional de Hugo Chávez
Noviembre 2000
Es ya célebre el estilo con el cual Hugo Cávez emite sus opiniones, cargado con una fuerte agresividad y una actitud amenazante hacia los sectores tradicionalmente destacados de la sociedad civil. La Iglesia, los partidos políticos, los medios de comunicación social, las asociaciones sindicales y gremiales, las organizaciones de derechos civiles, han sido todos objeto de amenazas expresadas abiertamente y sin mesura.
Varios analistas políticos que han opinado sobre el tema coinciden en que este estilo, que llamaremos "estilo comunicacional amenazante", es la forma que Hugo Chávez encuentra más efectiva para conservar el apoyo popular. Quizás el lector sea de la opinión que este estilo es más bien un rasgo de su personalidad, un tanto complicada, y nada más. Pero aún en este caso, debemos evaluar ese aspecto de su proceder desde el punto de vista político, ya que es un instrumento que ha venido usando con insistencia, deliberadamente o no. Nos preguntaremos, por tanto, si su estilo es realmente eficaz en la conservación del favor del pueblo.
a. El estilo comunicacional amenazante como medio para mantener la popularidad.
Siempre que las amenazas sean proferidas a quienes el pueblo tiene por enemigos, ellas pueden ser efectivas en conservar la adhesión del pueblo. Es elemental: si quien detenta el gobierno agrede a una de dos partes en conflicto, contará con las simpatías de la otra.
Convendría examinar si entes como la Iglesia o las organizaciones de defensa de los derechos civiles son, para el pueblo, sus enemigos. Las encuestas indican que no, de donde el estilo comunicacional de Hugo Chávez, cuando involucra la agresión a instituciones apreciadas por el pueblo, no parece garantizarle la conservación de su popularidad.
Pero algunos de los organismos amenazados, como los partidos políticos o los sindicatos, sí son percibidos por el pueblo como contrarios a sus intereses. El usual ataque de Hugo Chávez sería, en estos casos, consistente con su deseo de mantener al pueblo de su lado.
Así, Hugo Chávez podrá conservar el afecto popular mientras dirija sus ataques específicamente hacia los sectores de la sociedad aborrecidos por el pueblo; lo que parece difícil para él es, precisamente, separar a las instituciones que el pueblo odia (partidos políticos, sindicatos) de las que él personalmente odia (Iglesia, organizaciones no gubernamentales, medios de comunicación). Nada garantiza, en consecuencia, que contará indefinidamente con las simpatías del pueblo.
b. Otras consecuencias políticas del estilo comunicacional amenazante
Existe así, desde antes de la aparición en escena de Hugo Chávez, un estado de antagonismo entre el pueblo y algunos sectores de la sociedad, el cual le permitió al exgolpista llegar al poder por la vía de prometer venganzas. El estilo comunicacional amenazante no hace otra cosa que extender en el tiempo estas terribles promesas. De una situación así han de derivarse grandes males, algunos de tipo económico que no estudiaremos aquí, y otro de tipo político que nos interesa particularmente.
Y es que este estado de cosas no puede sino conducir a una tiranía, como Nicolás Maquiavelo asegura:
"... cuando un pueblo ha llegado a cometer este error de prestigiar a uno para que oprima a aquellos que el pueblo odia, por sabio que sea el favorecido siempre acabará convirtiéndose en tirano de la ciudad." (Discursos Sobre la Primera Década de Tito Livio.Alianza Editorial. Madrid, 1987. p.132.)
Pero para que eso suceda, se requiere que el gobernante pase de las amenazas a la acción, y acabe con los enemigos del pueblo:
"Porque, con el favor del pueblo, se dedicará a librarse de la nobleza (esto es, los enemigos del pueblo), y no comenzará a oprimir al pueblo hasta que la haya aplastado, y entonces, percatándose el pueblo de que es esclavo, no tendrá dónde volverse en busca de socorro. Este procedimiento han seguido todos los que han iniciado tiranías en una república." (Discursos... pp.132,133)
Una tiranía es, precisamente, un sistema de gobierno en el cual el pueblo no tiene instancias a las cuales recurrir frente al ejercicio del poder por parte del gobernante, porque ellas han sido eliminadas. De este modo, el pueblo obra en favor de su propia esclavitud al desear la desaparición de esos sectores que aborrece, como los partidos o los sindicatos, siendo ellos la garantía de que el pueblo no quede solo frente al gobernante y sus instrumentos de poder.
Lamentablemente, en ocasiones el pueblo no sabe lo que le conviene. Manifiesta al respecto Rousseau:
"El puebo quiere indefectiblemente su bien, pero no siempre lo comprende." (El Contrato Social. EDAF Ediciones. Madrid, 1979. p.56)
No en vano Bolívar afirmó que:
"...son los pueblos, más bien que los gobiernos, los que arrastran tras sí la tiranía." (Discurso ante el Congreso de Angostura, febrero de 1819)
Ahora bien, ¿son aplicables estas advertencias a una situación en la cual el gobernante, Hugo Chávez en nuestro caso, sólo hace uso de un estilo comunicacional amenazante y no de la opresión propiamente dicha? Creemos que sí, porque las amenazas tendrán que ser alguna vez cumplidas para conservar el poder.
En efecto, Maquiavelo explica del siguiente modo el efecto nocivo que tienen las amenazas por parte del gobernante:
"... uno de los comportamientos más prudentes que pueden observar los hombres es abstenerse de amenazar o injuriar a nadie con las palabras: porque ninguna de las dos cosas resta fuerzas al enemigo, sino que la una le hace más cauto y la otra le hace concebir más odio contra ti y pensar con mayor ahínco en causarte daño." (Discursos... p.267)
Más aún,
"... el que está amenazado se siente necesariamente constreñido a hacer o padecer, y se vuelve peligrosísimo para el príncipe..." (Discursos... p.303)
Y finalmente,
"... las amenazas resultan más peligrosas para los príncipes que las ofensas, y(...) un príncipe debe guardarse de ellas: porque a los hombres o se les halaga o se les elimina, pero nunca se les debe poner en situación de que piensen que es preciso o morir o matar a otro." (Dircursos... p.314)
Y así, una vez que ha amenazado a políticos, sindicalistas, empresarios, banqueros, terratenientes, "oligarcas" y hasta a militares no "revolucionarios", muchos de los cuales estarán prestos a causarle daño, ¿qué podrá hacer Hugo Chávez? Si desea conservar el poder, cumplir sus amenazas, y aplastar a los sectores adversos, como ya lo está haciendo al abolir la libertad sindical; de otro modo, enfrentará más de una conjura, y tarde o temprano será echado del poder.
En fin, el estilo comunicacional amenazante que Hugo Chávez ha adoptado para mantener vivo el odio del pueblo hacia los que tiene por enemigos, sólo podrá conducir a una tiranía (con algunas débiles instituciones democráticas, incluso) o a una sucesión de conspiraciones.