Modificación de la Constitución Nacional

Diciembre 2000

Una de las primeras decisiones políticas que Hugo Chávez tomó en su nuevo cargo de Presidente, fue redactar a su satisfacción una nueva Constitución Nacional, mediante una asamblea de diputados que le fue en todo obediente. De esta suerte, modificó desde el nombre oficial de la nación hasta la distribución de los poderes públicos, desde la duración de los mandatos de las autoridades hasta las atribuciones presidenciales.

Con ello, no hizo más que cumplir con uno de los pasos elementales de todo aquel que llega al poder y desea mantenerse en él sin reparar en las formalidades que las leyes y las normas de convivencia imponen. En efecto, Nicolás Maquiavelo asegura que el gobernante que desee ganar para sí una potestad absoluta, deberá renovarlo todo:

"Cuando alguien llega a ser príncipe de una ciudad o de un estado, sobre todo si sus cimientos son débiles y no se inclina a la vida civil, ni por el camino de la monarquía ni por el de la república, el mejor medio que podrá emplear para mantener su principado es que, siendo él un príncipe nuevo, lo organice todo de nuevo en aquel estado, por ejemplo, instituyendo en la ciudad nuevas formas de gobierno con nuevos nombres y autoridades con nuevos hombres, haciendo a los ricos pobres y a los pobres ricos..." (Discursos sobre la Primera Década de Tito Livio. Alianza Editorial. Madrid, 1987. p.98)

En palabras del profesor José Luis L. Aranguren:

"... el poder político no puede presentarse, a la larga, como pura fuerza -tiranía, despotismo-, sino que necesita de su justificación. Esta justificación puede ser irracionalista y consistir en una mitificación que no limite aquélla, antes al contrario. O bien puede tender a la configuración y racionalización del poder." (Etica y Política. Ediciones Guadarrama. Madrid, 1968.p.189)

He aquí la explicación a los cambios que Hugo Chávez introdujo al modificar la Constitución Nacional. He aquí la razón por la cual el Presidente puso en juego todo su capital político para incorporar novedades innecesarias, inconvenientes y hasta ridículas. Ellas son su justificación del poder: además de usar la mitificación de sí mismo como continuador de la obra de Bolívar, ha recurrido a una fingida racionalización del poder mediante las referidas novedades, presentadas al pueblo como indispensables. Lo que en realidad necesitaba, y obtuvo, era legalizar la extensión, en tiempo y espacio, de su mando.

En efecto, la nueva Constitución Nacional contiene una serie de modificaciones que eliminan algunos escenarios políticos (Senado, Asambleas Legislativas), intervienen asociaciones sindicales y amplían el poder presidencial (reelección inmediata, extensión del período, nombramiento de los oficiales militares superiores sin necesidad de autorización parlamentaria, posibilidad de recibir poderes extraordinarios sin limitaciones de tiempo o de materia, etc.). Si esas modificaciones fueran hechas por un gobernante que piensa en, alguna vez, ceder el mando y volver a la oposición, no tendrían sentido alguno, ya que estaría comprometiendo su propio futuro político; la única explicación posible es que su autor, Hugo Chávez, tiene la intención de perpetuarse en el poder, para lo cual ha modificado en su provecho la constitución venezolana. Téngase presente a Rousseau:

"El más fuerte no lo es siempre demasiado para ser constantemente amo o señor, si no transforma su fuerza en derecho y la obediencia en deber." (El Contrato Social. EDAF Ediciones. Madrid, 1979. p.28).



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