El comedor
Está situado en la planta baja. Mide 63'4 metros cuadrados y el cálculo del aforo es correcto: a cada persona hay que asignarle 1'5 metros cuadrados, así que caben 42 personas. Sólo 42 personas.
En el tiempo entre la mañana y la tarde da tiempo a establecer dos turnos, pero no tres. En consecuencia, en Teresianas podría darse servicio de comedor a 84 alumnos. En San Francisco, en el curso 2002-2003, los usuarios del comedor son 115 niños y niñas. Y San Francisco sigue creciendo año tras año.
Si el traslado se consuma, ¿cómo resolverá el problema la administración?, ¿hará un sorteo entre las familias a ver quién puede dejar al hijo en el comedor y quién no? Es evidente que hay familias a los que un colegio sin servicio de comedor no les sirve, porque a esas horas la gente está trabajando. Teresianas no puede dar el servicio que San Francisco sí da: esos 115 niños y niñas no llenan ni la mitad el comedor actual en un sólo turno.
Podría pensarse en añadirle ese almacén tan largo y estrecho que está ahí mismo separado por un tabique, pero el gobierno necesita esos metros cuadrados que da el almacén para que el gimnasio llegue al mínimo de superficie exigido por la ley.
Este diseño de comedor presenta otro problema: los servicios no están ahí, sino al otro lado del pasillo. Toda la tarea de aseo de los niños se complica al desarrollarse en espacios separados. Lo mismo pasa con la siesta que tienen que poder hacer los más pequeños: el único sitio que parece utilizable es el gimnasio y aunque esté pared con pared hay que dar una vuelta para poder acceder a él. Los cuidadores del comedor deberían multiplicarse con el consiguiente encarecimiento del servicio. En San Francisco tanto los servicos como la sala de la siesta están contiguas al comedor y son accesibles desde el mismo. También hay espacio para separar a los pequeños de los mayores mientras están comiendo.